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Managua, 29/11/2009 1:48 AM
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Noticias >> Deportes
Everth Cabrera terminó la primera mitad de temporada con promedio de .255 en 29 juegos. (LA PRENSA/ AP/Denis Poroy)
“Voy por los 300”
Cabrerita apunta alto en la segunda mitad de campaña
Gerald Hernández
deportes@laprensa.com.ni
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En breve

El lanzador más difícil: “Tim Lincecum es un salvaje, pero Jonathan Broxton tira más duro”.

Alguna novatada: “En el juego sin hit ni carrera que nos lanzó Jonathan Sánchez, hice amago de tocar. Es una regla no escrita que de esa forma no se rompe un No Hitter”.

Lanzamiento más difícil de conectar: “En estos momento el cambio de velocidad”.

Además de San Diego, en qué ciudades te han salido más nicas: “En San Francisco aparecieron un montón”.

La pausa de tres días con motivo del Juego de las Estrellas llegó justo cuando el promedio de bateo del nicaragüense Everth Cabrera se viene precipitando. Así que el descanso le sirvió al nandaimeño para recargar energía y arrancar hoy con ánimos renovados una segunda mitad de temporada de 74 juegos.

“Me siento bien, con una confianza tremenda y lo más tranquilo posible. Todos los días llego al campo a disfrutar el juego y me ha servido para no sentir presión”, asegura Cabrerita, quien este año se convirtió en el décimo nica en la historia de las Grandes Ligas, y el primero que viste el uniforme de los Padres de San Diego.

El mejor momento de Everth en la primera mitad fue la serie contra los Dodgers a inicio de este mes y coincidió con el regreso de Manny Ramírez tras una larga suspensión.

De modo que el estadio de San Diego registró sus mejores entradas y se multiplicó la asistencia de los medios para seguir las huellas de Manny.

“Un día inolvidable fue (5 de julio) cuando le di hit a Jonathan Broxton en el noveno inning para empujar dos carreras y empatar el juego, y también hice una gran jugada sobre un batazo de Manny”, recuerda el nica.

Fue ahí que Cabrera aprovechó para dirigir los reflectores hacia él, atrapando todo lo que se movía en el campo corto, mientras castigaba al pitcheo de los Dodgers, incluyendo a su pirotécnico rematador Broxton, y metiendo en apuros al receptor Russell Martin con su velocidad en los senderos.

No obstante, después de esa serie Cabrera bajó su promedio de .299 a .255, con solamente cuatro hits en sus últimos 27 oportunidades, incluyendo una racha de 14-0.

“Tuve un poco de mala suerte. Hice buenos contactos en las series contra los Diamondbacks y los Gigantes, pero me salieron a terreno cubierto. (Justin) Upton me hizo dos grandes jugadas en Arizona. No me preocupa haber fallado de esa manera porque sé que estoy pegándole bien a la pelota y los hits van a salir pronto”, justifica.

Cabrerita llegó a los Padres en el spring training en busca de un chance en el equipo y lo consiguió. Luego se propuso ser el titular del campo corto y lo hizo. Ahora tiene metido entre ceja y ceja el terminar con un promedio de bateo de 300 puntos.

“Yo siento que puedo batear .300, pero vamos a ver qué pasa. Lo más importante es que he dejado una buena impresión y espero seguir así para mantenerme en este nivel”, dijo el chavalo de 23 años, quien es visto para algunos expertos como un Rafael Furcal en potencia.

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