A raíz de las elecciones del pasado domingo en El Salvador, analistas y políticos nicaragüenses han sugerido al Consejo Supremo Electoral (CSE) que “imite” la actuación del Tribunal Electoral Salvadoreño, especialmente en lo que se refiere a la rapidez con que entregó los resultados el domingo pasado.
El CSE se ha hecho el desentendido, pero el presidente Daniel Ortega salió en su defensa y al tratar de justificar su lentitud, lo único que logró fue que quienes esperan que el CSE actúe de forma profesional y transparente, calificaran la excusa como un “irrespeto” a la inteligencia de los nicaragüenses.
El presidente Ortega, en un acto donde recibió la Memoria anual del Ejército, aseguró que las autoridades electorales salvadoreñas actúan con tanta “celeridad” porque tienen el territorio más pequeño del continente.
“El Salvador sólo tiene 21 mil kilómetros cuadrados, es como Chinandega; si le juntamos León, ya es más grande que El Salvador. En cambio nosotros tenemos un territorio extenso y con vías de comunicación complicadas”, dijo Ortega.
Sin embargo, para la presidenta de Hagamos Democracia, María José Zamora, el argumento es “un insulto a la inteligencia de los nicaragüenses”, porque el profesionalismo de una institución no depende del tamaño del territorio de un país, ni del número de votantes, que por cierto en aquel país es mayor, sino de los sistemas.
ES POR “COMPROMISOS”
Zamora considera que la lentitud del CSE no depende de la tecnología o las personas que ahí trabajan, sino que es consecuencia de los “compromisos políticos” que la partidización de la institución ha provocado.
“Aquí podrían actuar con la misma rapidez, porque se cuenta con los medios técnicos, pero, en el caso de la elección municipal de noviembre, los resultados no se entregan por la manipulación que se hizo. Nada puede justificar que, después de cuatro meses, aún no se conozcan los resultados de un alto porcentaje de votos. Además, que aún se desconozca el resultado del 8 por ciento de los votos de la elección del año 2006”, alegó Zamora.
Mauricio Zúñiga, director del Instituto para el Desarrollo y la Democracia (Ipade), coincide en que la entrega de resultados depende de “voluntad política” , porque el sistema además de tecnología posee todos los elementos de transparencia para trabajar de forma similar al de aquel país.
Considera que es cierto que no es lo mimo transmitir los datos en aquel país que aquí, pero recuerda que la transmisión de datos nunca ha sido el problema. “Eso tiene que ver con que allá se destina el 80 por ciento del presupuesto a los aspectos técnicos. En cambió aquí ese porcentaje se lo llevan los funcionarios en salario. Sólo un 20 por ciento se destina a esos aspectos”, afirmó Zúñiga.
Ambos coinciden en que si la entrega de resultados dependiera del tamaño del territorio del país, no se podrían obtener datos la misma noche de la elección en países como Estados Unidos, Brasil o Venezuela.