El escritor nicaragüense Sergio Ramírez Mercado, cuyos excelentes artículos de opinión se publican cada quince días en LA PRENSA, calificó como fascista la acción del Centro Universitario de la Universidad Nacional Autónoma de León (CUUN) , que impidió la presentación en dicha institución académica de su obra literaria El cielo llora por mí.
Es cierto. La persecución de la inteligencia, la prohibición en cualquier forma de la expresión de la literatura y otras formas del arte, la censura literaria, el hostigamiento a los intelectuales, la amenaza de violencia bruta para impedir la presentación de un libro en cualquier lugar que sea y con mayor razón en un recinto académico, son actitudes típicamente fascistas, totalitarias en términos generales porque son practicadas igualmente tanto por las dictaduras de derecha como por las de izquierda.
Como es del conocimiento público, las autoridades de la UNAN-León deploraron y condenaron el hecho fascista del CUUN. Al respecto el laureado escritor Ramírez Mercado que es difamado y perseguido por la intolerancia orteguista, expresó por escrito que: “Esas autoridades están conscientes, no hay duda, de que a través de semejantes acciones se pretende destruir la esencia de la universidad, que es la libre expresión del pensamiento, el diálogo abierto, y las manifestaciones culturales sin ninguna clase de represión, tal como lo concibió el doctor Mariano Fiallos Gil, el rector fundador de la autonomía universitaria”. Pero de todas maneras es triste, para decirlo de alguna manera, reconocer que las personas que actúan contra la inteligencia y atentan contra la cultura son precisamente los dirigentes del CUUN, un organismo que representa a los estudiantes de la más antigua, prestigiosa y respetable casa de estudios universitarios de Nicaragua.
Cabe mencionar que el historiador Jorge Eduardo Arellano señala en su libro Reseña Histórica de la Universidad de León, Nicaragua, que fue “durante el dinámico rectorado del doctor Mariano Fiallos Gil que cambió la orientación universitaria y hasta el alma misma de la universidad. Éste ya no sería el virgiliano y pretérito de ‘Sic itur ad astra’, sino el comprometido y progresista de ‘A la libertad por la Universidad’, que inauguraba la etapa de la UNAN (Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua), de seria refundación y puesta al día, de clara fundamentación ideológica, decidida apertura humanista y verdadero carácter nacional”.
Por su parte el filósofo y ex rector de la UNAM-Managua, Alejandro Serrano Caldera, escribe en su libro Desde la universidad, 1957-1974, Un enfoque de la universidad y de la sociedad nicaragüense, que con la renovación universitaria que promovió y dirigió Mariano Fiallos Gil, “…se ponía a las ciencias y a las humanidades al servicio de la libertad, es decir, contra la dictadura”. Y agrega Serrano Caldera que: “Junto al hermoso lema universitario Sic itur ad astra, que señalaba además el sendero hacia las estrellas, Mariano Fiallos Gil había acuñado otro no menos hermoso (y peligroso): A la libertad por la universidad. Si la libertad es una sola —subraya Serrano Caldera— los caminos que llevan a ella son muchos, el nuestro, el de la universidad pasaba, invariablemente, por la confrontación con la dictadura”.
El CUUN, como organización gremial estudiantil que se originó y se formó vinculada estrechamente a esos principios señeros de ir hasta las estrellas y hacia la libertad por medio de la universidad, de la inteligencia y del conocimiento, debería respetarlos y practicarlos dentro y fuera de las aulas universitarias. Pero tristemente es al revés. El CUUN ha sido transformado en una brutal fuerza de choque de la dictadura en cierne, en un vehículo que no lleva hacia las estrellas de la libertad sino al sórdido y criminal abismo del fascismo.
El escritor Sergio Ramírez Mercado, a quien expresamos nuestra solidaridad, al referirse al CUUN que impidió la presentación de su novela en la UNAN-León, dijo que “es una cúpula del partido oficial de gobierno, y no representa por tanto a la inmensa mayoría de estudiantes del país”. Lo cual es cierto, pero los estudiantes que no están de acuerdo con esas acciones fascistas de quienes dominan el CUUN, deberían protestar de alguna manera, defender también el derecho a la inteligencia, a la cultura independiente y al pensamiento propio, y solidarizarse con el intelectual y ex universitario agredido igual que lo han hecho las autoridades de la UNAN.