Al cumplir hoy ocho días de haber iniciado una protesta para que el partido de gobierno les pague por los servicios prestados durante la pasada campaña electoral, el grupo de ex rezadores de las rotondas ha empezado a desesperar y hasta han llegado a pensar como única salida atentar contra sus vidas, ante la intransigencia demostrada.
El representante de los ex bananeros que inició sus reclamos en Managua, contra los fabricantes del pesticida Nemagón, Leopoldo Casiano Mendoza, dijo que se sienten “abandonados”. Y el problema para ellos es mayor, pues aseguró que no pueden “andar por las calles” tocando puertas para que alguna institución u organismo los apoye, porque “estamos débiles y sin dinero”.
Tras una semana de haber declarado una huelga de hambre, dijo que los rezadores no sólo están debilitados, sino que están impotentes al observar que no existe ningún indicio de que el Gobierno tenga interés en escuchar sus reclamos.
Manifestó que ante la falta de un médico o un paramédico que estuviera brindándoles atención, ocho de los 33 ex bananeros, que integraron el plantón de reclamo, se vieron forzados a retirarse, debido a que ya sufrían desmayos y no había condiciones para atenderlos con una huelga de hambre en el lugar.
Y varios de los 25 que han quedado con sus reclamos en las inmediaciones de la Secretaría del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), donde reside la familia del presidente Daniel Ortega, ya sufren los estragos de la falta de alimentos y agua.
Según Mendoza, varios de los demandantes del pago son personas de avanzada edad, quienes en la desesperación por la falta de agua en el sitio han pensado incluso en quitarse la vida como una salida rápida a la situación de desesperación que enfrentan.
El secretario ejecutivo de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), Marcos Carmona, criticó la insensibilidad del gobierno de Daniel Ortega, por no escuchar el reclamo de este grupo y responsabilizó de cualquier desenlace fatal que se produzca.
Carmona, quien ayer por la tarde visitó a los ex rezadores, criticó que en momentos de la campaña electoral el partido de gobierno se aprovechó de la inocencia de estas personas, por lo que consideró que no es justo que ahora no les preste atención a sus demandas de pago.
Los ex rezadores demandan el pago de 200 córdobas por cada día rezado durante seis meses.
Carmona les manifestó que debido a la avanzada edad de muchos de ellos deberían deponer la huelga de hambre, pues muchos ya muestran deterioro en su salud debido a la falta de alimentos. Pero éstos alegaron que no desistirán, por lo que el defensor de derechos humanos dijo que “cualquier situación que se presente es responsabilidad única del Gobierno o de la Secretaría del FSLN”.
El problema, dijo Carmona, es que no está claro a quién deberán hacer el reclamo, si es al Gobierno o al partido de gobierno como tal.