Ambos pintaban el techo de una casa, en Jinotega
Erick Rivera Siles, de 19 años, falleció este lunes en un hospital de Managua, hacia donde había sido llevado en estado grave tras haberse electrocutado el pasado sábado. Él se encontraba junto a José Antonio Gutiérrez Blandón, de 22 años, quien falleció el mismo día del incidente. Ambos pintaban el techo de una casa ubicada en el centro de Jinotega.
El lamentable accidente se produjo cuando Erick, que estaba agachado pintando el techo de dicho inmueble, se puso de pie y rozó su cabeza con un cable de alta tensión de 24 mil 900 voltios, cayendo tendido en el techo de la casa.
Al observar que estaba a punto de caerse a la calle, José Antonio lo agarró, haciendo polo a tierra, muriendo instantáneamente.
“Volteé a ver hacia arriba, porque los cables de alta tensión comenzaron a echar chispas y en ese momento presencié cómo José Antonio quiso detener a Erick, para que no cayera a la calle, pero fue imposible”, declaró Lilliam González Zeledón, quien pasaba por el lugar al momento del trágico suceso.
HACIA EL HOSPITAL
El herido fue trasladado al hospital en una camioneta particular, el sábado a eso de las 10:00 a.m. Ahí el personal médico, encabezado por el doctor Róger Orozco, le atendió con esmero y lo preparó para ser trasladado de urgencia a un hospital capitalino.
“Va bien mal, grave y de pronóstico reservado. Lleva quemaduras en las extremidades superiores e inferiores, otras partes del cuerpo, pero el mayor problema y la gravedad es por los golpes severos que lleva en la cabeza, producto de la caída de ese empinado techo a la calle ”, afirmó el sábado el especialista.
En el accidente, los bomberos de Jinotega, permanentes y voluntarios al mando de Yamil Castro y Luis Rizo, batallaron una hora para rescatar el cadáver de José Antonio Gutiérrez Blandón, que había quedado pegado al energizado techo de zinc.
“Aburridos estamos de rogarle a Disnorte-Unión Fenosa que nos suministre unas varas que ellos usan para bajar las cuchillas de los postes y cortar la energía cuando suceden estos casos, petición que se la hemos hecho por escrito, verbal y por correo electrónico, pero jamás dieron una respuesta, como también les venimos señalando que suban esos cables rasantes en los techos de las casas o usen cables que ya vienen forrados para aislar la energía”, declararon los bomberos.
SE SALVÓ DE MILAGRO
El viernes 19 de junio ocurrió una tragedia parecida en Jinotega, sólo que esa vez el obrero Rosalío González Gallo, de 30 años, corrió con mejor suerte.
Ese día González resultó con quemaduras graves en más del 40 por ciento de su cuerpo, fue trasladado de urgencia a Managua y se conoció que le amputaron su pierna izquierda.
El afectado rozó la cabeza con un cable de alta tensión, mientras reparaba el techo de una casa, ubicada en el centro de la ciudad.