Por segundo año consecutivo los niños de la escuela El Caminante, en Bilwi, reciben clases sin las mínimas condiciones. Un total de 242 alumnos aprende en destartalados toldos y en vetustas iglesias que los pastores del barrio han proporcionado ante la falta de un local donde se pueda recibir la enseñanza en buenas condiciones.
La escuela El Caminante alberga niños de preescolar hasta sexto grado, y está ubicada en uno de los barrios marginales de Bilwi. Es una mezcla de indígenas miskitos y colonos provenientes del Pacífico.
La mayoría se han asentado en esta parte de la ciudad de forma ilegal. En este barrio no hay luz eléctrica, agua potable, mucho menos una calle en condiciones para poder transitar.
SIN CONDICIONES
Eduardo Fernández es el actual director de la escuelita y al ser entrevistado por LA PRENSA mostró un poco de temor.
Sin embargo al final explicó que en la actualidad están impartiendo clases en dos viejas iglesias, que ahora forman parte de la escuelita, ya que el anterior galerón que tenían se cayó porque se pudrieron los postes de pino que sostenían el techo.
Fernández manifestó que están en problemas ahora que el invierno se ha alargado en esta zona del país “en este mes que pasó no pudimos dar las clases a como se debe ya que las lluvias y el mal tiempo continuaron durante todo el mes de febrero”, dijo, agregando que “cuando suspendemos las clases por lluvia es problema para el rendimiento de los 242 pequeños que tenemos estudiando”.
El director explicó que en la actualidad tienen algunas láminas de zinc para techar algún galerón, pero es poca la ayuda que reciben del Ministerio de Educación.
A esto se suma la poca participación de los padres de familia quienes no hacen nada para apoyar la escuelita. “Con decirle que ni a las reuniones vienen cuando se les invita”, se queja.
PROMESAS
La escuelita El Caminante tiene varios años de estar constituida como escuela, según su director comenzó como un preescolar comunitario y conforme se fue poblando la cantidad de alumnos fue aumentando.
Fernández asegura que al parecer el gobierno regional se ha comprometido en la construcción de la escuela, sin embargo explicó que no les han dicho nada más y que “vinieron a medir y legalizaron el terreno y después no nos han dicho nada más”.
ESCUELA DE DIRIAMBA EN RUINAS
Con el miedo de que en cualquier momento les caiga el techo encima, estudiantes del cuarto grado de primaria de la escuela Francisco Cordero, de Diriamba, reciben sus clases temerosos.
Hace una semana los fuertes vientos no sólo derribaron una parte del techo de esta aula, sino que también se llevaron el techo y la caseta de los baños, por lo que los estudiantes de este centro escolar, ubicado al suroeste de Diriamba, tienen que hacer sus necesidades fisiológicas al aire libre.
“No sólo este problema enfrentamos en esta escuela, también no tenemos agua potable”, se lamentó el profesor y director de la escuela, Ángel Silva Romero, quien dijo que la problemática se la expusieron a las autoridades del Ministerio de Educación municipal y departamental, sin embargo, lo único que obtuvieron fue la promesa de gestionar recursos para la reparación del techo y los baños.
“También expusimos el problema al Alcalde y los concejales, también prometieron ayudarnos pero aún no han hecho nada”, dijo Silva Romero.
El centro escolar alberga alrededor de 685 estudiantes, entre el turno matutino, vespertino y nocturno.