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Managua, 27/05/2012 9:04 AM
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Influenza A (H1N1): una gran lección
Raúl López-Lira
El autor es Embajador de México en Nicaragua
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Si acaso la situación económica no era suficiente reto para la comunidad internacional, un brote de nueva influenza humana A (H1N1) se ha propagado por diversos rincones del mundo, infectando a miles de personas y causando la muerte de poco menos de un centenar.

Desgraciadamente, México ha sido uno de los países más afectados, con más de 3 mil casos comprobados y 70 fallecidos. Sin embargo, más que lamentarse, la sociedad mexicana ha dado una de las mayores lecciones que el amanecer de este siglo ha registrado en materia de salud: protegerse a sí misma y a los demás.

El pasado 23 de abril, el Secretario de Salud de México anunció públicamente la presencia de un virus, aún desconocido, cuya sintomatología era similar a la de la gripe estacional. Hasta ahí, la principal preocupación era su rápida propagación en la zona metropolitana de la Ciudad de México, una de las más pobladas del mundo.

A razón de la prudencia, las autoridades mexicanas declararon ese mismo día la suspensión temporal de actividades en todos los centros educativos, públicos y privados, del Distrito Federal y del Estado de México. Una semana después, con pleno sentido de responsabilidad, el gobierno federal, en coordinación con los gobiernos locales, limitó al máximo el quehacer público.

Fue entonces que la capital, y algunos centros urbanos del país, se convirtieron en una gigantesca locación de calles vacías, personas con mascarillas y guantes, comercios cerrados y hogares atentos a las medidas preventivas. Durante días la sociedad mexicana se aisló, protagonizando una historia que de un día a otro se hizo global.

Cumpliendo, y hasta en ocasiones anticipando, las orientaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), México comenzó a mitigar con entereza la nueva influenza A (H1N1). Huelga decir que la OMS reconoció la semana pasada que las medidas adoptadas por el Gobierno mexicano evitaron la muerte de por lo menos 8 mil personas.

La transparencia ha sido una constante a lo largo del proceso de prevención y atención de la epidemia. No exclusiva de las autoridades mexicanas. En todo momento ha habido una fluida comunicación entre los gobiernos, organismos internacionales, medios de comunicación, sociedad civil, etc., que ha demostrado que este tipo casos se afrontan en unión.

Desde el inicio, los gestos de solidaridad han sido vastos. Llegaron donaciones de Asia y Europa, así como manifestaciones de apoyo de la mayoría de las naciones latinoamericanas, entre ellas las del pueblo nicaragüense y su presidente Daniel Ortega. Otros países tomaron medidas soberanas, si bien respetables, pero contrarias a los lineamientos de la OMS, suspendiendo vuelos desde y hacia México y sometiendo a la población mexicana a cuarentenas forzadas.

No obstante ello, el combate a la nueva influenza humana A (H1N1) no deja espacio para la discriminación ni la xenofobia. Esta semana, las máximas autoridades de la Salud se reúnen en Ginebra para analizar el estado de la propagación y discutir las estrategias de prevención mitigación. No se debe soslayar que la alerta mundial no ha disminuido (fase 5 de la OMS) y el aumento del número de personas contagiadas a nivel mundial es evidente.

Al inaugurar la Asamblea Mundial de la Salud, la Directora General de la OMS expresó su preocupación porque el mundo podría estar “en calma antes de la tormenta”, instando a los países a aprovechar el actual período de gracia para actuar inteligentemente.

Sin duda es importante no caer en la confianza, pero si el mundo está en calma es porque cada día se sabe más del virus. La experiencia que México ha transmitido a la comunidad internacional servirá para reducir los costos económicos y sociales en cada región del planeta.

El presidente Felipe Calderón puso recientemente a disposición de la OMS la cepa del virus de influenza A (H1N1), así como un informe detallado sobre el mismo, a fin de contribuir en la creación de la vacuna.

En materia de salud no se escatima y los grandes esfuerzos del Gobierno mexicano lo atestiguan. Hace tan sólo unos días, México se convirtió en la primera economía emergente en descifrar el perfil genómico de una parte de su población, cuya divulgación coadyuvará a prevenir enfermedades comunes que sufrimos los mexicanos.

Empero, la mayor lección la ha dado la sociedad mexicana que, con el ánimo de protegerse y proteger a los demás, actuó oportunamente y con responsabilidad. Hoy está de pie, unida, consciente y agradecida, recuperando con valentía el tiempo perdido y recibiendo con orgullo la normalidad.

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