El dueño del Autolote de Occidente, Ramiro Ernesto Sandino, de 39 años, fue asaltado, golpeado y estuvo a punto de morir luego que tres sujetos vestidos como agentes de la Policía, le robaran más de 3 mil dólares en prendas, 850 dólares en efectivo y una camioneta Toyota-Hilux, año 2009.
Los tres uniformados detuvieron a Sandino frente a la cementera Holcim, ubicada en el kilómetro 34 y medio, municipio de Nagarote, cuando se dirigía de Managua a León. El hecho ocurrió a las 7:30 p.m. del martes.
Los tres policías se movilizaba en un carro café, junto con dos personas más que no se bajaron del vehículo. El vehículo que le quitaron a Sandino es una camioneta marca Toyota Hilux, placas CT-10694, doble cabina, año 2009, con circulación de Roberto Antonio Amador.
CHEQUEO RUTINARIO
Los elementos le aseguraron a Sandino que se trataba de una revisión rutinaria, sin imaginarse que eran delincuentes.
Lo amarraron y lo trasladaron con dirección al Momotombo, pero cuando vieron un vehículo que al parecer era de la Policía, decidieron abandonar el sitio y luego lo llevaron a 20 kilómetros de Los Brasiles, Managua.
Sandino no se explica cómo logró escaparse de los sujetos después que lo patearon, le dieron golpes en la cabeza y lo amarraron, además uno de ellos cargaba un AK y los otros dos portaban sus pistolas.
Según el relato de Sandino, él tomó fuerza cuando los supuestos oficiales le dijeron “¿cuántos hijos tenías?”, dándole a entender que lo iban a matar.
“Los delincuentes detuvieron el vehículo a unos 20 kilómetros al norte de Los Brasiles, ahí uno de ellos a través de radio comunicador dijo, estamos en el punto, luego le contestaron mátenlo boca abajo y me dieron con la cacha de la pistola en la cabeza”, expresó Sandino.
CAYÓ EN UN GUINDO
“Aún con el dolor, miré que ellos se descuidaron, de repente le pegué un golpe en la cara a uno de ellos y luego le pegué un mordisco, lo que me salva fue irme a un guindo, es allí donde ellos me siguen y me dispararon dos veces, en ese momento tenía desesperación y gritaba para que me ayudaran, pero era inútil, pensé en mis hijos y mi familia”, manifestó Sandino.
Finalmente se perdió entre el monte, hasta lograr salir a la carretera, donde un conductor le dio ride hasta León.
Según Sandino, quien fue ingresado a una clínica provisional, la Policía debería ser beligerante y buscar cómo vigilar las vías accesibles entre los departamentos, sobre todo en este sector en donde se están dando los asaltos.
“Considero ilógico cómo estas bandas están actuando en los días que la Policía verdaderamente debería operar, no quisiera pensar que entre la verdadera Policía hayan pases entre los delincuentes, donde digan hoy vamos a operar y mañana no”, dijo Sandino.
ASPECTO DE POLICÍAS
“Aparentemente eran oficiales de la Policía, con sus portes y aspectos de un agente policial, pistola de la institución, radios comunicadores, logotipo en referencia al 30 aniversario y sus chapas y uno como ciudadano se ve sumiso a respetar a las autoridades, mas no te das cuenta que estás poniendo en riesgo tu vida, ellos estaban dispuestos a matarme, muestra de ello lo ven en mi rostro y en las costillas”, refirió Sandino.
Según Sandino, escuchó expresiones y claves militares, “ya tenemos el objetivo, estamos en el punto, creo que estas bandas se trata de personas que están vinculadas a los militares”.
POLICÍA TRAS LA PISTA DE DELINCUENTES
Yader Tobal, jefe de Auxilio Judicial de la Policía de León, manifestó que realizan investigaciones policiales.
Admitió que últimamente han tenido denuncias en contra de personas que, vestidas de policías, cometen asaltos.
“Están operando como policías, hacen sus retenes, tienen todo lo que un policía tiene, es un nuevo modo de operar que prácticamente es una preocupación para la jefatura de Policía en León”, manifestó Tobal.
“Hasta el momento tenemos algunos nombres, vamos por el camino correcto y en los próximos días podríamos tener a los presuntos delincuentes, no podemos decir que ellos tienen vínculos con la Policía, hay que recordar que se han perdido chips de la Policía”, finalizó Tobal.