La presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Vilma Núñez, consideró que los últimos roces entre el Gobierno y la jerarquía católica reflejan de “manera gráfica el carácter dictatorial” del presidente Daniel Ortega.
Núñez recordó que Ortega “siempre decide confrontar y aplastar a todo aquél que no está de acuerdo con sus arbitrariedades, con su autoritarismo”.
Las declaraciones de Núñez fueron vertidas poco antes de conocerse el alegato de la primera dama, Rosario Murillo. Según éste, fue un hacker el autor del documento en el que, desde un correo electrónico de la Presidencia de la República junto con una carta de Murillo, se menciona una supuesta entrevista del asesor en temas sociales, Orlando Núñez Soto, con el padre Gregorio Raya, en la que se acusa a los obispos de corruptos, ambiciosos, mujeriegos y alcohólicos.
“Y en el momento en que la alta jerarquía de la Iglesia católica cambia el perfil que tenía la anterior jerarquía, y empieza a ser consecuente con el sentimiento del pueblo católico de este país y empieza a criticar sobre todo el fraude electoral, empiezan (el Gobierno) a verla ya no como la Iglesia de la cual se quieren aprovechar, sino que la empiezan a ver como una adversaria poderosa y quieren exterminarla”, sostuvo la funcionaria del Cenidh.
Sobre el documento que circuló por internet, la defensora de los derechos humanos dijo que le causó una gran sorpresa, “porque yo no sé hasta dónde puede llegar la falta de autoestima de un funcionario, de un cuadro que se dice del Frente Sandinista, que envía una información secreta, un informe de un asesor presidencial (y se transforma) en un cuecho que se manda con un lenguaje incluso en esos términos”.
Y aunque Núñez duda que el documento provenga de Orlando Núñez, ésta sospecha que “aquí alguien aparentemente podría haber estado cayendo en desgracia por algo, tal vez por algunos asesoramientos (o señalamientos) de que lo más nefasto para el país sería la elección de esta señora como presidenta, no sé, ahí hay algo rarísimo”. Para la presidenta del Cenidh, al Gobierno no le conviene pelearse con la alta jerarquía, porque necesita utilizar su relación como pretexto para seguir violando los derechos humanos de las mujeres, en cuanto al tema del aborto terapéutico.