Los datos “a vuelo de pájaro” de la Corporación Municipal de Mercados de Managua (Commema) —porque es casi imposible dar una cifra exacta en el tema— indican que en unas cuatro cuadras aledañas al Gancho de caminos en el mercado Oriental hay unos 500 vendedores entre permanentes, eventuales fijos y esporádicos.
“Quizá la cantidad sea mayor porque hemos detectado que están llegando más comerciantes que se aparecen de pronto a vender y al siguiente día ya no llegan, y no hay ni registro de ellos”, indicó el gerente general de Commema, Alcides Altamirano.
La aglomeración ha hecho que la transacción de compra y venta, incluso el sólo hecho de pasar en un bus o en algún otro vehículo por el gancho de caminos en el Oriental se haya convertido en una situación simplemente caótica.
INVADEN LA PISTA
El problema no es sólo la cantidad de vendedores, sino que, en su mayoría, los comerciante extienden sus puestos de venta sobre la pista donde pasan las rutas capitalinas 168, 116, 118, 154, 175, 04, 262, 102, entre otras.
“Cuando el bus pasa por el Gancho de caminos es un lapso de tiempo espantoso. Además de los riesgos de estar estacionados en ese lugar, el bus por lo general se tarda tanto tiempo en poder avanzar porque ahí siempre hay embotellamiento”, comentó Emilia Moreno, una estudiante que viaja diariamente en la ruta 102, que la lleva a la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli).
“Pero no sabemos cuál es el problema, porque por aquí pasan tranquilos todos los buses”, ripostó un señor que vende muebles y camas de madera en los semáforos del Gancho de caminos.
Altamirano admitió que hace dos semanas “ordenaron” a los comerciantes para que no extendieran sus negocios sobre la pista. Los resultados: nulos.