Los tres hijos de Alba Esquivel, habitante del barrio La Fuente, en Managua, casi no tienen trabajo. Ellos viven en San Francisco, California, Estados Unidos, y laboran en una empresa de construcción.
Según cuenta esta mujer de pelo canoso y piel agrietada, las remesas enviadas por sus hijos ya no le llegan puntual, y cuando llegan, son cada vez menos. “Antes me mandaban cada mes, ahora casi a los dos meses y cuando les estoy diciendo... Antes me mandaban hasta 500 dólares (entre los tres), ahora con costo 50, 30, a veces 100”, lamenta.
“Yo antes tenía mi carro, ahora lo tengo parqueado, no tengo con qué componerlo... Mis hijos tenían mucha plata, venían a Nicaragua, me mandaban a traer a mí, pero ahora están de brazos cruzados, más bien se quieren hasta venir porque no hay trabajo”, continúa.
Olga Lacayo Brown, residente de Bluefields, dice que si antes recibía 100 dólares del extranjero, ahora recibe 80.
Uno de sus hijos vive en Nueva York y es quien le manda cada 15 días la remesa. Lacayo asegura que esa reducción del monto de dinero que recibe la empezó a sentir desde finales de septiembre del año pasado, y la ha obligado a “cortar por todos lados”, para adaptarse a su nuevo presupuesto.
Dalia Castro, gerente de la agencia de envíos Western Union, en la ciudad de Hialeah, Miami, reveló que sus clientes envían ahora menos dinero a Nicaragua, por causa de la recesión económica que sufre Estados Unidos.
“La gente siempre está enviando remesas porque muchas familias dependen de ese dinero para vivir, pero el monto que ahora envían es menor”, admitió Castro.
“Tenemos clientes que antes enviaban 300 dólares mensuales a su familia, hoy sólo envían 100; otros enviaban 500, hoy envían 200 dólares”, detalló.
Alejandro Rodríguez, propietario de la agencia de remesas Alfa Envíos, en Miami, confirmó que existe una reducción en los montos que envían los inmigrantes nicaragüenses. También hay un sector que ha dejado de realizar envíos porque ha perdido el empleo.
“El que antes enviaba 50 dólares, ya no está enviando dinero a Nicaragua. Conozco el caso de tres clientes que trabajaban para una empresa de fumigación, dos de ellos perdieron el trabajo y ya no están enviando dinero; el tercero de ellos no logra realizar las 40 horas de trabajo a la semana, por lo tanto ya no puede enviar la misma cantidad de dinero que antes”, relató Rodríguez.
PROMEDIO SE REDUJO
El promedio de las remesas recibidas en Nicaragua se ha reducido, según confirmó Western Union, la más grande empresa en ese campo en este país.
Raúl Duany, director de Comunicación de Western Union para América Latina y el Caribe, confirmó desde Miami que los montos de las remesas a través de la empresa Western Union hacia Nicaragua se han reducido entre 10 y 13 dólares por cada envío, respecto a 2006.
Actualmente, el monto de los envíos hacia el país es de 206 dólares en promedio, según datos de Western Union.
En cuanto a la frecuencia de envíos, Duany aseguró que en los últimos tres años se ha mantenido estable. El promedio es de dos veces por mes.
SITUACIÓN PODRÍA EMPEORAR
A criterio de José Gabilondo, profesor de leyes de la Universidad Internacional de la Florida (FIU) y con vastos conocimientos en economía, la crisis que atraviesa Estados Unidos tendrá serias repercusiones para la economía nicaragüense, debido a que las remesas continuarán en descenso, ya que la tendencia es que la crisis empeore.
Gabilondo recalcó que el envío de remesas se ha visto severamente afectado porque sectores como la construcción y el comercio, donde labora un gran porcentaje de hispanos, han sido de los más golpeados.
“El problema es que la recesión no es en Nicaragua, sino en Estados Unidos. Es aquí donde se produce para enviar dinero, y las remesas están siguiendo la dirección del ciclo económico de aquí”, dijo.
“El lado oscuro de las remesas es que muchas personas e instituciones se han acostumbrado al consumo con esas remesas. Ahora que disminuye el flujo de las remesas y las donaciones de los países cooperantes, el pronóstico para Nicaragua es desalentador”, sostuvo.
Un reporte divulgado en enero pasado por el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), denominado Tendencias y Perspectivas, sostiene que el desempeño de la economía en Estados Unidos será determinante para la región centroamericana.
Ese organismo estima que Centroamérica “afrontará en el 2009 su crisis más difícil desde la llamada década perdida de los ochenta”.
Para Gabilondo, el panorama es desalentador, porque la economía estadounidense seguirá sufriendo contracciones, que podrían durar de uno a dos años más. “Todavía estamos en la fase de empeoramiento”, sostuvo.