Nicaragua tiene menos dinero en su bolsa y menos amigos que se ofrecen para llevar el vacío. El presidente Daniel Ortega dice que Venezuela y su amigo Hugo Chávez serán la salida, pero qué tan cierto puede ser esto.
El economista Sergio Santamaría recuerda que en los últimos 30 años Nicaragua ha recibido más de 35 mil millones de dólares que no han servido de mucho, todo producto de la mala administración de recursos y los intereses individuales de quienes dirigen al país.
“Nicaragua tiene un problema mental”, dice, “un problema de gerencia”. Un ejemplo de eso es lo que ocurre con la venta de combustibles en Nicaragua, donde en lugar de ofrecer precios bajos, poseemos los precios más altos de istmo centroamericano.
¿Qué es lo que pasa? Probablemente las ganancias Albanisa, la empresa privada que maneja el capital de la venta del petróleo venezolano, estén multiplicándose como la espuma, sin ninguna consideración de la población. Una realidad contraria a la que no se cansa de dictar el Presidente en sus largos discursos.
::: ¿A su parecer se está manejando bien la economía del país?
Yo creo que a nivel macroeconómico, en términos de inflación, yo creo que el Banco Central ha jugado una política buscando estabilidad, hay un programa con el Fondo Monetario Internacional. Lo que sí ahora se estaría buscando cómo los desequilibrios del sector público no financiero, que ahí se incluyen el Seguro Social y la Alcaldía de Managua, se mantengan en superávit. O sea, no se puede provocar desbalances en el INSSy la Alcaldía de Managua porque forman parte de los compromisos que tenemos con el Fondo Monetario internacional.
::: ¿Qué papel juega Venezuela en la economía de Nicaragua?
Venezuela es una relación muy especial, en el sentido que no es un apoyo de gobierno a gobierno. Es un apoyo de un gobierno, porque sí está en los decretos, en la gaceta de Venezuela, en los informes, al igual que PDVSA son cooperaciones de Petrocaribe, todos esos organismos que se están desarrollando, son cooperaciones para Nicaragua, para Cuba, etcétera.
La relación con Petronic es una relación comercial, tiene un plazo para pagar un 50 por ciento de la factura petrolera y el otro 50 por ciento se canaliza para proyectos de infraestructura, para proyectos de solidaridad, hay dos fondos que no sabemos exactamente cómo es el manejo.
De cara a los consumidores, igual pagamos el combustible, uno de los más caros de Centroamérica, y lo que creo es que Petronic, la parte del Estado, con sus bombas y servicios, debería vender a un precio competitivo, un precio menor del que venden las multinacionales.
Yo entiendo que la Esso, la Texaco, la Shell, que son multinacionales, con intereses muy específicos, como empresas privadas, ellos tratarán de optimizar sus ganancias, lo que no veo correcto es que tengamos a un ente del Estado vendiendo a precios mayores que las multinacionales.
::: Es decir que Petronic podría imponerse con los precios del combustible.
Si estamos jugando un mercado de competencias y las empresas del Estado deben jugar un papel no sólo de la parte normativa, sino en este caso el INE con el gas butano, sino la oferta de servicio, en este caso Petronic, con la presencia que tiene en el mercado de distribución, de 30 a un 40 por ciento del mercado, o un 75 por ciento de la importación del crudo, debería vender a precios menores que las multinacionales, y ahí debería ser el mecanismo de cómo tratar de que los precios se vengan abajo.
::: La excusa que dan es que compran el petróleo a precios internacionales.
Lo que pasa es que en el mecanismo de formación de precios se toma como referencia el crudo de Texas, pero realmente el petróleo viene de Venezuela. Por lo menos el 80 por ciento del producto en crudo y algunos productos terminados viene de Venezuela y el precio de Venezuela, por las características de ese petróleo es menor que el de Texas
Si uno ve la historia y los informes mismos de Venezuela, cuando el promedio es de 60 dólares en Texas, en Venezuela es de 50 dólares. Ahí hay un diferencial de 10 dólares con lo que nosotros, los consumidores finales no vemos ninguna ventaja.
::: Si quisiéramos ponerle nombre y apellido a eso, podríamos decir que Petronic se está comportando como una empresa capitalista.
Yo creo que sí pues, y está generando lo que se llama economía política, plusvalía extraordinaria, es decir, está generando una ganancia mayor de los estándares.
En Guatemala, por ejemplo, el precio redondeado del galón son 20 quetzales, que significarían 50 córdobas por el galón de diesel ahorita. Sin embargo, aquí estamos hablando de un precio cercano a los 60 córdobas.
Por qué Guatemala, que es miembro de Petrocaribe, por qué Honduras que es miembro de Petrocaribe y recibe petróleo en condiciones favorables igual que Nicaragua, tienen un precio menor a los consumidores. Y esos son precios en bombas como la Shell, la Esso, no en empresas vinculadas a las distribuciones estatales que tienen aún precios menores a los que tenemos nosotros.
::: La ayuda venezolana tiene un nombre aquí, Albanisa, que es donde se acumula el capital que envían. ¿Cómo ve usted la relación Albanisa-Venezuela?
Bueno, es una sociedad comercial, ese es ya un problema de los venezolanos. Porque PDVSA es una empresa estatal que está haciendo inversiones en Nicaragua y en otros países. Los nicaragüenses no tenemos nada que ver porque no es una deuda externa de Nicaragua, o no debería ser una deuda externa, no ha sido sancionada por el congreso.
La relación con Petronic es una relación comercial, es un crédito prácticamente entre empresas comerciales.
::: ¿Qué es lo bueno y lo malo de Albanisa en Nicaragua?
Creo que han habido algunos recursos que sí han sido canalizados, como Albacaruna, y eso ha financiado a productores. Han hecho financiamientos a algunos productores y hasta el momento no sabemos si eso va ser un crédito a no sé quién, si Calles para el Pueblo son créditos para las alcaldías o si es inversión social, no sabemos. Lo que sí sabemos es que no va ser deuda estatal, todavía a nivel municipal pues no sabemos, no está documentado.
Lo que sí no podemos decir es que, por ejemplo, esos 64 millones de la Cuenta Reto del Milenio eran donación de Estados Unidos. Para poder hablar de “sustitución” de esa donación lo que tendríamos que esperar es que esos 50 millones (de los que habló el Presidente) sí sean donados y probablemente puedan apalancar como 120 millones de dólares del BCIE y probablemente se podría terminar la carretera Nejapa-Izapa. Nicaragua, por los compromisos que tiene con el Fondo Monetario Internacional, no puede endeudarse.
::: Estamos con las manos amarradas.
Exactamente, porque somos HIPC todavía y tenemos un acuerdo con el Fondo Monetario. Cuando Nicaragua ya no sea un país altamente endeudado, entonces sí podemos ir al mercado internacional a buscar financiamientos no concesionales, pero en las actuales circunstancias está difícil y no creo que se logre en los próximos tres años.
::: Eso de salir de la lista de países pobres altamente endeudados suena como a una ilusión.
Yo creo que vivimos de ilusiones. No creo que lo correcto sea replicar el pasado, los últimos 30 años de la historia económica del país. También porque la cooperación internacional ya como que le aburrimos un poco, tenemos 30 años en los que hemos recibido más de 35 mil millones de dólares en ayuda externa, de distintos países, con distintos matices.
La cooperación se está retirando, lo ha hecho Inglaterra, Suecia, y otros países de la cooperación que ven, por ejemplo, al continente Africano donde han tenido mayor presencia, donde hay mayor pobreza que América Latina.
::: ¿Usted cree que el retiro de esa cooperación sea definitivo, no hay vuelta atrás?
Yo creo que en el caso de Suecia y Gran Bretaña es muy difícil. Cuando un cooperante sale, también están saliendo de otros países de América Latina, ya esa cooperación no vuelve.
Los que de alguna manera tienen algunos vínculos con nosotros, España probablemente continúe. Estados Unidos igual, estamos en el mismo hemisferio, con un interés geopolítico importante para Estados Unidos, entonces creo que sí continúe la cooperación.
Por eso Mauricio Funes en su discurso de toma de posesión, dijo que tiene dos referentes, Barack Obama y Lula. Lo que está diciendo es, “hombre, yo sé lo que significa tener más de dos millones de salvadoreños en Estados Unidos” y la importancia de que a El Salvador le entren más de tres mil millones, casi el 50 por ciento del PIB en Nicaragua, entonces él sabe el punto estratégico.
::: ¿Qué es lo que se está haciendo mal en Nicaragua?
Mirá, el problema de Nicaragua es un problema no de recursos externos. El problema de Nicaragua es un problema de gerencia, un problema mental. Si nosotros revisamos los índices productivos de Nicaragua y nos comparamos con Centroamérica, no somos competitivos en maíz, arroz, tenemos estándares en leche, en el per cápita. 30 mil millones (de dólares en cooperación) en los últimos 30 años, no han servido para transformar productivamente el país. Y los resultados son bajo índice de productividad, 50 por ciento de deforestación, altos niveles de migración interna, el campo cada vez creciendo a tasas menores del 2 por ciento en su población, una subutilización de la capacidad productiva del país, y es producto de la forma de organizarnos políticamente, administrativamente, y que hemos sido dependientes de una cooperación que al final nos ha costado mucho, al final el país no sale de su situación de frustración y seguimos siendo súper dependientes.
Una reflexión no de un gobierno, sino de la sociedad en conjunto, es que los empresarios sean empresarios, no dueños o poseedores de bienes. Que el sentido de los empresarios sea con iniciativa. Una clase trabajadora formada, capacitada. Un liderazgo político que vea la gestión pública como un servicio y no a su servicio particular, que ha sido la historia de nuestros políticos en los últimos 170 años.