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Managua, 27/05/2012 0:13 PM
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Fe en los fideicomisos
Los fideicomisos financieros y los cheques de pago diferido crecieron en 2008, pero 2009 se ve lleno de retos
Eduardo Thomson
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“Estábamos listos para salir al mercado con una emisión de instrumentos, cuando, de un momento para otro, el mercado se paralizó completamente”. Así recuerda Matías Sainz, ejecutivo de la empresa argentina de insumos agropecuarios Asociados Don Mario, los días de fines de 2008, cuando el mercado de capitales argentino recibió un golpe doble: la estatización de las administradoras de fondos de pensiones, o AFJP, y los embates de la crisis financiera internacional.

“Simplemente no había mercado para nuestra emisión de un fideicomiso financiero (el nombre que se da en Argentina a las securitizaciones de activos, como cuentas por cobrar)”, dice Sainz, director del área de garantías recíprocas de la empresa.

Al final, Asociados Don Mario completó la venta de su fideicomiso financiero por 17 millones de pesos (unos US$ 5 millones) a una tasa variable entre el 24 y 34 por ciento, alta para una emisión que vence en sólo seis meses.

Si bien en el mercado argentino la actividad de emisión de acciones y bonos corporativos (u obligaciones negociables, como se les conoce en el país) sufrió una fuerte contracción en 2008, no por eso el mercado estuvo totalmente inactivo. Otros instrumentos, como los fideicomisos financieros y los cheques de pago diferido, se mantuvieron activos y hasta crecieron en volumen, principalmente en los primeros nueve meses del año, antes de la mentada doble golpiza.

En 2008, según datos del Instituto Argentino de Mercado de Capitales, el volumen de emisión de fideicomisos para empresas grandes creció un 26 por ciento frente a 2007, a unos US$ 3,000 millones, mientras que entre las pymes cayó un 7 por ciento, a US$ 153 millones.

En cambio, el volumen de emisión de cheques de pago diferido –un instrumento sólo usado por las pymes– creció un 3 por ciento a US$ 195 millones. Para la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, por su parte, el alza de este último instrumento fue todavía mayor: un 4.9 por ciento.

Las fuertes cifras de consumo interno permitieron a los vendedores de productos de consumo y para el hogar, securitizar (armar paquetes con los créditos otorgados y cualquier otra cuenta por cobrar).

ELECCIONES A LA VISTA

Pero ahora, el panorama es más incierto y el mercado está a la espera de nuevos desarrollos de la crisis internacional, las elecciones legislativas de octubre y si el Gobierno volverá a actuar como el principal inversionista institucional, para que estos instrumentos, en particular los fideicomisos, vuelvan a florecer.

Es que el papel que cumplían las AFJP era vital. Según algunos cálculos, compraban entre el 30 y 40 por ciento de las emisiones de nuevos instrumentos en el mercado argentino, y su demanda permitía en cierta forma mantener las tasas de interés a las que se emitían los fideicomisos relativamente bajo control.

Cuando salieron del mercado las tasas de interés para los fideicomisos de corto plazo se dispararon a aproximadamente un 35 por ciento anual. Y ni hablar de colocar un fideicomiso a plazo mayor que un año; simplemente no había, ni hay, demanda.

Y queda por ver si la Administración Nacional de la Seguridad Social, o Anses, entidad que asumió el control de los activos que antes administraban los fondos de pensiones privados, llenará el vacío dejado por éstos.

Voceros de la entidad han afirmado que seguirá participando en el mercado de capitales argentino, invirtiendo en fideicomisos, pero –según un actor de la bolsa consultado por América Economía, y que pidió omitir su nombre– hasta ahora las compras son esporádicas. Anses no respondió a solicitudes de opiniones a este respecto.

En tal ambiente de cambio e incertidumbre, algunos acusan que el ente estatal ha demostrado interés en invertir sólo en fideicomisos que securitizan activos relacionados con el consumo y ha pasado por alto los fideicomisos de productos vinculados con el agro.

“Suponemos que eso es para impulsar el consumo interno”, comenta Matías Sainz, de Don Mario. “Hay una clara decisión de priorizar los fideicomisos de consumo y de no mirar los agropecuarios. Esto se refleja en que la tasa de interés agropecuaria es un poco más cara que la de otros fideicomisos”, añade.

EN MERCADEO DIARIO

Otros actores también están buscando el apoyo de la Anses para que compre sus fideicomisos. Por ejemplo, la Federación Argentina de Cooperativas de Crédito. Su gerente, Ricardo Ferrando, explica que han establecido una comisión que buscará convencer al organismo de eso.

Por ahora, las tasas de interés para las emisiones de fideicomisos financieros han bajado a niveles del 22 ó 25 por ciento anual, con plazos muy cortos, de unos seis a nueve meses.

Según Jaqueline Maubre, gerenta del área de fondos comunes de inversión de Cohen Sociedad de Bolsa, el nivel sigue siendo alto. “Las tasas estuvieron muy altas y todavía permanecen altas”, explica.

“Nosotros estamos trabajando en un fideicomiso agropecuario con cupón del 10 por ciento, pero en dólares, lo que reduce el riesgo de moneda. Otras emisiones a seis meses –en pesos– están con tasas de corte del 22.8 por ciento anual o cerca del 19.4 por ciento para uno a 4.85 meses. Y en este escenario es difícil pensar en este momento en emisiones que puedan superar los 50 millones de pesos (US$14 millones)”, argumenta.

Los plazos cortos y el bajo volumen se explican en parte por la incertidumbre en el mercado a nivel local y externo. “Con las elecciones legislativas en octubre es difícil plantear cualquier horizonte de inversión pasada esa fecha”, comenta Leonardo Chialva, socio de la firma de inversiones Delphos Investment.

Explica que en el mercado existiría el consenso de que el gobierno no tocará el tipo de cambio antes de las elecciones, pues podría traerle consecuencias políticas, pero que de todos modos el peso estaría artificialmente subvalorado. “Después de las elecciones veremos cuál es la política de tipo de cambio entonces y cuál es el reacomodamiento que ocurriría en un hipotético salto del peso”, dice.

Y el cortoplacismo hace que el mercado de cheques de pago diferido se vea particularmente atractivo, en Argentina, como opción de financiamiento para las pymes. Un punto que juega a favor es que las AFJP no fueron actores directos en este mercado, por lo que su salida no afectó en tan alta medida la emisión de estos instrumentos.

“Es un mercado relativamente nuevo, que ha crecido mucho en los últimos años y que es visto como de bajísimo riesgo por los inversionistas”, explica Maubre, de Cohen.

“La mayoría de los cheques, que se usan principalmente para capital de trabajo, están garantizados por sociedades de garantía recíproca, o SGR, que son entidades que hacen el análisis crediticio del riesgo de las empresas y piden los avales necesarios para garantizar el cheque que ponen a cotizar en la bolsa. Si el emisor no paga, quien hace frente al pago es la SGR”, sostiene.

DEMANDA LA BAJA

Respecto a lo que podrá pasar en 2009 en estos mercados, hay consenso en que una desaceleración de la demanda interna, como muchos prevén, llevará a una baja en el número de emisiones de fideicomisos que securitizan créditos de consumo.

Chialva, de Delphos, por su parte, dice que surgirá la aparición de fideicomisos para financiar proyectos de infraestructura.

“Varias provincias estaban negociando levantar fideicomisos con las AFJP, pero obviamente se cayeron. Ahora estarían tratando de avanzarlas con el Anses”, dice.

Chialva es negativo en cuanto a la securitización de hipotecas subprime. “Necesitas un mercado de capitales desarrollado que haya securitizado primero las hipotecas de calidad. Acá el mercado de hipotecas está casi muerto, por lo que no hay nada que securitizar”, afirma.

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