Si cree que vivir bien es consentir demasiado al paladar y culminar un buen banquete con unos cuantos sorbos de cigarrillo, tome en cuenta que esta “buena vida” le puede durar muy poco.
Un reciente estudio, publicado por The Lancet, sugiere que tener un sobrepeso de 20 ó 30 kilos puede reducir en tres años su esperanza de vida. Pero para quienes pesan el doble de lo saludable, lo ideal sería cancelar los planes que tenían para sus últimos diez años de vida.
El análisis que publica The Lancet ha medido el nivel de gordura mediante el índice de masa corporal —que es el resultado de dividir el peso en kilos, entre el cuadrado de la estatura en metros— y permite saber si con relación a la talla se tiene un peso normal, sobrepeso u obesidad.
Hay algunos que se atreven a afirmar que fumar ayuda a adelgazar; pero si su objetivo es alcanzar la longevidad, el cigarrillo no sería la decisión más acertada para bajar de peso. Puesto que otro análisis, realizado por un grupo de bioestadísticos, liderado por Richard Peto, afirma que la muerte prematura de los grandes obesos (quienes pesan el doble de lo saludable) es comparable al de los fumadores.
“Cambiar la dieta pero seguir fumando no es la mejor manera de aumentar la esperanza de vida. Para los fumadores lo que funciona es dejar de fumar”, aseguró Richard Peto al diario español El País.
Tal vez sea hora de olvidarse de las hamburguesas y las barras de chocolate, porque si tiene sobrepeso y además le gusta el cigarrillo, seguramente su vida se acortará por partida doble.