Mientras la empresa privada nicaragüense ya sufre las primeras consecuencias de la crisis económica internacional, el Gobierno de Daniel Ortega está más interesado en celebrar a lo grande el 30 aniversario de la revolución sandinista de 1979.
LA PRENSA consultó al presidente de la Comisión Económica de la Asamblea Nacional, el sandinista Wálmaro Gutiérrez, si la crisis también afecta a los partidos políticos, y él respondió que el fenómeno incluye a todos los nicaragüenses sin excepción y que no podemos seguir con el mismo nivel de gasto como si ésta no existiera.
“No quiero pronunciarme en particular por las agrupaciones políticas, porque todos debemos ahorrar. Las instituciones públicas, los partidos, las empresas privadas, todos estamos en la obligación de hacerlo”, aseguró.
Sin embargo, Gutiérrez defiende el derecho de su partido a prolongar durante casi cinco meses la celebración del 30 aniversario de la revolución de 1979.
“Eso es otra cosa, lo que pasa es que no entienden la dinámica del FSLN (Frente Sandinista) como institución política; normalmente lo que hacemos los sandinistas es hacer esfuerzos de carácter personal. No es cierto que el FSLN esté sentado en una montaña de reales y patrocina la celebración del 30 aniversario, no”, reaccionó el diputado.
¿CÓMO APOYAN, SI SON POBRES?
El economista Néstor Avendaño considera que “el Gobierno debe predicar con el ejemplo” y por lo tanto celebrar de forma prudente el aniversario del la revolución, debido a la crisis económica.
Avendaño duda que las celebraciones sean financiadas por los militantes del partido, ya que casi la totalidad de éstos no pertenecen a los estratos de altos ingresos, sino a la clase más pobre que es a la vez la más afectada por el desempleo y los bajos ingresos.
El Gobierno está acorralado por la falta de dinero para inversiones públicas y gastos sociales, tras el retiro de una parte de la cooperación internacional que le ha provocado un déficit por más de 200 millones de dólares, pero su prioridad sigue siendo la actividad política partidaria para celebrar la revolución y prepararse para las elecciones del 2011.
El FSLN anunció que este año las celebraciones del aniversario de la revolución, el 19 de julio, serán más fastuosas y prolongadas, porque iniciaron el sábado pasado.
Wálmaro Gutiérrez dice que el FSLN hace su esfuerzo como partido, “pero el mayor esfuerzo lo hacemos los militantes y simpatizantes y no sólo los funcionarios, sino el ciudadano común que pone su vehículo, le pone combustible, le da ‘raid’ a otros simpatizantes y se mueve a las actividades”.
El diputado insiste en que el FSLN tiene su presupuesto para empujar su dinámica como partido, y la mayor “carga y responsabilidad del gasto” recae sobre los hombros de los militantes que, según él, están en su derecho de “hacer la celebración que crean conveniente en el marco del 30 aniversario”.
Sin embargo, cuando le preguntamos qué han hecho los militantes del FSLN para escapar a los efectos de la crisis y ahora poder estar en posición de sufragar esos gastos, primero calla y luego asegura que no es que se hayan salvado, sino que hicieron sus economías para apoyar al partido.
El presidente de la Asamblea Nacional, el sandinista René Núñez, niega que el Gobierno invierta recursos en esos eventos partidarios, y luego afirma que este Gobierno es el que más obras ha hecho y más recursos ha invertido para el pueblo.
El economista Avendaño agregó que aunque los recursos para la larga fiesta sandinista no surjan de los fondos del Estado, sino de otras fuentes como la cooperación venezolana, el partido de Gobierno está obligado no sólo a predicar la austeridad, sino a dar el ejemplo de cómo sobrellevar la crisis, de manera compatible con la pobreza del país que cada día se agrava.