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Managua, 27/05/2012 10:47 PM
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La fidelidad del sacerdote
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En los últimos tiempos han proliferado las denuncias de abusos sexuales y otros delitos que cometen algunos sacerdotes católicos. Pero junto con la denuncia contra los culpables de tales delitos, que son muy pocos, se acusa a todos los sacerdotes que en su gran mayoría son inocentes y llevan más bien una ejemplar vida religiosa y personal.

Sin duda que es justo y necesario denunciar a los sacerdotes que cometen abusos sexuales de cualquier clase, sobre todo contra los niños. Y la justicia tiene que sancionar a quienes se les prueba su culpabilidad, con la misma severidad con la que se debe castigar a cualquier otra persona que comete tales delitos, pues nadie se puede cubrir en ninguna investidura, y mucho menos la religiosa, para delinquir y luego quedar impune. Pero las denuncias se deben particularizar en quienes cometen los abusos, no generalizarlas a todos los sacerdotes, mucho menos denigrar a los que cumplen fielmente sus deberes religiosos y realizan múltiples actividades de mucho beneficio social.

Al respecto también hay que señalar, que en los medios de comunicación social se presentan generalmente con gran despliegue las noticias sobre los abusos que cometen unos cuantos sacerdotes, lo cual está bien que se destaque, pero se omite informar sobre la gran obra social que realiza la Iglesia católica en general y sus sacerdotes y obispos en lo personal, lo cual está mal.

Sólo a modo de ejemplo vamos a mencionar algunas de las muchas obras sociales que realiza la Iglesia católica por medio de abnegados sacerdotes, para quienes su única gratificación es la satisfacción de servir al prójimo y, por intermedio de éste, a Dios.

La Comisión de Pastoral Penitenciaria, que es coordinada por monseñor Luis Amado Peña, ayuda a los presos a satisfacer sus necesidades básicas y los asiste en los juicios cuando hay retardación de justicia, que ocurre casi siempre; además el padre Peña desarrolla un extraordinario programa de asistencia social para los pobres de La Chureca. La Comisión de Pastoral Educativa, dirigida por el presbítero Eylin Castro, atiende a centenares de escuelas parroquiales para niños de familias pobres, en el Pacífico, y el padre Patrick Duffi, del Vicariato de Bluefields, que atiende las del Atlántico. La Comisión de Pastoral Juvenil, a cargo del padre Rolando Álvarez, realiza diversas actividades entre los jóvenes para evitar que caigan en drogadicción, alcoholismo y pandillerismo. La Comisión de Pastoral Rural, coordinada por el padre José Antonio Espinoza, desarrolla programas sociales en los sectores campesinos. La Comisión de Pastoral de Misiones, dirigida por el padre Bismarck Conde, auspicia obras como la reciente construcción de una nueva ala en el Hospital Siquiátrico, o el Proyecto Nueva Vida, en Ciudad Sandino, donde se atiende a más de mil niños pobres. La Pastoral Hospitalaria lleva alimentos a los pacientes más necesitados de todos los hospitales públicos y además promueve la reconstrucción de centros hospitalarios en mal estado. Con ellos trabajan muchos otros sacerdotes y hay que mencionar igualmente la ayuda directa que en cada parroquia se brinda a personas muy necesitadas.

En realidad, la gran mayoría de los sacerdotes son hombres santos, que están consagrados no sólo a cumplir el mandamiento pastoral que les dejó Jesucristo por medio del Evangelio de San Lucas y la Carta de San Pablo a los Corintios, al instituir la Eucaristía: “Haced esto en mi memoria”.

Ellos también realizan una inmensa obra social y es oportuno reconocerlo precisamente hoy, 19 de junio, fecha en la que comienza el año sacerdotal que fue convocado por el Papa Benedicto XVI en honor de San Juan María Vianney, llamado el Santo Cura de Ars, patrono de todos los sacerdotes, con motivo del ciento cincuenta aniversario de su muerte.

Este Año Sacerdotal, que se realizará bajo la inspiración del lema: “Fidelidad de Cristo, fidelidad del sacerdote”, tiene el propósito de “promover y coordinar las diversas iniciativas espirituales y pastorales que se presenten para hacer percibir cada vez más la importancia del papel y la misión del sacerdote en la Iglesia y la sociedad contemporánea…”, según se dice en la Convocatoria de la Santa Sede a la celebración del Año Sacerdotal.

Y sin duda que es también una gran oportunidad para que los católicos y toda la sociedad brinden a los fieles sacerdotes todo el apoyo, el respeto y el cariño que ellos muy bien se merecen.

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