Everth Cabrera, un pequeño pero pimentoso jugador de cuadro de 22 años, originario de Nandaime, bateador de ambas manos, fiero defensor del short stop y la segunda base, capaz de desajustar a cualquier rival con su velocidad y de inspirar a sus compañeros con su juego chispeante, se convertirá en el décimo nica en la historia de las Grandes Ligas.
El próximo lunes 6 de abril, cuando la temporada de Grandes Ligas se ponga en marcha para San Diego y Cabrerita luzca el uniforme número 1 en su espalda, el nandaimeño unirá su nombre a los de Denis Martínez (1976), Antonio Chévez (1977), Albert Williams (1980), David Green (1981), Porfirio Altamirano (1982), Marvin Benard (1995), Vicente Padilla (1999), Oswaldo Mairena (2000) y Devern Hansack (2006) como los únicos nicaragüenses en el Big Show, con el toque de distinción que será el pionero de los jugadores de la parte media del infield, quedando la receptoría como asignatura pendiente para los nicaragüenses.
El arribo de Cabrera a las Grandes Ligas quedó garantizado ayer, cuando los Padres enviaron a Chris Burke a los Marineros de Seattle, dilucidando la última incógnita en el infield. El pinolero será jugador suplente del campo corto titular, el venezolano Luis Rodríguez, y también estará listo para actuar como corredor emergente y tendrá eventuales oportunidades como bateador.
A pesar del gran momento de alegría, Cabrera es cauteloso y aún no se suelta a celebrar.
“No quiero celebrarlo hasta que me lo hagan saber oficialmente, pero de alguna forma he visto que el equipo se ha venido reduciendo y yo aparezco en la lista de 25 jugadores para iniciar la temporada en Grandes Ligas”, comentó Cabrera.
“Éste ha sido un trayecto duro para mí y mi familia, y es gracias a ellos que he tenido la fortaleza para seguir adelante. Desde que me firmaron trabajé fuerte todos los días para cumplir el sueño de llegar a las Grandes Ligas”, agregó.
Cabrera saltó de la categoría Clase A a las Ligas Mayores. Algo así como de los primeros años de la escuela secundaria a la universidad, cuando San Diego lo tomó de los Rockies de Colorado el 11 de diciembre pasado, en el draft de la Regla 5, considerando que su velocidad, defensa y sexto sentido para el juego podrían encajar con ellos.
Algunos llaman a esto un golpe de suerte, pero el propio Cabrera tiene una mejor definición: “Se llama esfuerzo. Mi pensamiento es: si trabajo duro me va a salir una oportunidad”.
Y ahí la tiene, a base de entrega y sacrificio. Es un ejemplo digno de imitar.