Quienes creen que Hugo Chávez va ganando la batalla de las ideas, como ha dicho Fidel Castro, están alucinando o dicen eso para estimular el ego del gobernante venezolano y lograr que les dé más petróleo o petrodólares.
Una torpeza de Chávez, por ejemplo, fue amenazar al escritor Mario Vargas Llosa con expulsarlo de Venezuela, desde antes que éste llegara a Caracas la semana pasada; y luego, cuando llegó, le retuvieron el pasaporte en el aeropuerto de Maiquetía en un alarde de autoritarismo.
Si eso no fue producto de la torpeza, al menos refleja el desespero de Chávez que ya no soporta oír la mínima crítica hacia su régimen de “socialismo del siglo XXI” y, creyendo que con amenazas o represiones logrará silenciarlas, sólo ofrece más evidencias de que lo esencial de su plan es cortar libertades.
A Vargas Llosa le hizo un favor porque lo alumbró con un reflector de alcance internacional, al perturbar su arribo a Venezuela y desde ese momento los medios de prensa mantuvieron su atención a todo lo que el escritor expresara o le sucediera; por cierto, un intelectual muy reconocido y respetado.
El segundo intento de Chávez por opacar a Vargas Llosa fue al iniciar una larga perorata, de cuatro días, del programa semanal que él transmite por radio y televisión, Aló Presidente, en que habla sin parar por horas, saltando de un tema a otro, diciendo lo primero que se le ocurre.
Alguien le habría dicho a Chávez, tal vez Fidel Castro, que quien más habla gana la batalla de las ideas. No es quien razona y argumenta, no es quien convence, sino quien más habla y trata de impedir que hablen los otros.
Así, Chávez primero quiso impedir que Vargas Llosa llegara a exponer sus ideas a Caracas y le amenazó con sacarlo del país si se atrevía a hablar de política. Como no pudo frenar eso, sino que al revés, ayudó a conseguir más atención nacional e internacional para el escritor, entonces el Presidente “socialista” optó por buscar atención para sí mismo con un discurso maratónico, repetitivo y del que los venezolanos estarán cansados, porque la escasez de alimentos y la inseguridad que sufren no se resuelven sólo con palabras.
Sin embargo, Fidel Castro escribió que Hugo Chávez “está ganando la batalla de ideas” y cuenta con más apoyo del pueblo venezolano. Por lo visto, Castro se refiere a que Chávez ha ido logrando callar la voz de sus críticos, porque hace dos años cerró la televisora RCTV y está por cerrar Globovisión, además del miedo que ha impuesto entre el periodismo independiente con la consecuente autocensura.
Obvio, Chávez quiere que sólo se oiga su voz y en la medida que va cerrando medios de comunicación, o sometiéndolos, va consiguiendo ese propósito. Pero eso no significa ganar la batalla de las ideas. Si en realidad sus ideas tuvieran suficiente aceptación, por qué teme al periodismo libre, o por qué ordena a las instituciones públicas que oculten información de lo que ha sido su gestión de diez años.
Con esos parámetros, Castro también dirá que él ganó por completo la batalla de las ideas, porque en Cuba ni recuerdos existen de lo que fue un medio de comunicación privado e independiente.