A todos les ofrecieron tarjetas de crédito, los bancos les endulzaron los oídos y cayeron en la trampa. Hoy son más de 400 mil usuarios, muchos de ellos víctimas de los acosos y abusos de los bancos.
Ayer se reunieron 40 de ese total de tarjetahabientes, quienes atendieron el llamado de la Red de Defensa del Consumidor, entidad que está trabajando en una propuesta para reformar la Ley 515 (Ley de promoción y ordenamiento del uso de la tarjeta de crédito), vigente desde el 2004.
Según el promotor nacional de la Red de Defensa del Consumidor, Ricardo Osejo, la Ley 515 no da derechos a los usuarios, y a pesar de las denuncias por las altas tasas de interés, “hasta ahora los bancos no han dicho ‘esta boca es mía’ porque saben que han estado robando, están autorizados para robar pero no es justo”.
HISTORIAS DRAMÁTICAS
Paula Ramos fue una de las tarjetahabientes que asistió a la reunión. Con mucha dificultad, con bastón en mano y un pie vendado por sus padecimientos diabéticos, explicó cómo sus deudas se han multiplicado con el pasar del tiempo y los intereses.
Ella es nada más una ama de casa que se auxilia con el apoyo económico de sus hijos. Aunque no tiene sueldo fijo, posee tres tarjetas de crédito que producto de las emergencias le suman ahora casi 70 mil córdobas.
Ramos asegura que los bancos no están aceptando reestructuraciones de deudas.
“Fui a Citibank para que me reestructuraran la deuda. Por mi enfermedad, les dije que podía pagarles 300 pesos mensuales y ahí saldría de la deuda. A ellos les debo dos mil pesos en una y 12,500 córdobas por un extrafinanciamiento. Yo quiero pagar, pero me dijeron que no hay arreglo, ¿qué voy a hacer?”, comentó Ramos.
Una situación similar le ocurre a Juan José Orozco, un conductor que se acercó al mismo banco para llegar a un acuerdo, pero la reestructuración de deuda le fue negada y le sugirieron que regresase dentro de seis meses. El Citibank le otorgó dos tarjetas de crédito que suman casi dos mil dólares. Cantidad que obviamente sobrepasa sus ingresos salariales.
La deuda de Orozco es ya de casi 40 mil córdobas y los pagos mínimos que les reflejan sus estados de cuenta prácticamente equivalen a todo su sueldo. Si pagase el monto se quedaría sin comer.