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Managua, 27/05/2012 0:14 PM
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El agua, un grave problema sin solución
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El jueves de la semana pasada, tres días antes del Día Mundial del Agua que se celebra el 22 de marzo de cada año, por resolución de la Organización de Naciones Unidas (ONU) aprobada el 22 de diciembre de 1992, la señora Ruth Selma Herrera, presidenta ejecutiva de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal), presentó un informe público y reconoció ante una comisión parlamentaria que el problema del agua potable no ha mejorado en Nicaragua. Además, según la información publicada por LA PRENSA el viernes pasado, Herrera admitió que “la empresa a su cargo no tiene la capacidad económica para resolver la falta de agua potable que vive el país y, particularmente, Managua”.

En realidad, lo que hizo la presidenta ejecutiva de Enacal fue confirmar oficialmente lo que la población sabe por experiencia propia, puesto que se trata de un grave problema que sufre directamente, todos los días. Y lo interesante es que la funcionaria Herrera, aunque como es usual en estos casos culpó a los gobiernos anteriores por el problema del agua potable, mostró en cifras la penosa situación que se vive en la mayor parte del país donde hay servicio de agua, el cual va de malo a pésimo. Explicó que muchos barrios de Managua y municipios en otros departamentos del país “padecen una situación crítica porque el agua no llega del todo y la manera de brindar el suministro es mediante pipas”. Informó que “el 95 por ciento de la tarifa que cobra Enacal es subsidiado”. Y dijo que el Gobierno le debe a la empresa de agua la cantidad de 350 millones de córdobas, por concepto de subsidio.

Por otro lado, la funcionaria Herrera reconoció que Enacal tiene una mora de 50 millones de córdobas en pagos pendientes. Informó que se necesitan 160 millones de dólares para financiar proyectos de ampliación de las redes, pero esto sólo en Managua y no para resolver el problema sino únicamente “para aliviar un poco la escasez de agua en la capital”. Dio a conocer que casi un tercio de las personas que están en la planilla de Enacal no pagan por el servicio de agua. Y reveló que hay un 45 por ciento de pérdida de agua por fugas en las redes, servicio no contabilizado y conexiones ilegales. Sin embargo no se dice en el informe a qué se debe que persista el problema de las pérdidas por servicio no contabilizado, o sea que no se cobra, ni se informa por supuesto quiénes son los que no pagan ni cuánto es el consumo de los poderosos personajes políticos que integran la cúpula del gobierno de Daniel Ortega, y si pagan o no por el servicio que recibe.

Pero lo peor de todo es que del informe de Enacal y la presentación de la señora Herrera, lo que se puede deducir es que no hay o no se ve solución al grave problema del agua. Antes de que se instalara el actual gobierno de Daniel Ortega sus partidarios aseguraban que el problema nacional del agua potable era culpa de los gobiernos neoliberales y del capitalismo salvaje. En ese entonces, la señora Ruth Selma Herrera encabezaba la Red Nacional de Defensa de los Consumidores que hizo del problema del agua su principal bandera de lucha, y hablaba de que para resolverlo únicamente hacía falta establecer un gobierno de los pobres que se preocupara por darle solución. Pues bien, ese gobierno “pobrecista” vino con Daniel Ortega y con la ex dirigente de la Red de Consumidores convertida en presidenta ejecutiva de Enacal, la misma que antes denostaba contra los gobernantes democráticos porque, según ella, no querían solucionar el problema del agua. Pero tampoco la señora Herrera ha podido poner fin al problema del agua, que más bien ha empeorado y por ahora no se ve ninguna posibilidad de que se pueda solucionar, pues, ¿de dónde va a sacar el gobierno de Daniel Ortega y doña Ruth Selma los centenares de millones de dólares que es necesario invertir para resolverlo?

Lo cierto es que el problema del agua sólo se podría resolver mediante la privatización del servicio, pero ésta es una idea maldita para la clase política que domina actualmente el país. Además, ¿qué empresario o consorcio extranjero querría venir a invertir y arriesgar su capital en un país tan inseguro como es Nicaragua? ¿Acaso no es suficientemente aleccionadora y desalentadora la experiencia de Unión Fenosa, con la distribución de la energía eléctrica? Sólo cuando se termine el desastroso gobierno de Daniel Ortega es que tal vez se podría comenzar a resolver la dramática carencia de agua en un país donde lo que más abunda es precisamente el agua.

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