“Tenemos una dictadura y no puedo decir más. Tengo que callarme”, declaró sobre el Presidente nicaragüense, Daniel Ortega, el sacerdote y escritor Ernesto Cardenal, en una entrevista publicada ayer domingo por el diario español El País.
Según Cardenal, que fue ministro de Cultura del primer Gobierno surgido tras la revolución sandinista de 1979, en Nicaragua “no hay nada de izquierda, nada de revolución, nada de sandinismo”.
“Lo que hay es nada más corrupción y dictadura. Una dictadura fascista, familiar, de Daniel Ortega, su mujer y sus hijos”, manifestó el escritor, de 84 años, hoy crítico del Presidente.
En la época de la revolución, Daniel Ortega “era muy diferente. No entendemos el cambio que ha tenido”, lamenta Cardenal, que denuncia que no tiene libertad de expresión en Nicaragua.
“Tengo libertad para todo, menos para decir en público lo que pienso”. “No tengo libertad para hablar del Gobierno de Nicaragua, por las represalias que se me han hecho siempre que he hablado”, aseguró.
El escritor tiene sus cuentas embargadas tras ser condenado en 2008 por injurias y calumnias contra un ciudadano alemán, en un juicio del que había sido absuelto años atrás y que se reabrió después que Cardenal acusara al Gobierno de Ortega, de “ladrón”.
Recientemente le robaron su computadora, un acto que podría tener motivos políticos.
El escritor aseguró a El País que no se arrepiente “en absoluto” de participar en la revolución, aunque actualmente “no hay por qué echarse al monte”.
“El Papa Pablo VI dijo que la revolución armada era legítima contra una dictadura evidente y prolongada. Ahora mismo eso no ocurre en América Latina. Hay medios de comunicación, partidos políticos, denuncia cívica”, comparó.
TRAICIÓN A LA IZQUIERDA
En una declaración anterior, el poeta dijo que Ortega se llama sandinista, pero “ha renegado, ha traicionado a la izquierda, a la revolución y a Sandino”.
Cardenal destacó tras una conferencia en la Casa de América, de Madrid, que él pertenece al sandinismo “verdadero”, que ha querido “renovar el sandinismo que se corrompió”.
Sin embargo, “hay dos sandinismos”, dijo en referencia a los seguidores del líder Augusto C. Sandino, guerrillero liberal que se enfrentó a las tropas norteamericanas en el norte de Nicaragua y que murió asesinado en 1934.
A su juicio, el “sandinismo corrompido es el que está en el poder, en el Gobierno”.
El que fue ministro de Cultura en el primer Gobierno sandinista subrayó que no podía expresar su opinión sobre la situación política de Nicaragua, por lo que tuvo que cambiar la temática de la conferencia que iba a impartir.
“No puedo hablar con libertad porque tenemos una dictadura, simplemente. He tenido muchas represalias de parte del Gobierno de Nicaragua por las cosas que he dicho y no puedo seguir diciendo más, porque tendría más represalias”, agregó ante decenas de personas que se congregaron para escucharle.
Cardenal, considerado uno de los mejores poetas centroamericanos, abandonó su militancia sandinista a mediados de la década de los noventa, después de las discrepancias en el seno de su partido entre los renovadores, liderados por Sergio Ramírez, y los ortodoxos de Ortega.
En la conferencia impartida en Madrid, Cardenal defendió el altruismo, la solidaridad y la cooperación, como los mejores valores de la humanidad.