El presidente afgano Hamid Karzai acogió ayer sábado de forma positiva la nueva estrategia de Estados Unidos para Afganistán porque, en su opinión, “refleja las demandas del pueblo afgano” y reconoce que la lucha contra el terrorismo es un problema que afecta a toda la región.
“Afganistán da la bienvenida a la nueva estrategia de Estados Unidos porque refleja las demandas del pueblo afgano”, dijo Karzai en una rueda de prensa celebrada en Kabul, la capital afgana.
La Casa Blanca anunció el viernes su intención de enviar cientos de civiles expertos en desarrollo así como 4,000 soldados suplementarios a Afganistán, para luchar contra una insurrección que ha ganado terreno en los últimos dos años.
Bajo el mandato de Barack Obama, Estados Unidos decidió retomar el conflicto afgano, luego de desviarse del mismo para lanzar la invasión de Irak en marzo de 2003.
Como consecuencia, de acá a fines del verano boreal, el contingente militar estadounidense en Afganistán pasará de 38,000 hombres a unos 60,000, contra cerca de 32,000 soldados no estadounidenses agrupados bajo la bandera de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
¿DIÁLOGO CON TALIBANES?
Karzai dijo que la nueva estrategia reconoce que la “guerra contra el terrorismo es un problema regional” y que fomenta las conversaciones con los talibanes, algo que el Gobierno afgano buscaba desde hacía tiempo.
Karzai añadió que para que el plan tenga éxito algunos de los líderes de la insurgencia talibán, que no tienen vínculos con la red terrorista internacional Al Qaeda, deberían ser retirados de la lista de terroristas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), aunque no precisó nombres.
El dirigente se limitó a explicar que se trata de talibanes que, por miedo a la represión de las autoridades afganas y de las tropas internacionales, continúan en las filas de la insurgencia en contra de su voluntad de cooperar con el Gobierno del país.
Obama dio a conocer el viernes la esperada nueva estrategia de su Administración en Afganistán, que aseguró que será “más firme, más inteligente y exhaustiva”.
Obama dijo que el plan tiene el objetivo de “desactivar, desmantelar y derrotar a Al Qaeda en Pakistán y Afganistán e impedir su regreso a cualquiera de esos países en el futuro”.
La estrategia, que aborda aspectos militares, civiles, de ayuda económica y de cooperación internacional, busca fomentar el adiestramiento de las fuerzas de seguridad afganas, para lo que enviará un contingente adicional de 4,000 soldados.
“Si Estados Unidos prevé una proporción cada vez mayor del esfuerzo total, su influencia necesariamente va a aumentar en relación a la de otros miembros de la coalición”, consideró Steve Biddle, experto del Consejo de Relaciones Internacionales, un centro de análisis con sede en Washington.
Los estadounidenses ya juegan un papel dominante en el frente afgano, donde sólo un puñado de los aliados de la OTAN, —entre ellos británicos, canadienses, holandeses y franceses— aceptaron movilizar tropas a las zonas más peligrosas.
Estados Unidos espera lograr la próxima semana en la conferencia internacional sobre Afganistán el compromiso de Irán en la lucha contra el narcotráfico en el país centroasiático.
El consejero adjunto de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Denis McDonough, afirmó ayer que "nuestra conclusión, y creemos que también la suya (de Irán), es que hay asuntos relacionados por ejemplo con los narcóticos, que presentan una oportunidad para que Irán trate con Afganistán de modo que pueda atajar un asunto o preocupación que nosotros también tenemos".