A los centros de masajes y centros nocturnos utilizados para la explotación sexual se han unido los bares disfrazados y los famosos “reservados”, advirtió ayer la directora de Casa Alianza Nicaragua, Grethel López.
Aseguró que esos lugares “se venden como bares”, pero que en la parte trasera cuentan con cuartos para la explotación sexual.
Ese organismo detectó un caso en el cual aparentemente está involucrada una profesora, de quien sospechan utilizaba a su hija como “enganche” para atraer a otras colegialas. El caso es investigado por la Policía Nacional, según dijo López y luego lo remitirán a la Fiscalía.
“Tenía un bar y parece que un centro nocturno a la vez, o sea el bar para explotación sexual y el enganche pueden ser las mismas niñas del colegio”, dijo López.
López demandó para el delito de explotación y violencia sexual, así como el de trata de personas, un sistema de justicia “más beligerante”, para una correcta conducción del proceso penal.
Sobre todo, según indicó, porque el abuso sexual, la explotación comercial y la trata de personas son la máxima expresión del crimen organizado.
A su criterio, quienes incurren en este delito en el país son nicaragüenses que “ya se han especializado en el crimen organizado y eso no lo podemos permitir”.
Este tipo de hechos, indicó, los han detectado más que todo en centros nocturnos, para personas de nivel económico alto.
“O sea, se llevan a las muchachas, las contactan en estaciones gasolineras, las llevan a sus casas particulares como en Las Colinas, Altos de Santo Domingo y otros, o centros reservados que no tienen nombres, pero los clientes saben a dónde están y son contactados por teléfono”, refirió López.
DEFICIENCIAS DEL SISTEMA
La directora de Casa Alianza Nicaragua mencionó algunas deficiencias apreciadas en estos casos, entre las que destaca que muchas veces las autoridades competentes no ordenan prisión para el sospechoso y le permiten llevar el juicio en libertad, pese a que la mayoría de veces existe “una presunción bastante fuerte de que la persona es un delincuente, con la gravedad de tener un delito sexual en su contra”.
También criticó la retardación de justicia, “que le dan largas a un proceso, cuando el niño tiene que tener respuesta inmediata, porque su familia misma está presionando, porque los delincuentes están presionando a través de sus redes”.
Además manifestó López que en algunos casos en las delegaciones policiales y Fiscalía del interior del país no encuentran la misma sensibilidad que la encontrada en las de Managua, cuando investigan este tipo de hechos.
López explicó que esa organización registra más casos de niños afectados por delitos sexuales.
Por ejemplo, de 21 casos que actualmente atiende ese organismo, un 85 por ciento de los mismos fue por abuso sexual.