Un grupo de militares mató ayer a tiros al Presidente de Guinea Bissau, Joao Bernardo Vieira, horas después del asesinato del Jefe del Estado Mayor del Ejército, sumiendo en la confusión a ese pobre y pequeño país de África Occidental, debilitado ya por el narcotráfico. Frente a las condenas de la comunidad internacional, el Ejército guineano afirmó que no se trataba de un golpe de Estado y que “respetaría el orden constitucional y la democracia”.
La calma reinó ayer en Bissau, donde por la noche se desplegó un importante dispositivo militar en varios puntos estratégicos de la ciudad, sobre todo en los cuarteles y la principal carretera de acceso a la capital, cerca de la base aérea y del aeropuerto.
La Unión Africana prevé celebrar hoy una reunión extraordinaria de su Consejo de Paz y de Seguridad “para examinar la situación”, declaró a la AFP el presidente de la comisión de la UA, Jean Ping.
“La situación parece aún confusa, pero aparentemente todo esto ha sido organizado por el Ejército. Es un golpe de Estado”, añadió.
La Comunidad Económica de Estados de África del Oeste (Cedeao) enviaría hoy a Guinea Bissau una delegación de ministros de Relaciones Exteriores de Nigeria, Burkina Faso, Cabo Verde, Senegal y Gambia, acompañada por el presidente de la Comisión de ese organismo.
DUELO NACIONAL
El Gobierno de Bissau decretó siete días de duelo nacional y pidió a la Fiscalía que “forme una comisión de investigación” sobre estas muertes.
El asesinato de Vieira levantó la dura condena de la comunidad internacional.
Brasil expresó su “profunda consternación” y condenó la violencia, según nota oficial de la Cancillería, mientras Argentina repudió el asesinato del Presidente y expresó su preocupación por “el deterioro de la situación política” en ese país africano.
“No podemos callarnos ante un atentado a una democracia incipiente que se estaba construyendo. No podemos aceptar ese tipo de comportamiento”, dijo el Presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, durante un seminario con empresarios.
Brasil preside los trabajos de la Comisión para la Construcción de Paz de la ONU en Guinea Bissau. Ambos países mantuvieron históricamente estrechas relaciones que se profundizaron con la llegada de Lula al poder, en 2003.
BAN CONDENA Y PIDE CALMA
Asimismo, desde Nueva York, el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, y la Casa Blanca expresaron su repudio.
“El Secretario General está profundamente consternado y entristecido”, señaló un comunicado de la ONU, que recogió también la “condena” de Ban y su petición a la calma, algo que también pidió Estados Unidos.
Joao Bernardo Vieira (alias “Nino”), de 69 años, pasó prácticamente 23 años al frente de Guinea Bissau, una antigua colonia portuguesa situada entre Senegal y Guinea Ecuatorial. Fue reelegido a la Presidencia en 2005, seis años después del fin de una guerra civil de 11 meses (1998-99) que lo había expulsado del poder.
Durante los últimos meses, el Jefe del Ejército y el Presidente alimentaron una profunda desconfianza recíproca.
A principios de enero, el general Na Waié afirmó haber escapado a un intento de asesinato y acusó al clan presidencial de haber querido “liquidarlo”.