Al menos seis personas resultaron heridas y 88 fueron detenidas ayer al dispersar la Policía a seguidores del depuesto Presidente de Honduras, Manuel Zelaya, que bloqueaban una carretera cerca de Tegucigalpa.
Mientras el presidente Roberto Micheletti seguía sin aceptar el plan del presidente costarricense Oscar Arias, aunque pidió una comisión internacional para la reconciliación.
El portavoz de la Policía Nacional, Orlin Cerrato, dijo que los heridos son seis, uno de los cuales se encuentra grave, ya que recibió un balazo en la cabeza y fue atendido en el estatal Hospital Escuela.
Los medios locales aseguraron que los heridos podrían ser ocho, y que algunos detenidos fueron puestos en libertad en una comisaría de la capital hondureña, donde permanecieron varias horas.
El portavoz policial dijo que ayer se produjo una decena de bloqueos de carreteras en todo el país, en algunas de las cuales la Policía desalojó por la fuerza a los manifestantes.
En Tegucigalpa “ha habido una enorme represión (...). Hay heridos, hay golpeados, han tirado bombas lacrimógenas y tengo entendido que hay detenidos”, dijo el líder sindical y dirigente del Frente de Resistencia contra el Golpe, Carlos Reyes, mientras se desarrollaban los disturbios.
Según Reyes, efectivos de la Policía y el Ejército desalojaron a “varios miles” de manifestantes poco después de que éstos bloquearon la salida norte de la capital del país, en una zona conocida como El Durazno, y que dos horas después de la acción todavía estaban siendo perseguidos por las fuerzas de seguridad.
El dirigente del movimiento contra el golpe, que además es candidato presidencial independiente para las elecciones del 29 de noviembre, aseguró que la Policía y el Ejército utilizaron tanquetas y gases lacrimógenos para expulsarlos del lugar.
Otros manifestantes explicaron a radio Globo que los agentes y militares también dispararon balas de goma, lanzaron las bombas lacrimógenas desde un helicóptero, impidieron que los heridos recibieran atención médica y los persiguieron varios kilómetros.
Cerrato recordó que el Ministerio de Seguridad advirtió en un comunicado de que los policías “tienen instrucciones específicas para proceder de inmediato” al desalojo de los manifestantes que obstaculicen “la libre circulación de personas y vehículos”.
Los seguidores de Zelaya vienen manifestándose diariamente desde el 28 de junio pasado, cuando los militares lo expulsaron del país y el Congreso nombró en su lugar al legislador Roberto Micheletti.
Hasta el momento, los operativos de la Policía y el Ejército contra los manifestantes, que exigen la restitución de Zelaya, que no ha podido regresar al país, han dejado tres muertos.
SIGUE COMPÁS DE ESPERA
El régimen hondureño seguía ayer sin aceptar el plan de Oscar Arias, aunque su líder Roberto Micheletti pidió recibir a una comisión internacional para la conciliación, mientras el depuesto presidente Manuel Zelaya se reunía con emisarios estadounidenses en Managua.
Xiomara Castro, esposa de Zelaya y quien se encuentra varada en la localidad El Paraíso, expresó su confianza en que el encuentro de Zelaya con los norteamericanos arroje buenos resultados.
En los alrededores de la legación hondureña se desplegó un fuerte dispositivo con agentes de seguridad nicaragüenses y estadounidenses, observaron fotógrafos en el lugar.
Las actividades de Zelaya en Ocotal, cerca de la frontera con Honduras, fueron desaprobadas por Estados Unidos y por Oscar Arias.
El plan de Arias establece la restitución de Zelaya, su renuncia a reformar la Constitución, un gobierno de unidad nacional y el adelanto en un mes de las elecciones, entre otros puntos.
El martes el Tribunal Supremo Electoral ya descartó el punto de adelantar los comicios, alegando que sería inconstitucional.
En ese contexto, Micheletti propuso el miércoles al presidente costarricense Oscar Arias que envíe a Tegucigalpa una comisión para emprender un diálogo de reconciliación.
“Este diálogo debe incluir a todas las partes de la sociedad civil: iglesias, gremios, grupos estudiantiles, asociaciones de empresarios, medios de comunicación, sindicatos, universidades”, anotó un comunicado de la Casa Presidencial.
Estos llamados al diálogo de Micheletti buscan “ganar tiempo” para que lleguen las elecciones y asuma un nuevo gobierno en enero, dijo un diplomático extranjero en Tegucigalpa.
La comunidad internacional ha advertido que no reconocerá los próximos comicios realizados bajo el gobierno de facto.