Las tensiones entre la Iglesia católica y ciertos gobiernos de América Latina y el Caribe sí existen y el Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), que concluyó ayer en Managua su trigésima segunda asamblea, emitió un comunicado en que aprovechó la oportunidad para solidarizarse con los obispos de la región, aunque en el texto no menciona casos específicos.
“Sentimos un compromiso mayor con nuestros hermanos en el Episcopado que han sido objeto de calumnia, de descrédito e incluso de violencia”, dijo monseñor Héctor Gutiérrez, director de comunicaciones del Celam, al leer el comunicado que refleja la preocupación por las fricciones con algunos gobiernos, entre los que Gutiérrez mencionó a Venezuela y Bolivia, y más este último donde a mediados de abril se atentó contra el cardenal Julio Terrazas, con un explosivo en el portón de su residencia en Santa Cruz.
El presidente del Celam, monseñor Raimundo Damasceno, justificó que aunque no estaba previsto que el Consejo se pronunciara sobre la relación entre la Iglesia y los gobiernos “cuando analizamos la situación política, económica y social de Latinoamérica evidentemente se hace referencia a determinados países y políticas; por eso, claro que no podíamos dejar de manifestar nuestra solidaridad con nuestros hermanos”, dijo.
A la conferencia se sumó monseñor Baltazar Porras, Arzobispo de Mérida, Venezuela, y primer vicepresidente del Consejo, a quien el presidente Hugo Chávez acusa de ser “uno de los más entusiastas dirigentes del golpe de Estado” del 2002.
El Celam también se solidarizó con “tantos otros presbíteros, consagrados y fieles que de manera heroica dan su vida por el Evangelio” y animó “a continuar con su testimonio para manifestar que Cristo es el Señor de la Historia”.
CARTA SIN IMPORTANCIA
Monseñor Damasceno evitó una vez más interpretar el estado de las relaciones entre la Iglesia católica nicaragüense y el gobierno de Daniel Ortega, “porque no discutimos experiencias particulares que corresponden a cada una de las conferencias”.
El 30 de abril pasado, desde un correo de la Presidencia de Nicaragua se distribuyó una carta firmada por el asesor presidencial en temas sociales, Orlando Núñez, que se refería a los obispos nicaragüenses como mujeriegos, padres de hijos ilegítimos, avaros y alcohólicos.
La Primera Dama y vocera presidencial, Rosario Murillo, tardó seis días para atribuir el envío de la carta a un “hacker de lujo”, sin ninguna prueba al respecto.
Monseñor Gutiérrez aseguró que algunos obispos del Consejo conocieron de la carta, pero no hubo comentarios específicos al respecto porque se le restó importancia a la misma.
Según el Obispo de Juigalpa y Secretario de la Conferencia Episcopal, monseñor René Sándigo, los obispos nacionales aún no han analizado si la respuesta de la Presidencia basta para aclarar el origen de la carta que los obispos califican como “un ensayo de novela”.
Será en los próximos días que la Conferencia analice el tema, mientras espera también que el Gobierno atienda la solicitud de un encuentro hecha desde antes de Semana Santa.
Monseñor Gutiérrez aprovechó para destacar “que en Cuba se está amainando la tempestad de unos cuantos años”, entre la Iglesia católica y el Gobierno.