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Managua, 24/11/2009 7:27 PM
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¿Quién va a financiar esta dictadura?
Eduardo Enríquez
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Lo voy a decir con todas sus letras: Nadie que quiera para Nicaragua una democracia republicana y el imperio del Estado de Derecho puede pensar por un solo minuto que cualquier cooperación económica al actual gobierno va a ayudar en esa dirección.

Todo centavo que caiga en las manos del compañero comandante pueblo presidente Daniel es y será dinero que irá hacia la consolidación de una dictadura familiar. Y es un dinero que va en contra de los intereses de los nicaragüenses que quieren vivir en libertad.

Llegar a esta conclusión no requiere de un análisis muy sesudo. Se ve con la simple acumulación de los hechos.

Hecho número uno: Daniel Ortega quiere mantenerse en la Presidencia de Nicaragua mientras tenga vida. Él calcula que podría ser hasta que tenga 97 años y así lo ha declarado. O sea que mentalmente está preparado para mantenerse donde está por unos 35 años más.

Hecho número dos: El Frente Sandinista ha demostrado en repetidas elecciones que es incapaz de conquistar más que el 40 por ciento de los votos de los nicaragüenses. En ninguna elección libre que ha participado lo ha logrado. Entonces si quiere mantenerse 35 años en el poder, no puede ser por la vía de las elecciones libres.

Hecho número tres: Consciente de eso, Ortega y su camarilla están dispuestos a cometer fraude electoral las veces que sean necesarias y para eso cada día refina más el plan que incluye la entrega de un millón de carnés de militantes. No porque crean que ese millón de personas va a votar por ellos, sino para tener “documentada” su mayoría de cartón piedra.

Hecho número cuatro: Ningún diálogo, negociación, presión o exigencia de países u organismos amigos de los nicaragüenses los va a hacer ceder en el control del aparato electoral que les permite perpetrar ese fraude, como lo han demostrado al estar dispuestos a perder 62 millones de dólares donados u otros 55 millones de euros, también donados, para apoyo presupuestario líquido.

Ante estas irrefutables realidades, ¿cómo puede justificarse cualquier tipo de cooperación para este gobierno, sea vía Fondo Monetario, Banco Mundial, o mediante el otorgamiento del waiver o dispensa del Gobierno estadounidense?

Si Daniel Ortega quiere implantar una dictadura en Nicaragua, que la costee él y su amigo Hugo Chávez con el dinero que le usurpa al pueblo venezolano, pero que por lo menos todo el que dice querer para los nicaragüenses un futuro mejor y el desarrollo como país debe negarse a financiar la dictadura de Ortega. Porque cada centavo que entre irá a eso, a consolidar la dictadura orteguista de una u otra manera. Es por eso que resulta incomprensible que Estados Unidos y la Unión Europea suspendan la cooperación por un lado, pero por otro, en los directorios de los organismos financieros internacionales lleguen esos mismos países a sentarse para aprobar dinero para un gobierno que claramente viola todos los principios democráticos. Eso es el equivalente a financiar la dictadura.

Los nicaragüenses debemos estar claros que a Ortega y su partido-familia-sociedad anónima sólo lo puede obligar a desistir de sus planes la presión firme y cívica de los mismos nicaragüenses, pero el otorgarle cualquier tipo de ayuda o cooperación, sea de la fuente que sea, es hacerle el trabajo a Hugo Chávez y abrirle a Ortega una válvula de escape que le facilitará lidiar con esa presión que los nicaragüenses tarde o temprano van a tener que ejercer.

Porque todo el que no quiera que Ortega se eternice en el poder y en el proceso se adueñe de la mitad o más de Nicaragua (y estoy seguro que más del 60 por ciento de los nicaragüenses no quieren eso), va a tener que decidirse a ejercer esa presión tarde o temprano.

Y la presión ciudadana va a ocurrir más temprano que tarde. Debería empezar a ocurrir en los próximos meses, pero así como la comunidad internacional necesita ver que hay una verdadera oposición nacional a los planes dictatoriales de Ortega, igualmente los nicaragüenses necesitan saber que al dictador no se le va a estar oxigenando.

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