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Managua, 27/05/2012 8:57 AM
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Noticias >> Política
Sándigo espera pruebas de “hacker”
Para mayoría, carta es de Núñez
María José Uriarte y Arlen Cerda
politica@laprensa.com.ni
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El Obispo de Juigalpa y Secretario de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), René Sándigo, estimó anoche que “es muy delicada” la atribución de la carta de difamación contra los obispos nicaragüenses, a “personas ligadas al periodismo”, hecha el lunes por el presidente Daniel Ortega. Sándigo espera que haya pruebas para demostrar la acusación, sobre la que a la fecha él no ve fundamento.

Además, el Arzobispo de Managua, Leopoldo Brenes, negó que se haya reunido con la Primera Dama, Rosario Murillo, para tratar ese tema, como aseguró el mandatario el lunes.

El lunes pasado, en presencia del cardenal Miguel Obando y Bravo, Ortega aseguró que tienen nombres y apellidos de las personas que son responsables de la carta en la que se califica a los obispos de corruptos, mujeriegos, padres de hijos ilegítimos y alcohólicos, y según el mandatario los autores de ese texto “son personas vinculadas al medio periodístico”.

Sándigo comentó que “para hacer afirmaciones de ésas ojalá haya pruebas, porque ciertamente acusar a los medios sin fundamente no es acertado”.

“NADIE QUIERE SER PAPÁ O MAMÁ DE CRIATURA FEA”

Sándigo dio su opinión luego de la eucaristía concelebrada anoche en la Catedral Metropolitana por el cardenal Giovanni Bautista Re, Prefecto para la Congregación de los Obispos, y monseñor Brenes.

Un día antes, en otra entrevista con LA PRENSA, luego de un encuentro privado entre Re y los obispos nicaragüenses en las isletas de Granada, el Obispo de esta Diócesis, monseñor Bernardo Hombach, aseguró que “es normal que nadie quiera ser el papá ni la mamá de la criatura fea”.

El 4 de mayo, la Conferencia Episcopal pidió al Gobierno que aclarara el origen de la carta que había sido divulgada desde el 30 de abril desde un correo de la Presidencia, firmada supuestamente por el asesor en temas sociales, Orlando Núñez. Para Hombach, la carta es producto de un corazón resentido y resaltó la importancia de averiguar las razones por las que se habría hecho el documento y “el porqué se hace en este momento”.

Sándigo agregó que la Conferencia no ha analizado si la Presidencia ya aclaró realmente el origen de la carta, con el argumento de un supuesto hacker, de quien no ha presentado pruebas. “Como hemos estado tan ocupados con la asamblea del Consejo Episcopal Latinoamericano no hemos tenido la oportunidad de entrar en detalle sobre este asunto”, dijo.

Aunque el lunes Ortega aseguró que su esposa mantiene una “comunicación directa” con el Arzobispo de Managua, Brenes comentó anoche a los medios de comunicación que no ha tenido un encuentro con Murillo y que sólo conversó con ella por teléfono para garantizar facilidades de ingreso a los obispos latinoamericanos reunidos en el país.

“No, no, no. No hemos tenido comunicación así, física, me han comunicado por teléfono y ésa es la única conversación que tenemos”, insistió Brenes.

Brenes y Sándigo coincidieron en que faltaría platicar con el Gobierno para analizar el estado de las relaciones con éste, porque hablar de tensiones es prematuro. Aunque Sándigo lamentó la falta de comunicación con Ortega.

Desde antes de Semana Santa los obispos esperan que el Gobierno responda a una solicitud de diálogo.

MAYORÍA CREE QUE CARTAFUE HECHA POR EL GOBIERNO

Pero el argumento de un supuesto “hacker de lujo” dado por el Gobierno para deslindar responsabilidades sobre la carta difamatoria es insuficiente para los nicaragüenses, pues casi un 50 por ciento considera que sí fue hecha por el Gobierno, según una encuesta rápida realizada entre el 9 y 10 de mayo por M&R Consultores a 800 entrevistados en todo el país.

Esto echa por tierra lo expresado por representantes del Gobierno y del Frente Sandinista, de que la carta es una acción de sus opositores para afectar sus relaciones con la Iglesia.

Según la encuesta hecha a nivel nacional, un 48.5 por ciento de los consultados cree que el documento “es real y tiene como propósito desacreditar a los obispos y sacerdotes católicos”.

El 18.7 por ciento opina que “la carta es falsa, que es un invento de la derecha, y tiene como propósito echar a pelear al Gobierno y a los obispos” y, otro 32.8 por ciento prefirió no responder acerca de ese tema.

El rechazo al argumento del Gobierno es mayor en el interior del país, que en la capital, aunque ayer en la misa Catedral se observaron algunas pancartas de apoyo a los obispos.

Las relaciones entre Ortega y la Iglesia no han sido las mejores en ninguno de sus períodos, ni en los ochenta ni ahora. Esta vez, los roces aumentaron luego que los obispos advirtieran las irregularidades en las fraudulentas elecciones municipales del 2008.

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