La Policía antidisturbios reprimió con porras, cañones de agua y gases lacrimógenos a miles de manifestantes que desafiaron ayer sábado en Teherán la prohibición de protestar contra la reelección del presidente Mahmoud Ahmadinejad.
También en Teherán, en el mausoleo del Imam Jomeini, padre de la revolución islámica, un suicida se hizo estallar hiriendo al menos a un peregrino, según el jefe adjunto de la Policía. La prensa local hablaba de hasta tres heridos.
El jefe del movimiento de protesta en Irán, Mir Hosein Musaví, formuló en su sitio de internet una crítica sin precedentes al guía supremo el ayatola Ali Jamenei, que el viernes dio por válida la reelección del presidente Ahmadinejad en los comicios del 12 de junio.
Musaví, un conservador moderado, acusó sin nombrarlo al ayatola Ali Jamenei de amenazar el carácter republicano del régimen, y de tener como objetivo la imposición de un nuevo sistema político.
Ningún político iraní había hecho nunca ninguna crítica al ayatola Jamenei desde que éste asumió el cargo supremo de la República Islámica en 1989.
Musaví, principal rival de Ahmadinejad en la presidencial del 12 de junio, denunció “un proyecto que va más allá de la imposición al pueblo de un gobierno no deseado, la imposición de una nueva vida política al país”.
El candidato reservó su acusación más grave al guía supremo al citar el argumento del que se sirvió éste el viernes para dar por válida la reelección de Ahmadinejad, que en la primera vuelta logró oficialmente el 62.63 por ciento de los votos, frente al 33.75 por ciento de Musaví.
El ayatola Jamenei dijo que “los mecanismos de nuestro país no permiten hacer trampa con un margen de 11 millones”, la ventaja de Ahmadinejad respecto a Musaví.
A ese argumento, Musaví respondió: “Si tan enorme fraude (...) es presentado como la prueba de que no hubo fraude, entonces el aspecto republicano del sistema se ve masacrado, lo que demostraría que el islam es incompatible con la República”.
CERCO A MANIFESTANTES
El Consejo de Guardianes, que se declaró dispuesto a efectuar un recuento del 10 por ciento de las urnas, elegidas “al azar” en todo el país, dará a conocer su decisión de aquí al miércoles.
Las protestas, sin precedentes desde la revolución islámica de 1979 que derrocó el régimen del Shah, continuaron ayer sábado, pese a que las autoridades advirtieron que las “reprimirían firmemente” después de que el viernes el Guía Supremo Ali Jamenei llamó a poner fin a la movilización.
“La Policía antidisturbios prohíbe a la gente que se acerque” a la plaza Enqelab, en la que estaba prevista una manifestación, y “bloquea a la gente en las aceras, la empuja en la calzada y la golpea”, indicó a la AFP un testigo en el lugar.
Otro testigo indicó que entre mil y 2 mil manifestantes se encontraban delante de la Universidad de Teherán, cerca de la plaza Enqelab, “y la Policía utiliza cañones de agua y gases lacrimógenos” para dispersarlos.
Según un tercer testigo, miles de manifestantes más se encontraban cerca de la plaza Azadi, a unos 4 kilómetros de la plaza Enqelab.
Los manifestantes se estaban juntando en grupos en general silenciosos, según ese testigo. Pero se escuchaban eslóganes como “Muerte al dictador”, en referencia a Ahmadinejad.
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