Apuesta
Apuesto doble contra sencillo que, pase lo que pase, Eugenio Hernández, el “Matón del Ayote”, saldrá libre más temprano que tarde. Es que uno tiene la sospecha que en casos como éste, la carta de libertad ya está escrita y lo que falta es acomodar todo el proceso que la justifique. Que si es homicidio doloso o culposo, que si hay que volver a llamar a los testigos, que si un magistrado se indigna por lo que encuentra en el expediente o que si otro se separa del caso porque precisamente su hermano es el abogado defensor del matón... ¡Todo es parte del guión que se está escribiendo aunque la escena final, como dije ya, sea invariable! Apostemos.
Echarle la vaca
Los que verdaderamente sorprende, o más bien asquea, es el esfuerzo de tantas voluntades tan diversas para liberar a alguien que asesinó a una joven periodista. Como decimos en mi pueblo “echándole la vaca” a la familia de María José. Una Fiscalía que más que acusar parece defender, una Policía que imagina una bala saltarina, unos testigos que nunca son llamados a juicio, unas pruebas que se pierden del expediente y, sobre todo, unos magistrados de la Corte Suprema de Justicia que han tomado el caso como si fuese ése el único trabajo que tienen que hacer en esta vida. Con tantos defensores, ¿cómo va a salir culpable el hombre?
Fuera de foco
Uno de nuestros grandes pecados es que, casi siempre, empezamos a analizar cualquier caso desde nuestra acera política, y generalmente perdemos el foco. Pasa con el “caso Honduras”. De un lado sólo se ve la conspiración de militares y civiles para sacar a un presidente democráticamente electo mediante un golpe de Estado, y del otro, se ve sólo una “sucesión constitucional” ante las fechorías que estaba cometiendo un presidente democráticamente electo. Y no es ni lo uno ni lo otro.
El origen del mal
Recordemos y hagamos cuentas: lo que pasó en Honduras es que un Presidente quería hacer una consulta ilegal, con la pretensión de servir la mesa para su regreso a la presidencia, y que por la madrugada, miembros del Ejército llegaron a su casa, lo secuestraron, lo montaron a un avión y lo sacaron de Honduras. O sea, una ilegalidad sobre otra. Manuel Zelaya efectivamente es el origen de la crisis que vive la región, no vengan a decir que no los chavistas. Pero el asunto se complica cuando es el Ejército, y no la Policía, el que saca a un ciudadano que hasta ese momento es el presidente constitucional de Honduras ¡porque ningún proceso legal lo había destituido!
Revolución bolivariana
Tal vez algunos olviden lo anterior porque ahora está claro que Honduras se ha convertido una tercia política, donde los chavistas han decidido jugársela toda, no para restituir al “presidente democráticamente electo”, sino para procurar que sea en Honduras donde se encienda la mecha de la revolución bolivariana, que han organizado en sus más tremebundos delirios.
Misiones
De un lado está Chávez y del otro lado no me queda claro quién. ¿Estados Unidos? ¿La oligarquía hondureña? Chávez ha prestado Nicaragua para que desde aquí se organice la guerra que tanto necesita. Le conviene un “mártir” y por eso se le ha visto espoleando a Zelaya para que entre de una vez por todas a Honduras y éste le da vueltas y vueltas porque tampoco las cosas están como para morirse.