Aunque en Chinandega, Jinotega y León, donde el pasado 28 de febrero orteguistas agredieron con morteros y piedras a varias de las personas que participaban en la marcha e impidieron que ésta se realizara, no hay ni una sola persona detenida, pese a las denuncias interpuestas por las víctimas en la Policía. Las investigaciones, en algunos casos, marchan a paso de tortuga.
El pasado viernes la población de León se manifestó contra las altas facturaciones en el servicio de agua potable, cobro ilegal y la falta del vital líquido en los diferentes sectores del departamento.
En esa protesta los manifestantes lanzaron morteros al aire, y la Policía de inmediato quitó a un ciudadano el lanzamorteros y los morteros. “Así deberían de quitarles los morteros a los encapuchados del FSLN que tiran a matar”, gritaba ese día la población.
¿Por qué esto no pasó el pasado 28 de febrero? La Policía no tiene una respuesta. Tampoco hay personas detenidas, ni investigados a propósito de los hechos violentos ocurridos en el centro de la ciudad metropolitana, donde simpatizantes del Frente Sandinista con garrotes, piedras y morteros, impidieron la marcha organizada por el Movimiento por Nicaragua.
El 27 de febrero, un día antes de la protesta, turbas encapuchadas, armados de morteros y garrotes, a bordo de cuatro vehículos de lujo empezaron a intimidar e imponer el temor entre la población leonesa.
También lo hicieron en la marcha. Ese día el Movimiento por Nicaragua denunció que el principal dirigente de las camionetas era Manuel Alvarado, ex administrador del Hospital Oscar Danilo Rosales, quien fue despedido recientemente.
TAMPOCO HAY DETENIDOS
Según el informe de la Policía de León, hasta la fecha no hay ningún detenido por portar lanzamorteros, piedras o garrotes.
El comisionado Douglas Zeledón Largaespada, jefe de la Policía de León, dijo el 28 de febrero a LA PRENSA que investigarían a las personas que dispararon haciendo uso de morteros.
Ayer LA PRENSA visitó las instalaciones de la Policía para conocer las medidas que tomó la institución, pero el comisionado Zeledón estaba en reunión. Se le preguntó a la directora de Relaciones Públicas, Lucrecia Munguía y manifestó que todavía no han valorado la situación y que no tienen a ningún detenido.
EN CHINANDEGA NADA NUEVO
En Chinandega, hasta ayer no había ningún detenido por las agresiones contra el diputado Luis Callejas, Luis Rafael Gasteazoro Rivas y Silvia Padilla (quien sufrió un fuerte golpe en la cabeza y rodilla).
Lo que se conoció tras finalizar el ataque con morteros, piedras y garrotes es que hubo cinco detenciones preventivas, pero al anochecer del mismo día habían sido liberados tras gestiones de la dirigencia departamental del FSLN.
El diputado Callejas, quien resultó con un golpe en la cabeza, manifestó ayer que ni idea tenía del curso de las investigaciones después de haber interpuesto la denuncia la semana pasada.
Luis Gasteazoro Campos (hijo), quien participó en la marcha, señaló que su padre (Luis Gasteazoro Rivas, recibió pedradas que le impactaron en la espalda y el antebrazo derecho, el que tenía muy inflamado, pero desconoce si las investigaciones ya ubicaron a los sospechosos.
Gasteazoro Rivas manifestó que esperaba a la Comisión de los Derechos Humanos que prometió llegar para conocer de los hechos provocados por las turbas orteguistas y dijo que no reconoció a sus agresores entre varios encapuchados que le rodearon.
POCA INFORMACIÓN
El comisionado Lee Edwin López, jefe de la Policía de Chinandega, informó de manera rápida acerca de siete denuncias cuyas causas han sido puestas a la orden del Ministerio Público, lo que desconocía uno de los fiscales contactados la tarde de ayer.
El secretario político municipal del FSLN, José Manuel Espinosa, alegó que los marchistas del Movimiento por Nicaragua debían empezar el recorrido a las 9:30 a.m. y ellos a las 10:00 a.m.
Por su parte el doctor Luis Lindo, delegado del Sistema Local de Atención Integral en Salud (Silais), confirmó que la Policía le citó a comparecer después de ser señalado por Callejas como uno de sus agresores y recalcó que jamás vio al parlamentario en la marcha.
Lindo se declaró perseguido por la Policía. Acerca del uso de morteros, piedras y capuchas por simpatizantes de su partido, señaló que es una forma y decisión de los participantes a manifestarse. “No puedo decirles quitátelo o ponételo”, explicó.
Una fuente extraoficial confirmó la renuncia de miembros de los Consejos del Poder Ciudadano (CPC) en los repartos Carlos Fonseca, Santa Patricia y Colonia Ayapal, después de las continuas exigencias en ocasiones para atacar sin piedad a los “derechistas”, órdenes que deben cumplirse al pie de la letra y nada importan las amistades, confirmó un simpatizante sandinista.
FUE POR PRUDENCIA
El jefe de la Policía de Jinotega, comisionado mayor Luis Pérez Olivas, dijo que la actuación policial en la marcha fue prudente. “Yo diría que fuimos prudentes y no pasivos, y nos dedicamos a custodiar ambas marchas, con especial énfasis a la marcha azul y blanco de la Unión Ciudadana por la Democracia (UCD) y antes de las marchas conversamos con los dirigentes de ambas fuerzas”.
Pérez Olivas confirmó que no hubo detenidos porque ninguna de las dos fuerzas interpuso denuncia. Ese día tres personas resultaron heridas, dos sandinistas y uno de la UCD.
“Dimos protección a ambas fuerzas y dispusimos el ciento por ciento de las fuerzas para garantizar el orden, que se salió de control al final y sólo tres minutos cuando más, porque tras la actuación policial, lanzando 15 bombas lacrimógenas, estuvimos en medio de las pedradas que de ambas fuerzas salieron”.
Sobre por qué autorizaron las dos marchas el mismo día y sólo con una hora de diferencia, el jefe policial respondió que los primeros en solicitarla fueron los sandinistas, después los otros.
“Lo que pasa es que la UCD debieron salir una hora antes y salieron a las 10:00 de la mañana, tuvimos que desviarlos por rutas diferentes para evitar la confrontación”, dijo.
SANDINISTAS HACEN LO QUE QUIEREN
Uno de los heridos, José Ángel López González, quien recibió una pedrada en la ceja izquierda, dijo que “ni siquiera andaba yo metido en esos revolutos, venía saliendo con mi esposa e hija de la iglesia Los Ángeles de escuchar una charla, cuando chineaba mi pequeña niña de dos años y al ver que los de la UCD se corrían de la lluvia de piedras que lanzaban los sandinistas, le pasé la niña a mi señora y le dije refugiate de nuevo en la iglesia, llevate a la niña y pónganse a salvo”.
“En esas fracciones de tiempo fue cuando de repente una certera pedrada me impactó en la ceja izquierda y comencé a chorrear sangre, ni siquiera supe quién con nombre y apellido me dio, ni vi quién fue y si supiera quién fue hubiera puesto la denuncia en la Policía, aunque los sandinistas hacen y deshacen en este país y sobre la actuación de la Policía no quiero opinar nada, no quiero problemas, me dedico a mi trabajito de vigilante”, dijo.
LA PRENSA no ubicó a los heridos sandinistas, porque nadie dio razón de ellos, mientras el secretario político del FSLN, Leonidas Centeno, manifestó lo siguiente: “Yo con ese periódico y periodistas de ese medio no quiero nada y no estoy dando ninguna declaración”.
(Con la colaboración de Félix Rivera y Ramón Villarreal).