Esta vez, amparado en la oscuridad de la noche del miércoles y sin avisar a los periodistas, a quienes antes había pedido compañía, el depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, amaneció en Managua ayer para reunirse con el embajador de Estados Unidos en Honduras, Hugo Llorens.
Zelaya demandó a Llorens que su Gobierno “recrudezca” de forma más enérgica y con mayor decisión, sus medidas contra las nuevas autoridades hondureñas, encabezadas por Roberto Micheletti.
El encuentro que duró varias horas y en el que participó también el ministro consejero de la sede diplomática estadounidense en Managua, Richard Sanders, concluyó a eso de las 2:00 p.m. y a su salida Llorens se limitó a decir que revisaron el panorama político y la forma en que se restablecerá el orden constitucional y la democracia en Honduras.
A eso de las 5:00 p.m., después de haber disfrutado su almuerzo y descansar, Zelaya apareció para brindar sus declaraciones. Sin embargo, antes recibió a un grupo de pastores evangélicos encabezados por el reverendo Sixto Ulloa, quienes llegaron a orar y ofrecer su respaldo político en nombre del Consejo Mundial de Iglesias.
Zelaya explicó que no podía hablar en nombre de los Estados Unidos y que le correspondería a ellos brindar su versión sobre el encuentro.
Agregó que le pidió a Llorens que su país recrudezca las acciones contra el “régimen de facto” para lograr revertir el golpe. Planteó que Estados Unidos suspenda más visas y también dijo que estaba muy contento por los resultados del encuentro.
“Hoy se ha abierto un canal de comunicación y hay que esperar resultados”, pidió Zelaya y agregó que se sentía complacido con Estados Unidos y con el embajador Llorens porque cree que está actuando con sinceridad.
Explicó que el encuentro se realizó por petición de Llorens, quien le solicitó una audiencia y que incluso estaba dispuesto a viajar a Ocotal para el encuentro. Pero Zelaya decidió que éste se realizara en Managua, por el peligro que la delegación estadounidense correría al viajar hacia Ocotal, “ya que en Nicaragua existen políticos golpistas”. Lo que Zelaya omitió decir es que también hay “milicias” suyas y turbas sandinistas que lo apoyan y esos sí ponen en peligro la vida de cualquier persona.
De momento descartó viajar a Estados Unidos u otros países. “Todavía no, en ese caso no, yo estoy permaneciendo en la cordillera de Dipilto y en Las Segovias, y con ayuda humanitaria seguiré recibiendo a los desplazados y refugiados que están viniendo por millares a la región”, expresó.
Aprovechó para reiterar que el motivo de su viaje a la frontera fue encontrarse con su familia y pidió a los militares hondureños que garanticen la salida y entrada de su madre, esposa e hijos, ya que, según el acuerdo del CA-4, ellos tienen el derecho de reunirse con él en Las Manos y luego retornar a Honduras, ya que no desean quedar en el exilio.
Ante las críticas de políticos de oposición sobre las afectaciones económicas que ha provocado su permanencia en la frontera, dijo que los culpables son los golpistas. Sin embargo, no se refirió a su negativa de recibir a una delegación de diputados de la Bancada Democrática Nicaragüense (BDN), encabezada por Eduardo Montealegre, que intentó entregarle una carta.
POLICÍAS AGRESIVOS
Los diputados se dirigían a la sede de la Embajada hondureña, sin embargo, media cuadra antes un retén policial los detuvo y obligó a bajar de sus vehículos con el pretexto que el área era un período de seguridad que no se podía cruzar.
Montealegre y sus acompañantes trataron de convencer a los policías para que les permitieran el paso, pero no lo lograron y después de varios minutos decidieron ingresar por la fuerza. “Somos diputados, tenemos inmunidad y no nos pueden detener”, decían en voz alta los parlamentarios, mientras Eugenia Sequeira gritaba: “Salí Mel, sólo queremos entregarte una carta. Cuál es el miedo de recibir una carta ”.
POLICÍA: “A MÍ ESO ME VALE VERGA”
Al acercarse al portón de la Embajada, un teniente de la Dirección de Operaciones Especiales Policiales (DOEP) le salió al paso al grupo y puso su fusil frente a Montealegre, quien le recordó que era diputado y que tenía inmunidad y el agente le contestó: “A mí eso me vale verga”. Cuando los diputados le preguntaron al policía qué había dicho, y Montealegre le pidió al agente que no lo apuntara con el fusil, en un tono más prepotente, repitió: “A mí eso me vale verga”.
De inmediato otro agente policial le pidió que se calmara. En ese momento una caravana ingresó al parqueo de la residencia, en uno de los vehículos iba la ex canciller del gobierno depuesto de Zelaya, Patricia Rodas y los diputados aprovecharon para solicitarle que recibiera el escrito. Pero ella ni siquiera se acercó, y de lejos les gritó que le propondría a Zelaya que los recibiera.
RODAS “COBRA FACTURA” DE LA GUERRA
Cuando Rodas se retiraba, uno de los diputados le preguntó “cuando se van a ir de Nicaragua” y ella contestó: “Nosotros nunca les negamos el territorio mientras tuvieron la Contra allá. Ahora nos toca a nosotros”.
Los parlamentarios lamentaron no haber podido entregar la carta a Zelaya y por “respeto al territorio hondureño” decidieron retirarse.
“Lo que me preocupa es que Rodas admitió que están utilizando el territorio para lanzar una invasión a Honduras, lo cual no nos parece correcto”, dijo Montealegre antes de retirarse.
A pesar de que a los diputados se les prohibió el paso, unos minutos más tarde unos cincuenta simpatizantes sandinistas, encabezados por la ex concejal Cándida Huete, ingresaron al lugar a expresar su apoyo a Zelaya, pero al ver que los diputados se habían retirado se decepcionaron y después de unos diez minutos con el pretexto de que se avecinaba una tormenta, abandonaron el lugar.
También el Embajador de Ecuador, Antonio Preciado, llegó a ofrecer su apoyo a Zelaya. El presidente del Consejo Supremo Electoral (CSE), Roberto Rivas, se apareció, pero ante la presencia de un grupo grande de periodistas, le pidió a uno de los agentes que le transmitiera su solidaridad a Zelaya y se retiró.
FRONTERA COPADA POR ZELAYISTAS
Las personas más felices con que el derrocado presidente hondureño Manuel Zelaya esté usando Nicaragua como su plataforma para lograr su ansiado retorno a su país, son los propietarios del Hotel Frontera, el más lujoso en la fronteriza ciudad de Ocotal. No hay cómo culparlos. Tener durante nueve días consecutivos todas las habitaciones ocupadas no es algo común. Por lo menos 37 de las 42 habitaciones están copadas por personas que forman parte del grupo que acompaña a Zelaya.
El resto las están utilizando periodistas de medios de prensa extranjeros. Policías asignados por el gobierno de Daniel Ortega para el resguardo del hotel y empleados del mismo confirmaron que Zelaya se aloja en la habitación más costosa del centro, a un precio de 76 dólares diarios.
¿QUIÉN FINANCIA A ZELAYA?
Esto implica que a la fecha el mandatario tendría una cuenta de 684 dólares, sólo él y por dormir. A menos que le hayan hecho una rebaja, dado su cargo y el hecho que esté hospedado por tanto tiempo. La habitación menos costosa alcanza un valor de 22 dólares.
LA PRENSA quiso confirmar estas informaciones con los dueños del Fronteras, pero los policías que lo resguardan nos dijeron que por razones de seguridad sólo pueden ingresar a éste los huéspedes.
Mientras Zelaya pernocta en el Frontera, sus seguidores allegados se mantienen entre el polideportivo de la ciudad y un centro privado denominado El Paraíso. Sus dirigentes aseguran que son como 1,500 hondureños que acompañan a Zelaya en su lucha por recuperar el poder. Sin embargo, ellos mismos reconocen que se ha retirado mucha gente. Personal que labora en la Alcaldía de Ocotal estima que en realidad hay como 500 personas.
ALCALDÍA SANDINISTA APORTA LO SUYO
La comuna de la ciudad, a cargo del alcalde sandinista Carlos Efraín Norori, les ha brindado el respaldo logístico necesario, empezando por disponer del polideportivo, lo suficientemente grande para albergarlos a todos, y facilitar colchonetas para que duerman. Norori dijo que su respaldo obedece a “un principio de reciprocidad, hermandad y solidaridad”.
No obstante, el concejal liberal y ex candidato a alcalde por el PLC, Marvin García Santamaría, consideró “inoportuno que los nicaragüenses nos impliquemos en los conflictos del país vecino”.
Daniel Reyes, coordinador general de este grupo que él denomina “refugiados políticos”, después de preguntar para qué medio trabajamos (LA PRENSA no está entre los medios con los cuales les emociona hablar), nos comentó que la ayuda alimentaria y financiera que están recibiendo es entregada por organismos sociales y personas solidarias que apoyan la causa de Zelaya.
Xiomara Castro, esposa de Zelaya, anunció que anoche mismo regresaría a Tegucigalpa, tras una estancia de tres días en El Paraíso, ciudad cercana a la frontera con Nicaragua.
Dijo a los periodistas que hoy continuará “con la estrategia que el presidente quiere”, pero advirtió que volverá a El Paraíso, en un nuevo intento por llegar hasta el punto fronterizo de Las Manos, para reunirse con su esposo. (Con la colaboración de Moisés Martínez y Alina Lorío).