Sin definir aún su retorno a Honduras, el presidente depuesto Manuel Zelaya organizó este lunes en Ocotal, Nueva Segovia, las llamadas Milicias Populares de Resistencia contra el golpe, designando a Carlos Eduardo Reina, hijo del ex presidente Carlos Roberto Reina, como jefe supremo.
La nueva estructura definida para una lucha cívica, según declaraciones de Zelaya, fue constituida en grupos de 20, de acuerdo a su origen geográfico, entre al menos unos 700 hondureños que han ingresado a Nicaragua por puntos ciegos para apoyar a Zelaya.
Los ciudadanos hondureños a partir de este lunes por la noche quedarán en su totalidad albergados en el Polideportivo Solidaridad, después de que en días anteriores ocuparan cuatro centros de albergue en edificios privados localizados en Ocotal.
Los simpatizantes de Zelaya siguen movilizándose por veredas y montañas a la zona fronteriza y son trasladados en buses a Ocotal, evadiendo los retenes de seguridad y el toque de queda en Honduras.
El toque de queda se intensificó después del mediodía de ayer y seguirá hasta hoy. Los cercos militares cerraron por completo el paso por la cadena hondureña en la línea fronteriza con Nicaragua.
El cierre total de la frontera presuntamente se debió a la visita del jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Honduras, general de división Romeo Vásquez Velásquez, quien llegó a bordo de un helicóptero militar.
ZELAYA EN BAILONGOS Y CANTADERAS
“Eso es una provocación, una intimidación a los hondureños indefensos que están huyendo de la represión”, refirió Manuel Zelaya en declaraciones públicas a medios de comunicación desde el centro recreativo El Paraíso, en Ocotal, donde todo el día reconcentró a sus seguidores y donde de forma jocosa rememoró su vida infantil y bailó y cantó la canción Jefe de jefes, de Los Tigres de Norte.
Zelaya es acompañado por Francisco Fúnez, su ex ministro del Instituto Nacional Agrario; César Ham, diputado de la Unión Democrática; Enrique Flores Lanza, ex ministro de la Presidencia; Edwin Araque, ex presidente del Banco Central de Honduras, y quince alcaldes de municipios fronterizos.
EL ESTATUS DE LOS HONDUREÑOS
Zelaya pretende que sus seguidores hondureños que han entrado por puntos ciegos (ilegales) a Nicaragua, pero registrados por Migración y Extranjería en Las Manos, estén protegidos por el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), informó este lunes un colaborador del mandatario.
Carlos Arturo Reina, colaborador de Zelaya, anunció que están gestionando con las autoridades nicaragüenses y el ACNUR que los hondureños que han cruzado hacia Nicaragua “huyendo de la represión” del régimen de facto de Roberto Micheletti tengan condiciones apropiadas de albergue, alimentación y sanidad.
Refugiados o asilados son los estatus que Zelaya solicita para sus coterráneos.
FURGONEROS DESALOJAN
Por otra parte, el Consejo Hondureño de la Empresa Privada y su similar en Nicaragua orientaron a sus miembros el desalojo de todas las unidades de transporte comercial varadas desde hace cinco días a ambos lados de la frontera, en el puesto fronterizo de Las Manos.
Un comunicado que circuló hoy entre los transportistas de carga, firmado por Armando Urtecho López, recomienda que dado los últimos acontecimientos en la zona fronteriza el Gobierno de Honduras recomendó “el desalojo de todas las unidades de transportes con el propósito de salvaguardar la seguridad de las unidades y de las personas, como también de la carga”.
El llamado fue asumido por decenas de transportistas que decidieron en horas de la tarde de ayer regresarse a sus puntos de origen.
CAMIONES VARADOS EN EL ESPINO
En un tramo de cinco kilómetros de carretera en el lado hondureño de la raya fronteriza de El Espino se encuentran detenidas decenas de camiones de carga pesada, mientras que en la parte del territorio nicaragüense unos 60 cabezales con sus rastras están estacionados porque no hay paso hacia ambos territorios, debido a la situación que se vive en el país vecino.
El transportista Carlos Hernández Beltrán, de origen salvadoreño, quien se encontraba ayer varado con su respectivo camión de carga comercial en la frontera de El Espino, en la parte del territorio nicaragüense, a la espera de poder continuar su tránsito hacia su país, dijo que llevaba más de cinco días estancado.
“Yo salí de El Salvador desde el pasado domingo y fue hasta el día jueves que en la parte hondureña me permitieron cruzar la frontera hacia Nicaragua, porque llevaba harina de maíz hacia la ciudad de Matagalpa, pero cuando regreso a mi país me dicen que no hay paso por el toque de queda que existe en Honduras”, señaló el trailero Hernández Beltrán.
Otros transportistas que se encontraban en el mismo lugar, a la espera de poder continuar con su viaje hacia otros países de Centroamérica, expresaron su preocupación porque llevan varios días con la mercadería parqueada y sin poder llegar a sus destinos.
En el área se podía percibir el fuerte hedor que emanaba de la carga comercial de mariscos, los que iban en el interior de unos dos o tres contenedores con sus respectivas rastras que se encontraban estacionados a la orilla de la Carretera Panamericana, cerca del puesto fronterizo de El Espino, al parecer por el tiempo que llevaban de estar estancados sobre la vía internacional.
DESPLIEGUE MILITAR HONDUREÑO
El dispositivo de soldados hondureños a lo largo de la zona fronteriza hondureña desde el puesto fronterizo El Guasaule, hacia El Espino y Las Manos, preocupa a las autoridades militares nicaragüenses.
La presencia de soldados del Regimiento de Caballería Blindada (Recablim, de Honduras) inició tras el anuncio de la llegada de Zelaya al puesto fronterizo Las Manos, el viernes pasado.
El despliegue en la frontera El Guasaule es evidente en horas de la mañana desde el sitio La Casona (territorio hondureño) en el sector oeste del Puente Internacional. El fin de semana no hubo reporte de sobrevuelos de aeronaves militares hondureñas.
“El dispositivo de tropas a lo largo de la frontera es anormal y sí preocupa desde el punto de vista institucional”, manifestó el teniente coronel del Ejército de Nicaragua, Mario Díaz, jefe del Batallón Permanente de Fronteras.
Sin embargo, en territorio nicaragüense solamente tres o cuatro soldados del Segundo Comando Regional Militar mantienen el resguardo en la entrada del territorio nacional y en la base del destacamento, a pocos metros de la frontera, los soldados vigilan sin mayores dificultades.
Comerciantes locales continúan sufriendo las restricciones con soldados catrachos que solicitan las cédulas y resguardan a los que viajan con rumbo a la frontera salvadoreña El Amatillo.
DESVÍOS HACIA EL GUASAULE
Vehículos pesados con jabón de la Industria Popular de Guatemala, entre otros, ahora desvían la ruta hacia el puesto fronterizo El Guasaule para seguir hacia Nicaragua con rumbo a Costa Rica.
Según autoridades de la Dirección de Migración y Extranjería en El Guasaule, estas unidades hacían antes los trámites en la frontera El Espino, lugar donde las autoridades hondureñas no permiten el paso a vehículos livianos ni a ocho buses turísticos de la empresa salvadoreña Queen Quality.
El conductor salvadoreño José Ponce precisó que viajaba a Corinto con la misión de trasladar 7 mil 500 galones de combustible venezolano.
Desde la tarde del viernes la frontera El Guasaule fue cerrada y un centenar de camiones, entre éstos gran parte de las 105 cisternas salvadoreñas, pasaron hasta la mañana del domingo.
Carlos Vindell, camionero salvadoreño, manifestó que durante el recorrido desde El Amatillo (El Salvador) se encontró con varios retenes de la policía preventiva y soldados hondureños, pero desde Choluteca hasta la frontera es superior, porque contabilizó 14 puestos.