El presidente iraní Mahmud Ahmadineyad acusó ayer a la prensa internacional de reflejar una imagen negativa y errónea de Irán y de tratar de interferir en los asuntos internos del país.
“Las elecciones iraníes han afrontado una guerra psicológica de los medios (internacionales), que no han aprendido las lecciones del pasado”, afirmó Ahmadineyad, quien en los comicios presidenciales del pasado viernes fue reelegido con casi el 64 por ciento de los votos, según el conteo oficial.
“Pero el pueblo iraní demostró que está más unido que antes y más comprometido con el Iman y los principios de la revolución”, agregó.
Esto no es ninguna novedad, aseguró Ahmadineyad, porque es una estrategia que se repite desde el triunfo en 1979, de la Revolución Islámica que desalojó del poder al último Sha de Persia, Mohamad Reza Pahlevi.
“Lo hicieron (en las pasadas elecciones) y lo han hecho durante treinta años. No quieren una democracia que no se ajuste a sus intereses”, denunció.
INJERENCIA INTERNACIONAL
“Dicen que todo ha estado mal porque no eran lo que esperaban. Son ellos los que están mal. Los 40 millones de personas que han votado están en contra de la injerencia internacional”, agregó el Presidente iraní.
Ahmadineyad acusó, también, a los medios extranjeros de forjar una imagen negativa de Irán, plagada de errores, que luego transmiten a sus gobiernos, a los que también confunden.
“Se equivocan y hacen informes equivocados que entregan a sus gobiernos, que les hacen equivocarse. Tienen que cambiar su visión. Tienen que dejar de repetir los errores del pasado, ya que 40 millones han votado y apoyan”, afirmó.
La prensa internacional ha informado con amplitud sobre las denuncias de fraude presentadas, tras los comicios, por la oposición reformista.
El supuesto fraude fue denunciado ayer de forma oficial por el opositor reformista Mir Husein Musaví, a través de una carta al Consejo de Guardianes —que debe validar los resultados— divulgada en su página web.
Minutos después de que la citada misiva apareciese, la web de Musaví fue censurada.
DECENAS DE DETENIDOS
En Teherán, donde ayer se repitieron los enfrentamientos y las protestas por los resultados electorales, alrededor de 200 personas fueron detenidas.
Al grito de “muerte al dictador” y “abajo el gobierno golpista”, miles de personas se echaron a la calle para negar la victoria de Ahmadineyad.
Las protestas fueron reprimidas con dureza por la Policía Antidisturbios, que lanzó gases lacrimógenos contra grupos de estudiantes opositores en la Universidad de Teherán.
A medianoche, numerosas calles presentaban la tétrica imagen que permanece detrás de la batalla: contenedores y neumáticos ardiendo, mobiliario urbano destrozado y grupos de milicianos islámicos “Basij” armados con palos y porras patrullaban la ciudad y reprimían a los peatones.
Como en los días previos a la revolución de 1979, familias enteras desafiaban las restricciones y se asomaban a las ventanas o salían a la calle para observar los disturbios.
Otros hacían sonar sus claxon y mostraban lazos verdes mientras hacían la señal de la victoria, símbolo de los seguidores de Musaví, quien ayer instó a sus partidarios a seguir con las manifestaciones, pero de forma pacífica.
“Mis hijos fueron agredidos anoche. Simplemente regresaban a casa y un grupo de Basij les dieron el alto y les golpearon en la cabeza y el cuerpo sin preguntar”, relató a EFE una empleada de hogar en el centro de Teherán.
Ahmadineyad restó importancia a las protestas e incluso ironizó al compararlas con la frustración que sufren los aficionados cuando su equipo pierde un partido de futbol.