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Managua, 27/05/2012 -1:13 PM
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La Iglesia se ha fortalecido
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Desde cualquier ángulo que se quiera ver el caso del frustrado intento de difamación procedente del sector gubernamental, contra los obispos y sacerdotes de la Iglesia católica de Nicaragua, es evidente que ésta ha salido con su prestigio y autoridad moral íntegros y fortalecidos.

El Gobierno más bien ha hecho el ridículo con las explicaciones que han dado la señora Rosario Murillo y el asesor presidencial en asuntos sociales, señor Orlando Núñez Soto. Según ellos, fue un misterioso “hacker” (intruso en los sistemas de comunicación informática) al servicio de la derecha, el que inventó el documento difamatorio contra los obispos y sacerdotes católicos, se introdujo furtivamente en el correo electrónico de la señora Murillo y lo envió a diversos medios de comunicación social.

Como dijera monseñor Abelardo Mata, Obispo de la Diócesis de Estelí, la explicación del “hacker” que dio la señora Murillo y secundó el señor Núñez Soto, más bien constituye “un acto de irresponsabilidad”. Sin embargo, la Iglesia católica, cuya autoridad moral y prestigio religioso e institucional está muy por encima de las mezquindades políticas y las perversidades gubernamentales, ya en el comunicado que emitió la Conferencia Episcopal, el lunes 4 de mayo corriente, había declarado públicamente su disposición a perdonar a sus ofensores, sin perjuicio de solicitar que “se clarifique el origen de dicho documento”.

Pues bien, el Gobierno, por medio de la señora Rosario Murillo, ya simuló clarificar el asunto, con el cuento sobre el “hacker de lujo” que irrumpió en su correo electrónico. Pero eso nadie se lo puede creer, mucho menos los obispos, como se deduce de las declaraciones de monseñor Abelardo Mata. Y a pesar de que el Arzobispo de Managua y presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, monseñor Leopoldo Brenes, bondadosamente calificó como positivo que el Gobierno se hubiera dignado dar alguna explicación, éste debería reconocer abiertamente su error y pedir perdón a quienes ha ofendido y causado daño moral. Pero como bien reza el dicho popular, no se le pueden pedir peras al olmo.

De todas maneras, cuanto más sea atacada por sus enemigos abiertos y ocultos, más se fortalece la Iglesia católica, la cual, a pesar de que es humana porque sus obispos y sacerdotes son personas de carne y hueso, también es divina porque es una institución que fue establecida por Jesucristo. Y como lo explican los mismos religiosos, en tanto que la Iglesia católica es humana, sus obispos y sacerdotes sufren las mismas tentaciones que cualquier otra persona y cometen los mismos errores que las instituciones terrenales. Sin embargo, sus representantes no tienen miedo ni vergüenza de reconocer y rectificar sus errores mundanos, cuando los cometen, ni de pedir perdón públicamente cuando esto es necesario.

Precisamente por su sabiduría, su capacidad de rectificación y su sincero propósito de enmienda, la Iglesia católica de Nicaragua bajo el liderazgo sereno y discreto de monseñor Leopoldo Brenes, ha podido superar el caudillismo que la había contaminado como reflejo pecaminoso de la sociedad política. Y así, restablecido su liderazgo episcopal colectivo y consolidada la autoridad evangélica de su arzobispado, la Iglesia ha renovado su prestigio, ha fortalecido su credibilidad y ha aumentado su influencia espiritual y bienhechora sobre toda la sociedad nicaragüense. Si sus adversarios, enemigos y detractores no se dan cuenta de esto, es porque los ciega mentalmente la soberbia y la prepotencia que deviene del poder autoritario.

Pero el presidente Daniel Ortega y sus compañeros o socios de gobierno todavía están a tiempo de rectificar su conducta, de pedir perdón con hechos aunque no con palabras porque su falso orgullo no les permite admitir sus errores y mucho menos pedir perdón a quienes han ofendido. Los gobernantes, por lo menos deberían dialogar con los obispos y comprometerse a no volver a atacar a la Iglesia católica porque cumple su obligación profética de denunciar las injusticias sociales, las arbitrariedades políticas y los abusos humanos, vengan de donde vengan, así como ha denunciado el fraude electoral de noviembre pasado, que es lo que ha motivado esta intriga oficialista contra los obispos y sacerdotes católicos.

Es importante mencionar, finalmente, que al mayor fortalecimiento de la Iglesia católica de Nicaragua se suma el hecho de que, por primera vez en la historia, se va a celebrar aquí, la próxima semana, una reunión del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), lo cual tiene que entenderse como un espaldarazo a los obispos nicaragüenses.

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