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Managua, 08/02/2012 -1:26 AM
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Noticias >> Política
Antenor Rosales. (LA PRENSA/Manuel Esquivel)
Gobierno desesperado
Sin dejar a un lado la soberbia ni reconocer el fraude, clama por ayuda a los cooperantes internacionales
Presidente del BCN, Antenor Rosales, anuncia medidas que no cuentan aún con visto bueno del FMI
Ludwin Loáisiga López y Luis Núñez Salmerón
politica@laprensa.com.ni
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Antonio Lacayo advierte

El ex ministro de la Presidencia durante el Gobierno de doña Violeta Barrios de Chamorro, Antonio Lacayo, envió el pasado 25 de febrero una carta al presidente Daniel Ortega, en la que le advierte de los peligros económicos que enfrenta el país ante la crisis mundial y la crisis nacional provocada por el fraude electoral de noviembre.

“Su Gobierno debe, como primer paso, cuadrar el Presupuesto nacional. El que se presentó originalmente a la Asamblea está ‘desfinanciado’ dado que presupone ingresos que no se darán, por lo que el Fondo Monetario le dirá que debe bajar los gastos al nivel que los ingresos puedan cubrir. Si no se cuadra, habrá serio peligro de un rompimiento del acuerdo que tiene Nicaragua con el Fondo, y si esto sucede se paralizarán los desembolsos de los créditos blandos del Banco Mundial y el BID, y las deudas que nos perdonaron con el programa HIPC volverían a revivirse”, le dice Lacayo a Ortega.

Tome en serio al Fondo Monetario. No trate de negociar con él “al borde del abismo”, como lo hacía usted desde la oposición con el Gobierno de doña Violeta, Alemán o don Enrique. Eso es peligroso. Una caída, en este caso, lo llevaría a usted al abismo, no a ellos. Usted ya no está en la oposición. Considere al Fondo Monetario como un amigo de Nicaragua.

No hay tregua para los nicaragüenses. El presidente del Banco Central (BCN), Antenor Rosales, anunció ayer nuevos recortes al Presupuesto anual, una disminución de cuarenta millones de dólares en las reservas internacionales, y la esperanza gubernamental de que los cooperantes tradicionales no permitirán que “los más necesitados pasen esta situación tan compleja”.

La disminución presupuestaria, que Rosales no cuantificó ayer, se efectuará después que en la Asamblea Nacional se apruebe —posiblemente en este mes de marzo— otra modificación que envió en enero el Poder Ejecutivo al Legislativo, en la cual se recortaron gastos por mil trescientos millones de córdobas, afectando a las sensibles áreas de Salud y Educación.

Rosales también dijo que el Fondo Monetario Internacional (FMI) todavía no acepta por parte de Nicaragua una disminución de cuarenta millones de dólares en las reservas internacionales.

“Todavía hace falta hacer más ajustes en el Presupuesto nacional, un mejor cálculo de los ingresos que vamos a tener en el año 2009. El Banco Central de Nicaragua, en su ejercicio, está previendo que es necesario realizar otro ajuste (recorte), obligatoriamente”, sentenció ayer Rosales, luego de participar en la Asamblea Nacional en la presentación del Digesto Jurídico Nicaragüense.

Rosales explicó que esperan los resultados de las recaudaciones de febrero, para definir la nueva disminución presupuestaria que golpeará a los nicaragüenses en 2009.

Nicaragua enfrenta un déficit presupuestario por cuatro mil millones de córdobas debido a una caída en las recaudaciones en un año económicamente muy difícil en todo el mundo, pero también porque la comunidad cooperante tradicional tiene en suspenso el apoyo presupuestario, en parte por las denuncias de fraude electoral.

El Ejecutivo ya propuso una disminución de mil trescientos millones de córdobas, pero faltaría reducir gastos por dos mil setecientos millones de córdobas más.

Rosales aseguró que el gasto social (sectores Salud y Educación), supuestamente ya no podría ser modificado en el nuevo recorte presupuestario.

En la modificación que envió el Ejecutivo en enero al parlamento, el Ministerio de Salud perdió 254 millones de córdobas y el Ministerio de Educación sufrió la pérdida de 147 millones de córdobas.

“Todos los nicaragüenses debemos empeñarnos en llevar una vida llena de austeridad en estos momentos, tanto a nivel de Gobierno como a nivel familiar e individual. La deuda social que tenemos con los nicaragüenses no puede ser ajustada más de lo que ya está siendo. No puede reducirse más el gasto en Educación, no puede reducirse más el gasto en Salud, pero tenemos que ver de dónde es que tendremos que tener menos recursos”, advirtió Rosales.

El máximo representante del BCN explicó que la primera reducción de mil trescientos millones de córdobas fue cubierta por el Ejecutivo al emitirse títulos por treinta millones de dólares, y el Gobierno central “hizo uso de sus disponibilidades” por otros treinta millones de dólares.

Pero el panorama económico se ensombrece todavía más al tomarse en cuenta que el BCN proyecta una disminución de cuarenta millones de dólares en las reservas internacionales, por lo cual Rosales pidió al FMI “alejarse un poco de la ortodoxia”.

“Nosotros creemos que este año las condiciones nos obligan seguramente a perder reservas, algo que al FMI no le interesa. Estamos haciendo distintas proyecciones, pero estamos esperando una pérdida de cuarenta millones (de dólares) en reservas, algo que el FMI no acepta, lo estamos discutiendo con ellos”, admitió Rosales.

COOPERANTES SON UN SALVAVIDAS

Una de las esperanzas del Gobierno central para cubrir el déficit presupuestario lo representa la comunidad cooperante tradicional, a la que el presidente Daniel Ortega ha cuestionado en diversas ocasiones.

Rosales explicó que hay esperanzas de que los cooperantes no abandonen “a los más necesitados”.

“Yo estoy seguro que los donantes, me estoy refiriendo a los pueblos y gobiernos de esos países, van a querer que Nicaragua y los pobladores nicaragüenses, fundamentalmente los más pobres y necesitados, no pasen esta situación tan compleja y difícil por la que estamos viviendo en estos momentos”, dijo Rosales.

“El Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional debe y tiene una posición clara: es importante la cooperación internacional, es necesaria para la bienandanza de la gobernabilidad y la bienandanza general de los nicaragüenses, de manera que seguiremos empeñados en mantener una comunicación fluida, tratando efectivamente de que la cooperación internacional encuentre en la acción gubernamental y, por supuesto, en los resultados que se tienen en la lucha contra la pobreza, un referente para continuar cooperando con Nicaragua”, concluyó Rosales.

DIFÍCIL CRECER DOS POR CIENTO

El Gobierno se ha visto presionado a hacer los ajustes en sus proyecciones económicas para este año y replantear su programa con el FMI, según lo han reconocido las autoridades del Gabinete Económico del país, desde el presidente Daniel Ortega hasta el propio Rosales, quienes admitieron que es difícil lograr una tasa de crecimiento de dos por ciento.

En este sentido, las nuevas proyecciones económicas suponen una enorme presión para el Gobierno, el cual tiene que definir un nuevo plan para enfrentar la crisis económica nacional.

Economistas consultados coinciden en señalar que al parecer el Gobierno no ha logrado hacer “las paces” con la cooperación internacional y no ha podido cerrar el hueco dejado por el retiro de la ayuda.

Según Alejandro Arauz, economista independiente, el Gobierno “no ha logrado concluir ningún acuerdo con el FMI porque insisten en mantener sus metas de crecimiento. Ocurre que un crecimiento del 1.5 (por ciento) implica un Presupuesto ajustado, eso es lo que el FMI está presionando”.

Según Arauz, el Gobierno está presionado por los tiempos, y todavía no tiene nada en concreto. El Gobierno tiene sólo este mes para hacer los ajustes necesarios, ya que en abril inicia el ciclo productivo.

“El Gobierno tiene que trabajar a marcha forzada para obtener los recursos que le permitan tapar el déficit del Presupuesto, que asciende a 250 millones de dólares y que son cubiertos por la cooperación internacional”, dijo Arauz.

En este sentido el economista advirtió que si el Gobierno no obtiene los recursos para cubrir el déficit, el panorama para la economía es sombrío, “si no logra obtener los fondos con los otros organismos internacionales para ser canalizados por la vía de la banca, las proyecciones se caen y peligrosamente podrían llegar a cifras negativas”, es decir que el crecimiento para este año podría ser negativo.

La señal la dio el mismo Presidente de la República, Ortega, quien el viernes pasado aseguró que están revisando estas cifras y que difícilmente habría un dos por ciento de crecimiento.

SIN PROTECCIÓN FINANCIERA

El economista sostuvo que uno de los problemas es que el país no cuenta con lo que se denomina “paraguas financiero”, que es una reserva para emergencias, tal y como lo tienen El Salvador, por el orden de los mil millones de dólares, o Costa Rica que asciende a los dos mil quinientos millones de dólares.

Nicaragua está totalmente desprotegida en este sentido y no cuenta con ninguna protección que le permita tomarlos para enfrentar problemas de financiamiento.

“Ahuyentaron la cooperación, que era un aporte importante y vital para la economía”, señaló Arauz.

Según el también economista independiente Adolfo Acevedo, la caída de la cooperación es considerable. De 630 millones de dólares en el 2007, cayó a 401 millones el año pasado, en una tendencia alarmante que podría poner en serios problemas al país este año.

Lo más dramático de esta situación fue la cooperación en apoyo presupuestario, el cual tenía una programación inicial de 121 millones de dólares el año pasado, y al cerrar el año, según afirma Acevedo citando cifras oficiales, sólo se desembolsaron 24.3 millones de dólares para un cumplimiento del 20 por ciento.

Desembolsos que quedaron congelados por los problemas políticos generados por el mismo Gobierno al distanciarse de la cooperación internacional y por las denuncias de fraude en las elecciones municipales de noviembre del 2008.

Arauz advirtió que otro de los grandes riesgos que enfrenta la economía es la presión por la caída de las exportaciones, que a febrero sufrió una caída del 25 por ciento y una disminución de las remesas familiares provenientes del exterior.

Es más, afirmó que hay muchas familias que están enviando recursos a sus familiares en Estados Unidos, que se han quedado sin empleo, para evitar que se regresen al país ya que eso implica el riesgo de que no puedan volver a entrar a los EE.UU.

Arauz mencionó que el Gobierno tiene que dar un giro en sus políticas para enfrentar la crisis y hacer los ajustes necesarios para evitar que la economía caiga en picada.

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