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El son nica está de duelo. Aquél que con el Caballito chontaleño, la Minga Rosa Pineda o la Flor de mi colina se consagró como el padre del son nica se rindió ante la muerte la tarde de ayer, mientras Nicaragua celebraba el Día del Padre.
Después de 92 años de edad, el maestro Camilo Zapata murió, luego de permanecer delicado de salud a causa del Alzheimer, enfermedad que lo aquejó por más de 10 años.
Así lo aseguró su hijo, Rodolfo Zapata, quien indicó que la enfermedad, a la par de la avanzada edad, venía generando problemas musculares, mentales y alimenticios.
Pero, como buen maestro, supo transmitir sus conocimientos y fue un estímulo para la nueva generación de intérpretes nacionales, entre los que figuran Otto de la Rocha y Carlos Mejía Godoy.
Sí. Camilo Zapata ha muerto, pero pasará a la historia de la música nacional, ya que fue considerado por muchos como parte del Trío de Oro, que junto con Erwing Krüger y Tino López Guerra le dio vida a la música vernácula nacional.
HABLAN LOS HEREDEROS
El joven cantautor Juan Solórzano no tuvo palabras suficientes para expresar el dolor que significa esta pérdida. “Estoy asustado, pero el Señor seguramente lo necesitaba. Él sabe lo que hace. He sentido mucho la muerte de don Camilo. Uno de mis padres musicales. Estoy muy mal”, dijo el músico, consternado.
Sin embargo, para Solórzano lo más importante es que con la muerte de Zapata la responsabilidad de preservar la música vernácula es aún mayor. “Habrá que nadar contra corriente... Hay que seguir cantando con alegría. Ahora más que nunca, el son nica seguirá vivo”, aseguró.
Por otro lado, César Ramírez Fajardo, compositor y otro gran exponente de la música nicaragüense, tomó la noticia con mucho pesar, pero también con resignación: “Estamos haciendo fila... todos tenemos que pasar por eso. Él padecía de Alzheimer y creo que teníamos que esperar ese fin. Para todo el país es una gran pérdida, por ser el clarinero mayor, el maestro del son nica”, declaró Ramírez.
Pero al mismo tiempo que lamentó el fallecimiento de Zapata, también destacó que ahora el músico pasará a ser uno de “los grandes inmortales en Nicaragua”.
Ramírez recordó la bonita amistad que le unía a Zapata: “Yo viví mucho tiempo en Chinandega y éramos muy amigos, cantaba con él y andábamos de arriba para abajo. Siempre estuvimos bastante ligados. Cada vez que salía un disco me lo enviaba y cuando nos encontrábamos, en parranda o en acto público, me abrazaba con mucho cariño”.
El compositor de Los Bisturices Armónicos además compartió que mucha música de Camilo Zapata quedó sin grabar y ser conocida por su público.
“REVOLUCIONARIO DE LA MÚSICA”
Juguetón. Así describió Carlos Mejía Godoy a Camilo Zapata. “Él tenía un carácter tan juguetón que era consciente del Alzheimer y hacía bromas. Cuando nos encontramos en el último homenaje al que asistió, que tuvo lugar hace unos ocho años en el Teatro Municipal de León José de la Cruz Mena, me dice de repente: ‘Una pregunta, Carlos, ¿dónde estamos?’, y para fregarlo le digo: ‘Estamos en Granada’. Él me dice: ‘Pero me parece que estamos en León’”.
“Se reía... Siempre se estaba burlando de su propia tragedia. Me dijo que mientras yo fuera narizón siempre me iba a reconocer”, rememoró Mejía Godoy.
“Tanto valor ha tenido para mí su trayectoria y su fecunda vida como compositor, así como su sencillez, su llaneza, su humildad ejemplar, ya que jamás ninguneó al más humilde compositor y cantor de este país... yo fui uno de los chavalitos que se acercó a su fronda”, compartió el compositor.
“Reconocido por moros y cristianos, de distintas ideologías y religiones, él está más allá de cualquiera de esas cosas... Camilo es de toda Nicaragua”, concluyó.
¿ALGÚN HOMENAJE?
Hasta el momento de nuestro cierre no había programado ningún homenaje a Camilo Zapata.
Su hijo, Rodolfo Zapata, aseguró: “Me llamaron hoy del despacho del Presidente, que querían los datos de la ceremonia; supongo que están preparando algo; pero no tengo ni idea”.
Sin embargo, aseguró que ellos tienen una programación familiar y “si el Gobierno quiere hacer algo, nosotros con mucho gusto colaboramos”.
Intentamos localizar a Luis Morales Alonso, director del Instituto Nicaragüense de Cultura (INC), pero no contestó su teléfono.