Las críticas que el presidente Daniel Ortega hizo el sábado por la noche contra el waiver o dispensa estadounidense para el período 2008-2009, y sus acusaciones en contra del embajador de los Estados Unidos en Nicaragua, Robert Callahan, pondrían en alto riesgo la cooperación bilateral de ese país y su apoyo a los créditos de organismos financieros internacionales para Nicaragua, coincidieron ayer diferentes personalidades consultadas por LA PRENSA.
El sábado en Managua, Ortega reclamó que a su Gobierno lo tienen “con una pistola en la cabeza”, diciéndole que si no paga las indemnizaciones a los ciudadanos estadounidenses confiscados durante su primer gobierno en los años ochenta, “desaparece todo tipo de cooperación”, y sostuvo que esto es “inaceptable”, porque algunos de los reclamantes son nicaragüenses que luego de ser confiscados solicitaron la ciudadanía estadounidense, por lo que confirmó que enviará una comisión encabezada por el procurador General, Hernán Estrada, a plantear esto a los congresistas estadounidenses.
LA PRENSA intentó sin éxito conocer reacciones de la Embajada de Estados Unidos en Managua. Sin embargo, la semana pasada el embajador Callahan comentó que la visita de la delegación del Gobierno será una oportunidad para que éste conozca de primera mano la opinión de los congresistas.
El waiver es una dispensa de un año a la aplicación de la disposición legal que prohíbe la ayuda bilateral a países que confisquen propiedades a estadounidenses y además obliga al gobierno estadounidense a votar en contra de cualquier préstamo para esos países en organismos financieros multilaterales.
Según la Procuraduría, al 2005 había 780 reclamos de ciudadanos americanos pendientes. Aunque el Gobierno de Ortega ha dicho que avanza en este tema, desde que llegó al poder se han resuelto 115 casos, cuando antes el promedio de solución eran 300 casos al año.
El consultor internacional Julio Icaza Gallard opinó que es cierto que algunos confiscados han solicitado la ciudadanía norteamericana, “pero también muchas de esas propiedades fueron confiscadas injustamente y en lugar de quedar éstas en el Estado fueron para partidarios y seguidores del FSLN”, por lo que buena parte de la verdad es también que el pago para estas indemnizaciones es la cobertura de la piñata orteguista “y eso es lo que no menciona Ortega”.
Además, advirtió que “si se niega esta dispensa (...), sería gravísimo para la economía nicaragüense”.
DEFIENDEN A EMBAJADOR
Ortega también acusó a Callahan de cometer “delito” al reunirse con sectores de la oposición para llamarles a la unidad, y advirtió que “en su momento” tomarán medidas al respecto.
Icaza dijo en ese sentido que “no es ningún delito” que un diplomático se reúna con sectores ajenos al Gobierno. Por el contrario, agregó, “es totalmente normal, es parte del trabajo de cualquier diplomático, porque si no, éste no puede conocer la realidad del país para el cual está acreditado (...), para que su Gobierno tome las decisiones más acertadas”.
Además, Icaza cuestionó “¿cómo pueden comprobar (el Gobierno) eso (que se reúne con la oposición para llamarles a la unidad)? Solo que tengan actividades de espionaje”.
El diputado Eduardo Montealegre también consideró que “Ortega dejó claro que él se siente un señor de horca y cuchillo en Nicaragua”, al emitir condenas de antemano contra la oposición —a propósito de que a él le llamó delincuente— y que esto “es el nuevo estilo de dictadura que crea procesos falsos para deshacerse de los opositores, como hizo Hugo Chávez con Manuel Rosales, en Venezuela”.
Montealegre también comentó: “En varias ocasiones he tenido la oportunidad de reunirme en la residencia de la embajada rusa con distintos embajadores rusos y no escuché al presidente Ortega que los embajadores rusos hayan cometido delito por invitarme a almorzar o cenar a sus casas. Nicaragua está en manos de un dictador y cada vez se achican los caminos democráticos e institucionales para combatirlo”, dijo.
El coordinador político del Movimiento Renovador Sandinista, Edmundo Jarquín, estimó igualmente que con el anuncio de la “Cuenta del Alba Solidaria”, hecho el sábado por Ortega en respuesta a la cancelación del programa estadounidense Cuenta Reto del Milenio, “el dinero de Chávez puede llenar huecos presupuestarios, pero no da confianza a los inversionistas”, y calculó que “tal como van las cosas, si el 2009 luce mal, el 2010 pinta pésimo”.
Asimismo, dijo que “si Ortega recuenta los votos, la ayuda seguiría; aunque la oposición pida lo contrario” y que en el país “nadie se mete más en la política nicaragüense que Chávez”.