El pensar que su hijo se moriría asfixiado en una letrina le provocó desmayo y terror a la joven madre Leidy Solís Mejía, de 18 años. Ayer, Moisés Benjamín Mejía Solís, de un año, se fue en una letrina de diez metros de profundidad, al momento que jugaba en el patio de su casa.
Llorando, Leidy Solís se lamentaba de haber dejado solo por unos segundos a su hijo, cuando éste jugaba en el patio de su casa, ubicada frente al Hotel Casa Blanca, en la ciudad de San Marcos, Carazo.
“Estaba viendo a mi otra hija que está recién nacida, el niño se me salió al patio, pero nunca pensé que se iba a ir a jugar a la letrina”, se lamentaba Solís Mejía.
Una hermana de Solís al ver que el niño no estaba en ningún lado de la casa empezó a buscarlo y al dirigirse a la letrina lo escuchó llorar, por lo que de inmediato se dirigió a pedir ayuda a varios trabajadores que se encontraban pavimentando las calles.
TRABAJADORES LUCHARON CONTRA RELOJ
En una lucha contrarreloj los trabajadores se esforzaban por romper el piso para extraer al niño del hueco, sin embargo, los familiares del pequeño al ver que éste no daba signos de vida y que el tiempo transcurría, decidieron llamar de inmediato al Cuerpo de Bomberos de Carazo.
Una unidad de rescate y seis bomberos acudieron de inmediato al lugar y a pesar de lo incómodo y el poco espacio que había en el lugar, uno de los bomberos se introdujo en la letrina.
Media hora después, el bombero logró sacar al niño, completamente cubierto de heces fecales, pero con vida.
Al lugar también se presentaron miembros de la Cruz Roja y personal de una ambulancia del centro de Salud de San Marcos, quienes ayudaron a bañar al niño para luego trasladarlo al Hospital Santiago, de Jinotepe.
LO SACARON JUSTO A TIEMPO
En el Hospital Santiago, de Jinotepe los médicos indicaron que el niño está fuera de peligro, que afortunadamente fue sacado a tiempo y no había ingerido heces fecales.
Tanto los bomberos como los médicos consideran que la situación ocurrida ayer debe servir como campanada de alerta para los padres o tutores, quienes deben estar en todo momento pendientes de lo que hagan los niños para así evitar situaciones lamentables.