El ex presidente y diputado electo Néstor Kirchner (2003-2007) fue el gran derrotado en las legislativas del domingo en Argentina, al ser vencido por el magnate liberal Francisco De Narváez en la provincia de Buenos Aires, distrito clave con casi 40 por ciento del padrón.
“Soy un demócrata por excelencia. Yo dije que se ganaba por un voto o se perdía por un voto”, dijo Kirchner, visiblemente abatido ayer, un día después de la derrota, al anunciar su “renuncia indeclinable” a la jefatura del Partido Justicialista (peronismo).
“Oímos siempre los resultados políticos”, dijo el ex presidente peronista progresista, que apostó todo y perdió en la legislativa del domingo.
Kirchner, 59 años, se postuló a diputado en el distrito clave para apuntalar a su esposa, la presidenta Cristina Kirchner, y presentó el comicio como un plebiscito para el modelo estatista y proindustrialista que encarnan.
El ex presidente obtuvo 32.1 por ciento de los votos, dos puntos y medio menos que el 34.5 por ciento de su principal rival, escrutadas 96.6 por ciento de las mesas en el distrito bonaerense.
Pero, sin perder su estilo provocador, Kirchner dijo “ya estar en camino para retomar la iniciativa” y prometió “trabajar para volver a ser una alternativa clara en 2011”, en las próximas elecciones presidenciales.
Afecto a las decisiones a cara o cruz, el ahora ex jefe del peronismo puso en juego todo su capital político para retener su poder en el histórico bastión del peronismo, donde surgieron oponentes de su propio partido.
UN DISIDENTE PERONISTA
De Narváez, su victimario, es un disidente peronista que respaldó las políticas neoliberales del ex presidente Carlos Menem (1989-99) y se alió en estas legislativas con el Alcalde de la capital, el derechista Mauricio Macri.
Tres veces gobernador en los años noventa de su provincia natal de Santa Cruz, Kirchner debió fijar residencia en la mansión oficial de Olivos (periferia norte) y renunció a su histórica dirección a 3,000 km al sur de Buenos Aires, para poder postularse en el mayor distrito.
La decisión le costó caro, al punto que los candidatos de su fuerza, en la inhóspita y despoblada provincia petrolera, recibieron una inédita derrota el domingo.
De carácter irascible e implacable con sus adversarios, Kirchner construyó su poder a fuerza de un estilo personalista, que a nivel nacional intentó superar con un llamado a la “transversalidad” política (alianzas con otras fuerzas) que no se llegó a plasmar en los hechos.
VOTO CASTIGO
La politóloga Doris Capurro, directora de la consultora Ibarómetro, dijo que “la lectura es que no ganó de Narváez, sino el voto contra Néstor Kirchner, contra la crispación política en el conflicto con el campo, contra su estilo y no contra sus ideas”.
La popularidad de los Kirchner se había derrumbado desde que en 2008 se enfrentaron a las patronales agrícolas, en huelga contra el alza de impuestos a las exportaciones, con respaldo de centenares de pueblos y ciudades de las ricas provincias de la Pampa Húmeda.
El ex jefe de Gabinete, Alberto Fernández, uno de los tantos desplazados abruptamente del Gobierno en 2008, le recomendó a los Kirchner “escuchar lo que acaban de decir las urnas, porque se ha expresado la gente”. Sin embargo, “hay que seguir gobernando, ésta fue una elección parlamentaria”, agregó.