En una muestra más de que cuando el hombre se propone contribuir con la naturaleza, puede lograr con éxitos sus objetivos, 23 personas de la comunidad de El Astillero, jurisdicción del municipio de Tola, lograron, con asesoría de técnicos de Fauna y Flora Internacional, construir un vivero de tortugas paslama y ayudar a preservar esta especie en peligro de extinción.
Los huevos de esta especie fueron transportados en camionetas desde el refugio Silvestre Río Escalante-Chacocente, hasta la comunidad de El Astillero, ubicada a unos cinco kilómetros de esta reserva natural.
En el importante experimento se trasladaron siete mil 615 huevos, los que fueron depositados en 101 nidos, hechos en la arena por las manos de los voluntarios de la comunidad de El Astillero.
PODRÍAN NACER MAÑANA
Se calcula que mañana los más de siete mil huevos eclosionen y los tortuguillos comiencen su lucha por la vida; por ello Fauna y Flora Internacional tiene previsto montar una actividad para festejar con la comunidad de El Astillero el éxito alcanzado en este primer vivero de tortugas paslama.
Participar de este experimento permite al ser humano contribuir con la reproducción de esta especie en peligro de extinción.
Según Jefry Arana, asistente del proyecto zona costera de Fauna y Flora Internacional, los huevos de tortuga paslama fueron colectados el pasado 19 de enero.
Se hizo un gran esfuerzo por recoger estos huevos dentro de los nidos hechos por las tortugas, al momento que éstas los depositarían en la costa.
ESPERAN QUE EXPERIMENTO SEA EXITOSO
Se colocó una bolsa plástica dentro del nido y cuando la tortuga casi terminaba de desovar sus huevos, se retiraba la bolsa plástica, antes de que el hueco fuera tapado.
Esos huevos fueron luego “sembrados” en la comunidad de El Astillero, en un vivero.
“Todo este trabajo se hizo con sumo cuidado, por eso esperamos que dentro del vivero nazcan un 80 a 90 por ciento de tortuguillos”, destacó Arana.
Harold Santiago Alemán, habitante de El Astillero que labora voluntariamente en el primer vivero de tortugas paslama de la zona, dijo que era una experiencia muy importante para ellos, puesto que podían contribuir a que la especie no se pierda del planeta.
“A la vez brinda una oportunidad a los niños y a la comunidad de ver cómo se reproducen estas tortugas de las que antes sólo nos sabíamos comer los huevos”, comentó el poblador.
EL PROCESO
Los huevos de tortugas paslama fueron enterrados en arena colada, a 45 centímetros de profundidad y los 101 nidos hechos por los comunitarios están protegidos de los fuertes rayos solares por un enmallado oscuro.
Ese enmallado a su vez imposibilita que las aves y otros animales depredadores saquen de la arena estos frágiles huevos o que se coman a los tortuguillos al momento que salen de sus nidos para buscar su camino hacia el mar.