La crisis financiera internacional golpea con particular fuerza a la región centroamericana y en Nicaragua podría ser más aguda por el retiro de la cooperación internacional. El ex presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Noel Ramírez, considera vital mantener la estabilidad macroeconómica del país, para enfrentar la crisis.
Considera que las medidas que están tomando las economías desarrolladas, frente a la crisis, son similares a las adoptadas por las autoridades nicaragüenses durante las quiebras bancarias de los años 2000 y 2001.
¿Cómo se origina esta crisis?
Las causas a nivel internacional de esta crisis fueron, en primer lugar, un enorme crecimiento en la liquidez, producto fundamentalmente de grandes déficit comerciales que se daban en la economía norteamericana. Estos déficit pusieron una gran cantidad de recursos en manos de grandes inversionistas, que luego, a la hora de decidir dónde iban a invertir, consideraron que el lugar más seguro para hacerlo era los Estados Unidos. En segundo lugar, esta situación de una gran liquidez fue acompañada por una política de bajas tasas de interés en Estados Unidos, especialmente como respuesta a los ataques a las Torres Gemelas (2001). Cuando tenés un exceso de liquidez en el sistema financiero y bajas tasas de interés, obviamente que el crédito empieza a crecer de forma sumamente rápida. Esta política de tasas de interés bajas fue acompañada de un esquema de tasas de interés variable, donde al inicio, cuando contratabas tu préstamo tu tasa era sumamente baja, pero ya negociadas en uno, dos o tres años esas tasas iban a empezar a subir. También se dio que, debido a esa enorme liquidez en el sistema financiero, los bancos norteamericanos empezaron a bajar los estándares crediticios y empezaron a dar crédito a personas que no eran sujetos de crédito; y todo esto generó una gran demanda en el pueblo norteamericano, para solicitar crédito con el fin de adquirir sus viviendas o mejorarlas. Luego, todos estos paquetes de préstamos hipotecarios empezaron a ser titularizados, es decir fueron empaquetados en grandes títulos financieros que los bancos americanos empezaron a vender a inversionistas alrededor del mundo. Entonces esto ¿qué es lo que provocó?, que hubiera una enorme oferta en la construcción de vivienda que estaba siendo estimulada por ese enorme crecimiento en la demanda de viviendas.
¿No todo salió como se esperaba?
Aquí ocurrió que todo este mecanismo estaba basado en dos supuestos que al final fallaron. El primero, era que se creía que el precio de las viviendas en Estados Unidos siempre iba a subir, porque así había sido la situación en el pasado. El segundo era que los inversionistas internacionales creían que los estándares crediticios de los bancos americanos eran excelentes y que si ellos compraban un título, a cualquier banco de inversión o cualquier banco americano, estaban comprando una cartera que había sido elaborada con los mejores criterios crediticios que existían en el mundo. Pero de repente se dieron cuenta que no era esa la realidad y que buena parte del crédito que se había otorgado se había otorgado a personas que no eran sujetos de crédito. Al haber un enorme exceso de viviendas en el mercado el precio de la vivienda empezó a caer, entonces los banqueros operaban bajo el supuesto que iban a dar un crédito a una persona, aunque no sea sujeto de crédito, pero después, si no puede pagar, el banco lo ejecuta, le quita la casa, la vende y sale ganando. Pero el que pedía crédito pensaba de manera similar y decía: “Bueno voy a pedir este crédito, aunque no tengo la capacidad de pagarlo para cuando suban las tasas de interés, pero en ese momento como mi casa va a valer más, vendo la casa, pago la deuda y todavía me queda una ganancia”. Esos supuestos fallaron y se cayó en una situación en la cual los grandes inversionistas, que le proporcionaban la liquidez a los bancos norteamericanos, vieron que ésas no eran buenas carteras. Y el problema se empieza a gestar en lo que se conoce como bancos de inversión. Estos bancos tienen dos diferencias con respecto a la banca tradicional norteamericana. Uno, son bancos que se financian no tanto con los depósitos del público sino con fondos de cortísimo plazo, y lo segundo, es que tienen un nivel de endeudamiento o apalancamiento que es exagerado. Porque, sabés que los bancos se pueden endeudar hasta 10 veces con relación a su capital, pero otros bancos tenían un capital mínimo y captaban recursos que podían significar hasta 10, 50 y hasta cien veces su capital. Entonces, llega el momento en el cual el sistema financiero empieza a quedar ilíquido, especialmente esos bancos de inversión y como consecuencia de esa iliquidez se empieza a congelar el crédito, porque se dan cuenta que ya no hay crédito y tienen que empezar a ser más cuidadosos en ver a quién van a dar el crédito. Cuando acompañas la iliquidez, que se está viendo en el sistema financiero americano, con el congelamiento de crédito, no sólo para la vivienda sino para toda actividad económica, eso es lo que te provoca una recesión económica. Esta iliquidez con este congelamiento del crédito y esta recesión económica te provocan dos círculos viciosos, que hay que entenderlos bien, y son la recesión económica y el desempleo.
¿Qué participación tienen los gobiernos en las medidas para frenar la crisis?
Hay expertos que dicen que cuando hay un problema en un banco, el Estado tiene que intervenir para salvaguardar los intereses de los ahorrantes; pero hay otros que dicen que no debe entrar el rescate y debe dejar que quiebre para que aprendan su lección. Dicen que de esa manera en el futuro los banqueros y los inversionistas se van a portar mejor. Pero el problema es que quiebra un banco y como los bancos tienen una gran interrelación, quiebra el otro banco y el otro y se va todo el país.
¿Cuál ha sido el impacto en la región?
Se han caído las exportaciones. Centroamérica a donde exporta es a Estados Unidos y si la demanda en ese país y en Europa se ha caído, obviamente nuestra producción exportable no tendrá la demanda que tenía en el pasado. Eso hace que se caigan los precios y se caigan los volúmenes. Hay otro efecto del que muy poco se ha hablado y es la desaparición del crédito internacional que recibían el sistema financiero centroamericano y las grandes empresas, que muchas de ellas se financian con la banca nacional, sino que se financian con la banca internacional. Te encontrás entonces que los sistemas financieros de Centroamérica están disponiendo de 20-30 por ciento menos de los recursos que disponían el año pasado, para dar crédito y obviamente están cayendo las remesas familiares. Las remesas, reduciendo la disponibilidad de divisas para la región.
¿El gobierno juega con fuego al alejar a la cooperación?
El elemento central de la cooperación externa va a estar determinado por el hecho de que nosotros nos mantengamos en el programa con el FMI. Si nosotros logramos mantenernos dentro del acuerdo del FMI, creo que Nicaragua va a disponer de recursos suficientes para hacerle frente a esta situación. Tener acceso a esos recursos ayudará a superar esta situación. Lo que no podemos hacer es caer en una política populista, de comenzar a gastar cuando no tenemos recursos, o empezar a regular los mercados, empezar a poner controles de precios o restringir el comercio internacional. En el momento que empezás a controlar precios o mercados, lo que provocás es escasez o mercados negros, donde los precios son mucho más altos que en los mercados que estuvieran funcionando con cierta normalidad.
En el caso de los bancos, ¿cómo hacer para apoyarlos, porque dicen que no tienen recursos?
Lo primero es lo correcto, mantenerse en el programa del FMI; ésa es la piedra angular, si nos salimos estaremos en serios problemas. Por otro lado, se está haciendo el sistema bancario con el Gobierno, ha estado tratando de conseguir recursos con los organismos financieros internacionales, del BID, del Banco Mundial y también con algunos recursos para compensar lo que ha perdido, de la pérdida de crédito tradicional. Está en la dirección correcta. También lo están todas las medidas que está impulsando la Superintendencia de Bancos, para fortalecer la supervisión bancaria y asegurarse un crecimiento sano en el otorgamiento del crédito en el sistema financiero. Ésas, me parece, son las tres piezas fundamentales en el aspecto financiero y económico.
¿Esta crisis internacional es similar a la que vivió Nicaragua a principios de esta década?
En general, en Nicaragua después de la crisis que se dio en los años 2000 y 2001 quedaron bancos y banqueros serios. Los bancos que fueron intervenidos en el 2000 y 2001, pues, eran bancos que no se manejaban bajo las mejores prácticas bancarias. Aquí quedó un sistema financiero serio, completo, de buenos banqueros que conocen su negocio y que saben que no están poniendo en riesgo su capital, sino que ponen en riesgo los depósitos que el pueblo nicaragüense les ha confiado. Creo que en ese sentido tenés un sistema financiero sano y profesional. Lo otro es que cuando uno compara lo que ocurrió en Nicaragua hace diez años y lo que ahora está ocurriendo en el resto del mundo, ves enormes similitudes, ves a los gobiernos alrededor del mundo entrando a rescatar a los ahorrantes, para que la crisis no sea más grande y que los sistemas no colapsen, haciendo exactamente lo mismo. Tal vez las causas del problema son diferentes, porque la crisis mundial que experimentamos, a mi juicio, se vio más bien por demasiada liberalidad de los banqueros a la hora de otorgar un crédito. En el caso nicaragüense, los cuatro bancos que fueron intervenidos por la SIB, debido a irregularidades que cometían los presidentes, gerentes, directorios y los funcionarios de los bancos reconocidos por ellos mismos, con documentos firmados por ellos, especialmente por lo que se llama préstamos relacionados, es decir en donde el banquero, con el ahorro del pueblo que le ha confiado esos recursos y los utiliza para darse crédito a ellos mismos violando las leyes. Por ejemplo, la mayoría de los bancos al momento de la intervención ya habían retirado préstamos relacionados para los mismos presidentes, accionistas de los mismos bancos, cantidades que estaban por encima del capital de los bancos; es decir ya habían sacado capital de los bancos.
¿Se habían adelantado?
Eso es lo que provocó que los bancos llegaran a estar ilíquidos e insolventes y por eso el Superintendente de Bancos (SIB) es el que toma estas decisiones, y decidió intervenir a todos ellos.
¿Era posible salvar uno de estos bancos, o no?
Cuando reviso la documentación oficial de la Superintendencia de Bancos (SIB) y la que fue generada por las juntas administradoras y liquidadoras, llegas al convencimiento de que no había forma de salvar a banco alguno. En cada uno de los cuatro casos hay documentos firmados por las mismas autoridades de los bancos, reconociendo que los bancos estaban ilíquidos y quebrados. Por ejemplo, hay un caso especial del presidente de uno de los bancos, que firmó un documento ante las autoridades judiciales de este país, reconociendo con su firma que el banco que él presidía estaba ilíquido y que estaba quebrado y que estaba de acuerdo con la intervención.
¿En estos casos, se puede decir que hubo contaminación política?
En mi papel de presidente del BCN, allí no hubo ninguna contaminación política y te voy a explicar por qué. La decisión de intervenir un banco la toma, según la Ley de la SIB, la toma el Superintendente de Bancos (Noel Sacasa), él solo. Es decir, aquí no hay un consejo directivo que diga que tiene que hacer esto o hacer lo otro. La ley dice que es el Superintendente de Bancos y a mi juicio el doctor Noel Sacasa es un hombre que actuó con todo profesionalismo a la hora de tomar esas decisiones. Vos podés ver las informaciones, las actas que hay y te das cuenta que en el momento que él decidía intervenir cada banco, estaban totalmente ilíquidos y estaban totalmente insolventes y, como te digo, en todos los casos hay documentos donde los presidentes de los bancos acompañados de sus gerentes iban donde el Superintendente y le decían: “Ve este banco, aquí te lo traigo y te recuerdo este caso que es muy emblemático”. El presidente de este banco firmó dos escritos ante jueces nicaragüenses, diciendo “mi banco está ilíquido, tiene capital negativo y en realidad el Superintendente tenía la razón de intervenirlo y lo único que le pido es que esta liquidación no la declare fraudulenta, sino que la declare fortuita.
En el caso de la emisión de los Certificados Negociables de Inversión (Ceni) se han dado diferentes cifras. Se critica, además, que se emitió una cantidad superior a los necesarios.
Al día de hoy no ha habido una sola autoridad competente que haya puesto en tela de juicio la legitimidad de esa operación de rescate. No hay una sola autoridad de justicia que diga que todo lo que se hizo no fue lo correcto. El mecanismo que se siguió fue bien sencillo. El Superintendente de bancos interviene el banco y nombra la junta administradora y la ley faculta a esa junta administradora, para agarrar los activos y pasivos de ese banco, que son básicamente sus depósitos y ver si los tiene que vender, en qué condiciones lo va a hacer. Estas juntas llamaron a una subasta a todos los bancos del sistema y les dijeron que aquí estaba el banco intervenido y tienen 48 horas para ver un poco lo que hay en ese banco y luego pueden participar en esa subasta. Quién se va a ganar esos depósitos, será el que esté dispuesto a recibir los Cenis con la tasa de interés más baja entonces, producto de esa subasta. El Superintendente y las juntas determinaron quiénes habían ganado esas subastas. En el caso del Interbank, el caso fue diferente porque la junta administradora, según los documentos que ella emitió, buscó cómo venderle el banco a bancos nacionales, bancos extranjeros y de por medio también hubo un amparo.
¿Lo interpuso un alto funcionario del actual Gobierno?
Algún miembro del banco. Eso, aparentemente, como que atemorizó a ciertos bancos a seguir participando. Al final, ellos toman la decisión de vendérselo al único banco en las condiciones en que en ese momento dice la junta.
¿Qué futuro le ve a la denuncia que introdujo la Fiscalía?
No me gusta especular y adelantarme a los hechos, pero sí te puedo recordar rápidamente el proceso que se siguió y todo está apegado a la ley. Quien interviene los bancos es el Superintendente de Bancos, no es el Consejo Directivo de la SIB. Es el Superintendente, la ley le faculta y a mi juicio, viendo las evidencias, el Superintendente de Bancos actuó apegado a la ley. En su momento, los funcionarios de los bancos firmaron documentos en los que reconocían que los bancos estaban en iliquidez. En segundo lugar, las condiciones para vender o subastar los bancos las establecen los miembros de las juntas, así que ellos también actúan apegados a la ley. Ellos dicen a qué plazo se van a emitir los Cenis, que era la tasa más baja. En tercer lugar, el Gobierno de la República toma la decisión de proteger a los ahorrantes, y vos sabés perfectamente que hay dos decretos presidenciales dando esas instrucciones. Uno del doctor (Arnoldo) Alemán al Ministro de Hacienda, que era Esteban Duquestrada, que a su vez era presidente de la SIB, y otra del ingeniero (Enrique) Bolaños al Ministro de Hacienda de ese entonces, que era Eduardo Montealegre. Ellos dicen que hay que proteger a los ahorrantes. Por el otro lado, es interesante ver que todo esto tuvo el respaldo del FMI, BID y BM.
¿Es parecido a lo que se está haciendo en Estados Unidos para rescatar a los bancos en crisis?
Igualito, idéntico, idéntico y no sólo en Estados Unidos, sino también en Europa y en todas las economías que no se puede permitir que los ahorrantes y los inversionistas pierdan su dinero. Nicaragua no tenía dinero en efectivo y este Gobierno le dijo al BCN: “Vos que sos mi agente financiero, emití los Cenis en los plazos correspondientes”.