Salomones
Yo no sé ustedes, pero ya estoy hasta el cogote con esos fallos salomónicos de la Corte de La Haya. ¡Ve qué lindo! Yo me meto al patio del vecino, me llevan ante un juez y éste, salomónicamente, decide que la mitad del patio es para mí y la mitad del patio para el pobre vecino. Es que si van a seguir saliendo este tipo de fallos, pues metamos un reclamo por Nicoya y Guanacaste, talvez salomónicamente le dejan a Costa Rica Guanacaste y a Nicaragua Nicoya. Y ahí sí ya nos vamos entendiendo. Lo que pasa es que son bonitos los fallos salomónicos cuando es la propiedad del otro la que se discute.
Victorias y derrotas
Tan mal nos ha ido en la historia a los nicaragüenses, que vemos las derrotas como victorias. “Nos pudo ir peor”, decimos, y celebramos. Costa Rica consigue casi todo lo que pidió sobre un río 100 por ciento nica y aquí se tiran triquitraques para festejar la “victoria”. Vamos a una copa de futbol, no ganamos ni un partido, ni metemos un solo gol, pero “qué buena que estuvo la Azul y Blanco”. Casi metimos un montón de goles. Está bien que no se azucen los ánimos y que estemos dispuestos a cumplir la ley aunque no nos favorezca, pero tampoco que nos den atol con el dedo. Ni ganamos con el fallo sobre el río San Juan ni nos sirven para nada los “casi goles” que nuestra selección estuvo en muchas ocasiones a punto de meter.
Conveniencias
¿Le conviene al PLC que Eduardo Montealegre sea sentado en el banquillo de los acusados por el caso Cenis? ¡Claro! Primero porque Arnoldo Alemán elimina competencia, y segundo, porque por su propia experiencia, Alemán sabe que mucha gente negocia con más facilidad cuando sus huesos (o sus gorduras) dan a la cárcel. El problema es que, una vez sentado en el banquillo, el control remoto lo tendrá el Frente Sandinista y si hay negociaciones el PLC saldrá sobrando.
Tiempo en contra
El tiempo corre en contra del depuesto presidente hondureño Manuel Zelaya. Entre más tiempo pase, más difícil se ve su regreso y más probabilidades tiene Micheletti de sostenerse hasta que se produzca una salida “negociada”. Y esa salida negociada podría ser un adelanto en las elecciones de noviembre próximo o la recomposición del gobierno interino con una participación más amplia y equilibrada; pero parece imposible una salida con Zelaya de regreso.
Lecciones
Hay muchas cosas que no debieron ocurrir en Honduras. En primer lugar, no debió un presidente lanzarse sin paracaídas, en un proyecto que encontró el rechazo generalizado de las otras instituciones de gobierno: tribunal electoral, corte de justicia, congreso, ejército, etc. Lección: no se pueden imponer las cosas a la brava. En segundo lugar, no debieron los descontentos lanzarse a detener al presidente de la peor forma posible: con golpes de Estado. ¿Lo primero justificaba lo segundo? No. Lección: No se puede violentar la ley para restituir la ley. Es un contrasentido.
Violencia
La peor solución que puede tener la crisis de Honduras es a través de la violencia, como muchos estarían interesados que ocurriera. Seamos claros, hay varios presidentes latinoamericanos que se relamen los bigotes ante la posibilidad de que se arme una matancina en Honduras, que desde sus cálculos terminaría en la restitución de Manuel Zelaya en la silla presidencial y en la demostración de que ya no hay lugar para la democracia en la lucha que han emprendido para conquistar el mundo.