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Managua, 27/05/2012 9:08 AM
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(LA PRENSA/América Economía)
La crisis detrás de las crisis
Recesión y gripe porcina: México va a tener un muy mal 2009. pero su modelo económico lo puede pasar aún peor
Lisia González y Eduardo Thomson
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Recuperación atadaa los Estados Unidos

La recuperación de México depende, por supuesto, de la recuperación de Estados Unidos.

“Por un lado si no hay un resurgimiento en la segunda mitad, o si en Estados Unidos se mantiene una perspectiva de crisis profunda en la segunda mitad del año, eso podría llevar la tasa de crecimiento negativo, según mi modelo, de un -4.7 por ciento a un -5.9 por ciento para México”, comenta el economista Bertrand Delgado, analista para América Latina de la consultora RGE Monitor en Nueva York.

O sea, las cosas podrían empeorar aún más. Y no tiene una visión de que el grado de inversión esté 100 por ciento a salvo, pues está el factor de las elecciones legislativas de mediados de año. “Habrá que ver el equilibrio de poder tras las elecciones. Las encuestas indican que obtendría una mayoría relativa el PRI seguido por el PAN”, agrega Delgado.

“Bajo esa percepción cabría imaginarse que las reformas estructurales podrían avanzar y sería difícil que el país pierda el grado de inversión. Sin embargo, si por algún motivo el PAN o el PRI no logran lo que se espera y el PRD obtiene mayoría, o se produce cualquier otra mezcla que entrampe las reformas, creo que se elevaría el riesgo de que el país vea una baja en su calificación y eventualmente pierda el grado de inversión”.

Las reformas estructurales a las que se refiere Delgado, son las laborales, energéticas, educativas y de infraestructura que el Gobierno espera avanzar de alguna forma u otra y que buscan mejorar la competitividad del país, una competitividad que de verdad está siendo puesta a prueba.

Dussel cree que la situación de México y la crisis en su sector manufacturero es también un llamado de alerta para el modelo económico de toda América Latina.

“China nos está diciendo: Tú, México, ¿qué vas a hacer en los próximos 20 años? ¿Vas a seguir especializándote en la producción, en el comercio, en productos con fuerza de trabajo barata? Yo tengo fuerza de trabajo mucho más barata que la tuya, y la voy a seguir teniendo por varias décadas. Si tu obsesión va a seguir siendo fuerza de trabajo barata, pues prepárate porque te va a ir mal”, dice el experto.

Competencia china

México produce 1.9 millones de autos por año, muy por detrás de China, que es el segundo mayor productor del mundo, con unos nueve millones de autos por año. Y mientras China crea incluso marcas propias de vehículos, en México son marcas extranjeras las que se producen, con miras para exportar la mayoría a Estados Unidos.

Helking Aguilar está acostumbrado a trabajar de noche. Es una condición ineludible si se es el dueño de una discoteca como Zoon Night Club, uno de los mayores clubes nocturnos de la zona sur de Ciudad de México. Pero esta vez las bolsas debajo de sus ojos azules están un poco más grandes de lo normal.

“El año pasado, cada fin de semana llegaban unos 2,500 jóvenes al club. En una noche cualquiera, un grupo de unos 10 a 12 amigos podía beber en promedio cuatro botellas de una buena marca de whisky. Tenía unos 120 empleados”, recuerda Aguilar con nostalgia al apagar su tercer cigarrillo de los últimos 20 minutos.

“Ahora, por la crisis, la gente se divierte menos. En vez de whisky, piden ron, y no más de dos botellas. Tuve que clausurar un piso y bajar a sólo 48 empleados. Una buena noche llegaban como mucho unas 800 personas”.

El empresario había respondido con su propio plan fiscal. “Habíamos reducido o eliminado el cover, invertimos en publicidad, todo con el fin de que no cayera la afluencia de gente más de lo que ya había caído”, dice Aguilar.

Después vino la noticia de la influenza porcina y su discoteca se vació completamente. No obstante, aún ve una luz al final del túnel, cuando México comience a dar señales de recuperación. “Y eso sucederá cuando se recupere la economía de Estados Unidos”, dice.

La esperanza de Aguilar es compartida por empresarios mexicanos en todos los rubros. La maldición geográfica del país, ésa que está llevando a México a ser el país latinoamericano con las peores proyecciones para este año a pesar de su historial en los últimos años de disciplina fiscal y apertura comercial, pasará a ser la bendición que saque al país del atolladero.

PROBLEMAS DE FONDO

Sin embargo, no es tan fácil. La crisis está dejando en evidencia una vez más los problemas estructurales de la economía mexicana: la inhabilidad sistémica de poder aminorar su dependencia de Estados Unidos, y al mismo tiempo una masiva pérdida de competitividad que puede poner en riesgo todo el modelo económico del país. Para cuando las nubes pasen, México se puede encontrar con otras nubes en el horizonte.

“Por nuestra situación geográfica, la dependencia con Estados Unidos es simplemente inevitable, y esto no es algo que comenzó con la firma del TLCAN”, dice el economista e historiador Enrique Cárdenas, director general del Centro de Estudios Espinosa Yglesias.

“Ha sido así desde siempre. La composición del comercio histórico con Estados Unidos ha sido prácticamente la misma desde hace casi un siglo”, dice.

“Pero con la devaluación del peso que hemos visto en los últimos meses, podríamos hacer un esfuerzo por sustituir la importación de productos que pudiéramos producir internamente, aunque hay mucha gente que ve eso como una herejía inexcusable”, explica.

“No hemos tenido una política industrial que promueva ciertos sectores y eso ha sido lamentable. Hasta ahora se decía que la mejor política industrial era la que no existe. Y creo que esa idea debería cambiar”, añade.

Pero no todos están completamente de acuerdo con la visión de que la dependencia es ineludible.

“Es cierto que desde que existen estadísticas, Estados Unidos siempre ha sido el principal socio comercial de México”, dice el mexicano Enrique Dussel, economista y académico de la Universidad Autónoma de México (UNAM).

“Sin embargo, en los últimos años se ve una dramática caída de la participación de Estados Unidos en el comercio de México, de un 81 por ciento en 2001, a un 64 por ciento en 2008”, subraya.

Para el economista, esto refleja una disminución muy sustantiva de la importancia de Estados Unidos, pero no porque el país se ha abierto nuevos canales comerciales y esté mirando a otros lados, sino más bien por una creciente desintegración de la región de América del Norte.

“Tenemos conflictos comerciales con nuestro principal socio. Acabamos de imponer aranceles a cerca de 90 productos y eso un socio comercial no lo debe hacer, en especial una economía manufacturera que depende de las exportaciones”, agrega Dussel.

Para el académico es desesperante la falta de un diagnóstico claro por parte de las autoridades sobre este problema.

“El máximo nivel de empleo alcanzado en el sector de la manufactura fue el de octubre de 2000. A marzo de 2009, el sector de la manufactura perdió el 25 por ciento de su empleo, o sea, más de un millón de puestos de trabajo. Es un proceso de pérdida de competitividad no desde hace pocos meses, sino desde hace ocho o nueve años”, explica.

Es algo que puede verse en plena Avenida Insurgentes. En una de las más transitadas de Ciudad de México, la vitrina de vidrio de la agencia de reclutamiento Randstad muestra las últimas ofertas de trabajo. El interior está repleto de gente que tiene entre 20 y 30 años. Llevan en sobres o carpetas sus atesorados currículums.

“Antes poca gente entraba por ver los anuncios”, dice Ana Monge Ruiz, gerenta de reclutamiento y selección. “Pero ahora el tráfico en el local ha aumentado mucho, yo diría que un 40 por ciento, y eso indica que hay más gente en la calle buscando trabajo”, indica.

Los despidos se han hecho sentir, y la tasa oficial de desempleo en el país está en su mayor nivel desde el año 2000.

Además de la crisis financiera, el desempleo mexicano es producido por su pérdida de competitividad que le ha hecho perder inversiones frente a la concurrencia de otros países emergentes, como China. El ejemplo más claro está en el sector de automóviles, una de las principales exportaciones de México.

“General Motors representa el 25 por ciento de todos los autos que se producen en México”, comenta Dussel. “Si se la deja quebrar el golpe será muy fuerte en nuestra industria”. 

Para muchos se trata simplemente de un problema coyuntural. Y es que México se ha ganado un nombre de prestigio en el mundo. Su modelo de crecimiento económico basado en la libertad económica y la integración mundial ha sido en el pasado alabado por expertos economistas y entidades multilaterales.

Ya nadie comenta que el país es una “dictadura encubierta” unipartidista, sino que existe alternancia en el poder. Incluso, en medio de una ola de violencia producida por los enfrentamientos entre el Ejército y los cárteles del narcotráfico, no son pocos los que hablan de las fortalezas institucionales de la segunda economía latinoamericana.

GRADO SEGURO

El riesgo competitivo de México no es evidente en el corto plazo. El grado de inversión del país, por ejemplo, no corre riesgo.

México sigue siendo uno de los pocos países latinoamericanos con una firme calificación de BBB+ según Standard & Poor’s y Fitch Ratings, y de Baa1 según Moody’s, en todos los casos tres niveles por encima del mínimo para ser grado de inversión.

Y según los analistas consultados, pese a las negativas proyecciones de recesión este año –el banco de inversión Morgan Stanley tiene una de las más negativas proyecciones, de un -5 por ciento de crecimiento para 2009– es prácticamente imposible que el país pierda este sello de aprobación.

Fitch es la única calificadora de crédito que tiene una perspectiva negativa para la calificación. “Existe un 50 por ciento de probabilidad de que la calificación dentro de los próximos 18 a 24 meses sea reducida en un nivel”, comenta la analista de deuda soberana de Fitch, Shelly Shetty.

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