El modelo de gobierno que desarrolla el presidente Hugo Chávez Frías en Venezuela nunca ha sido de izquierda, sino “populista clásico disfrazado de izquierda”, asegura el intelectual español Ludolfo Paramio, investigador de la Fundación Pablo Iglesias y ex dirigente del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).
“Aunque se presente como un modelo de izquierda, creo que nunca ha sido de izquierda, se parece mucho más a un modelo populista clásico de creación de clientelas de apoyo (...). Es posible que la ambición personal lo haya llevado por este camino, pero no tengo el gusto de conocerlo y prefiero no valorar qué factores han marcado su trayectoria”, dijo Paramio.
El político e intelectual explica que las diferencias entre los modelos de la nueva izquierda latinoamericana y los populistas son abismales, ya que los primeros siguen esquemas similares a los modelos socialdemócratas que funcionan en Europa y se caracterizan por ser muy respetuosos de los derechos y libertades individuales, por reconocer los plenos derechos de los partidos y sectores de oposición y por respetar las instituciones de control del Ejecutivo.
“Son demócratas que reconocen la necesidad de control de los gobiernos. Entre ellos figuran los gobiernos de Chile, Uruguay y Brasil, y su principal característica es que pretenden crear una sociedad más cohesionada, pero pensando en el futuro”, explicó.
En cambio —agregó— los populistas en función de presentarse como un proyecto social, no reconocen la legitimidad de la oposición y la identifican con intereses imperialistas, oligárquicos o del pasado. No respetan las instituciones o las han desmantelado mediante nuevas constituciones, nombramientos o pactos políticos para tenerlas al servicio del Ejecutivo.
LLENÓ UN VACÍO
También dijo que los populistas presionan a los ciudadanos, les limitan sus derechos individuales e incluso se les coacciona para evitar que critiquen al Gobierno o que apoyen a la oposición.
Paramio reconoce que el modelo de Chávez ha tenido un efecto de “emulación”, ya que otros gobernantes, entre ellos los de Bolivia, Ecuador y Nicaragua, lo han tomado como referencia.
“Eso depende mucho de las historias nacionales, es evidente que en Bolivia había un problema histórico de exclusión de la mayoría indígena. En Ecuador, frustraciones provocadas por gobiernos anteriores. Además, hay que mencionar el apoyo activo del Gobierno de Chávez a gobiernos similares en otros países”, menciona Paramio.
El experto agrega que el liderazgo de Chávez en Venezuela pudo surgir gracias al “vacío” dejado por el anterior gobernante Rafael Caldera. “Él llegó de fuera y se presentó como alternativa a los partidos tradicionales, ésa es la razón de su éxito. Su admiración por el modelo cubano también ha jugado un papel importante”, menciona.
Para el socialista es impredecible calcular hasta dónde podrá llegar Chávez con su propio proyecto y qué límites le podrá poner la oposición y los ciudadanos conscientes, ya que no se puede olvidar que fue electo por una avalancha de votos y cuenta con el respaldo de un sector importante de la población.
CHÁVEZ Y ORTEGASON DIFERENTES
Aunque en esta entrevista evitó ahondar en críticas para el Gobierno de Daniel Ortega, en una cátedra brindada el viernes por la noche en la Universidad Americana (UAM), promovida por el Movimiento Renovador Sandinista (MRS), reconoció que este gobierno no responde “en sus expectativas ni en sus ilusiones” a los principios socialistas y que tiene que ver más con modelos que no reconocen los derechos de los ciudadanos y “prefieren crear súbditos”. Y señaló que el estado de la democracia en el país “está mal” y que “es preocupante” que se ponga en duda o se sospeche de ella y de los resultados electorales.
Sin embargo, aclaró que la posición de Ortega no es tan fuerte como la de Chávez o de su colega boliviano Evo Morales, porque su gobierno no nació de una “avalancha electoral”, sino de arreglos electorales que le permitieron eludir una segunda vuelta y le garantizaron llegar al Gobierno.
FUNES POR BUEN CAMINO
Considera que en una “sociedad razonable o bastantemente dividida en la que su forma de gobernar despierta resistencia y reticencias, habrá que ver si otros sectores políticos o simplemente la opinión pública movilizada conseguirán ponerle límites”, dice Paramio.
Al referirse al nuevo gobernante salvadoreño Mauricio Funes, señala que hace esfuerzos por encaminarse hacia un socialismo moderno similar al de Brasil. “Es bueno saber que quiere ir por ahí, esperemos que tenga los recursos y el apoyo social para lograrlo”, concluyó Paramio.