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Sin libertad de prensano hay libertad
Pedro J. Chamorro B.
El autor es diputado liberal independiente ante la Asamblea Nacional.
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En un discurso que pronunció en 1975, ante la Asociación de Periodistas de Guatemala, en el acto de agradecimiento porque le entregaron el “galardón de la libertad de prensa”, mi padre, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, pronunció estas palabras lapidarias sobre el ejercicio del periodismo, que deberían de resonar diariamente en todas las mentes de los periodistas y los amantes de la libertad:

“La humanidad a través del largo y contradictorio proceso de la historia se ha abierto camino asentando lo bueno y destruyendo lo malo, dejando así consolidado el concepto de la libertad de prensa e información, como uno de los derechos inalienables del hombre.

Más aún, la libertad de prensa es el sustrato básico sobre el cual se asienta la vigencia efectiva de todos los derechos fundamentales de la persona humana:

Sin libertad de prensa no hay libertad de conciencia.

Sin libertad de prensa no hay libertad de pensamiento.

Sin libertad de prensa está disminuido incluso el derecho a la vida.

Sin libertad de prensa no hay libertad.

Pero la libertad en sí misma, y ése es el gran problema de todos los tiempos, no puede ser una simple ficción jurídica, un concepto semántico, sino que debe tener una existencia social concreta y de allí que necesite, para existir, de una activa militancia que ponga todo su esfuerzo y sus cinco sentidos, para conquistarla diariamente.

Y eso es en definitiva lo que debemos ser los periodistas: militantes de la libertad de prensa e información, base fundamental, como he dicho, de todos los derechos de la persona humana”.

Tan acertado estaba el Mártir de las Libertades Públicas y Héroe Nacional Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, cuando pronunció estas palabras, que si echamos un vistazo a la historia de nuestro país y de todos los países del mundo, nos daremos cuenta que en todas las democracias el principio de la libertad de prensa es respetado y atesorado como un baluarte, cueste lo que cueste. Por el contrario, no ha existido una sola dictadura, que no lo haya mancillado en mayor o menor grado.

Es así, que al recorrer el camino de la historia, podemos afirmar hoy en día, sin temor a equivocarnos, que la libertad de prensa es el termómetro que marca los grados de dictadura o democracia, por ello, para que tenga una vigencia efectiva, como decía mi padre, tenemos que hacer una militancia activa que ponga todo su esfuerzo y sus cinco sentidos, para conquistarla diariamente.

Ayer primero de marzo celebramos el Día del Periodista, cuya celebración anticipamos el jueves pasado en la Asamblea Nacional con sesión especial y pensé, que la mejor manera de celebrarlo era trayendo a colación este pensamiento que tiene mucha vigencia, sobre todo en estos días que se ciernen recios nubarrones sobre este principio tan fundamental.

Los diputados podemos hacer algo para fortalecer la libertad de prensa y por ende para fortalecer el ejercicio del periodismo en Nicaragua. Ya hemos aprobado una ley que garantiza el acceso de cualquier ciudadano a la información pública… ponerla en vigencia depende de ustedes, los ciudadanos y en la primera línea están los informadores, los periodistas que tienen por profesión la noble tarea de llevar la información veraz y sin censura a los hogares de todos los nicaragüenses.

Hay otras leyes que están en la tubería legislativa desde hace más de un año, durmiendo el sueño de los justos, como la “Ley para Fortalecer la Libertad de Prensa”, que tiene por objeto garantizar las exoneraciones de impuestos a los insumos, maquinaria y refracciones de todos los medios de comunicación social, tal y como lo establece, taxativamente, el artículo 68 de la Constitución.

Aprobando leyes como ésta y una nueva ley de frecuencias radioeléctricas, que no deje a la libre discrecionalidad del gobernante de turno la cancelación de licencias de radiofrecuencias o de televisión, es que los diputados congregados hoy aquí estaremos honrando a los periodistas en un día como hoy y no sólo a los periodistas, sino a todo el pueblo nicaragüense que merece estar bien informado por medios de comunicación independientes y críticos.

La sumisión del pensamiento es el camino derecho hacia la dictadura. No podemos ni debemos tolerar que la libertad de prensa sucumba ante cualquier pretexto, o ante cualquier ideología o disfraz, porque, como bien decía mi padre, que ofrendó su vida por la libertad de prensa y por la democracia de Nicaragua: “La libertad de prensa es anterior a cualquier ideología, es el sustrato básico sobre el cual se asienta la vigencia efectiva de todos los derechos fundamentales de la persona humana”.

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