Los buses rusos aún no están listos para recorrer las calles de Managua y más bien deberán continuar siendo reparados durante dos semanas más.
Jorge Martínez, presidente de la cooperativa sandinista Alba-Caruna, confirmó que el paquete de 130 buses que llegaron hace más de un mes provenientes de Rusia aún están siendo objeto de modificaciones y ajustes necesarios para adaptarlos al clima tropical del país.
“Se está haciendo un proceso serio de adecuación a nuestras condiciones y esperamos que las unidades empiecen a circular en Managua en la primera semana de julio”, dijo Martínez, a pesar de que la responsable técnica de transporte de la misma cooperativa, Rosa María Rodríguez, había anunciado oficialmente que las unidades empezarían a trabajar este lunes.
Rodríguez indicó al oficialista diario digital El 19, que en esta semana entrarían a funcionar 25 unidades y la próxima semana otras 25.
No obstante, Martínez indicó que técnicos especializados aún están regulando el sistema de ventanas, calefacción, frenos y “otros detalles” para la seguridad de los usuarios.
En relación a las características de las unidades, las autoridades nacionales oficialmente han dicho que el motor es de fabricación inglesa, Cummings, y cumple con las normas Euro 3.
Sin embargo, el sistema de freno de estos buses es una combinación de aire y líquido, a pesar de que en el país se usa un sistema de frenos de aire completamente, para mayor seguridad, según explicaron algunos transportistas en su momento.
Los buses rusos llegaron a Nicaragua a inicios de mayo, como parte de un arreglo entre el presidente Daniel Ortega y el presidente ruso Dimitri Medvedev.
Aunque aún no se ha explicado si los buses fueron donados o vendidos, los buseros capitalinos beneficiados pagarán 25 mil dólares por cada unidad en un plazo de ocho años, con un dos por ciento de interés sobre la deuda.
LA POLÉMICA DONACIÓN
Los buses rusos llegaron al país en medio de un alboroto por las contradicciones entre los sectores que estuvieron involucrados en el proceso.
El presidente Daniel Ortega dijo el 16 de mayo pasado, cuando llegaron los buses, que la donación era un asunto de Estado a Estado. Es decir que el Estado ruso se lo regalaba al nicaragüense.
Sin embargo, en un afán defensivo, el controlar colegiado Guillermo Argüello Poessy dijo a finales de mayo que la donación era para Alba-Caruna y no para el Estado.
Luego, para crear más confusión, el embajador de la Federación Rusa en Managua, Igor Kondraschev, confirmó que los buses son una donación de “una empresa rusa a una empresa nicaragüense (Alba-Caruna), hecha a petición del Presidente de Nicaragua (Daniel Ortega)”.
En medio de las declaraciones, lo cierto es que Alba-Caruna llevará el cobro y manejo de los recursos que paguen los transportistas. Mientras, el Instituto Regulador del Transporte Municipal de Managua (Irtramma) arregló la distribución de las unidades de buses a siete cooperativas de la capital.
Más de veinte fueron excluidas del beneficio, según criterios que el Irtramma aún no explica.
La distribución de los buses, además, se hizo sin el consentimiento del Concejo Municipal de Managua, que es el ente superior del Irtramma.
El concejal liberal Leonel Teller, en su momento hasta solicitó a la administración municipal que el Irtramma rindiera cuenta sobre la distribución de las unidades rusas.
No obstante, el director del Irtramma, Francisco Alvarado, declaró que las rutas beneficiadas fueron seleccionadas por su alta demanda entre la población usuaria.
Se supone que con la entrega de las unidades, más de 93 mil pasajeros recibirán un mejor servicio.