El costo del fraude
A estas alturas… ¿cuánto va costando el fraude? No estoy hablando de los costos intangibles como el deterioro de la institucionalidad y la democracia, o esa desesperanza que se ha instalado en el país, o el tiempo que han perdido unos reclamando su voto y otros garroteando a los reclamantes. Ni siquiera hablo del dinero que se perdió por los turistas que no quisieron venir a una Nicaragua violenta y primitiva ni por los negocios que cerraron debido a los enfrentamientos campales. Hablo del dinero líquido, ése que nos quitaron a todos porque los actuales administradores del Estado no inspiran confianza alguna. Noventa y tres millones de dólares del Grupo de Apoyo Presupuestario, 64 millones de la Cuenta Reto del Mileno…
Dineral
Para que nos demos una idea: si sólo ese dinero se decidiera invertir en salarios de los maestros de Nicaragua, significaría un aumento de más de 5 mil córdobas mensuales para cada uno de los 47 mil maestros durante un año. ¡Es un dineral!
Condiciones
¿Es justo que Estados Unidos condicione esa ayuda? Sí, siempre y cuando esas condiciones representen avances en la dirección que ambos han escogido. Esas condiciones son como las buenas notas que se le exigen a un alumno becado o la sobriedad que se le pide a un alcohólico al que se le da comida.
Democracia
Chantaje, le llaman desde el Frente Sandinista a la cancelación de la cooperación de la Cuenta Reto del Milenio. Veamos. ¿Qué pide este programa para seguir entregando su dinero? Respeto a las libertades civiles, gobernabilidad, reglas democráticas… ¿Acaso pide demasiado? ¿No es acaso eso lo que, independientemente del programa en cuestión, debería estar promoviendo el Gobierno? Entonces, ¿cuál es el problema? Se podría decir que es un asunto de conceptos, y la democracia que pide Estados Unidos no es la democracia que se quiere en Nicaragua. Hagamos una prueba: ¿fue democrática la elección de alcaldes de noviembre pasado? Si lo fue, ¿por qué el Consejo Supremo Electoral no ha publicado los resultados junta por junta como debe hacerlo? ¿Por qué no se conocen oficialmente los votos de 660 juntas receptoras de Managua? Tantos porqués…
La gran prueba
No se trata de tenerle tema al Frente Sandinista, se trata de que alguien robó y todos los dedos lo están señalando… Las pruebas son abundantes. El robo quedó documentado. Y la prueba más grande del fraude sigue siendo la propia imposibilidad que ha tenido el Consejo Supremo Electoral de callarle la boca con un recuento de votos a aquellos que llevan siete meses acusándolos.
Cascarudos
Lo más asombroso de todo esto es que los principales responsables de tanto daño, los magistrados del Consejo Supremo Electoral, ¡todavía están en sus cargos! En Japón se habrían suicidado de tanta vergüenza, aquí no se les pide tanto, basta que renuncien.
Peligro
Tratemos ahora de ponernos en el lugar del Frente Sandinista… ¿Fue rentable el fraude? Más de cien alcaldías, parecen ser una buena ganancia. No sé si a lo interno del partido han estudiado a conciencia lo que pasó, pero alguien con alguna sensatez debería percatarse que todo el descrédito que le ha caído a este partido, tanto por lo que hizo como por su persistencia a quedarse con lo robado, lo anula como alternativa en una escogencia democrática. El fraude para este partido sólo tiene sentido, y eso es lo más peligroso, si piensa que en Nicaragua se acabaron ya las posibilidades de que las autoridades se escojan por votación popular. Y si hubiese alguien que piense eso, debería entender que no hay posibilidad que un modelo así se instale sin pasar por una guerra. Otra.