Ayer en la tarde un jurado de conciencia declaró culpable a Santiago José Mora Mena, de 36 años, dando por terminado el juicio que impulsó el Ministerio Público por el delito de parricidio, en perjuicio de la suboficial mayor Luz Marina Lezama Suazo, de 46 años, jefa de la Comisaría de la Mujer en Diriomo, municipio de Granada.
El juicio que había iniciado el jueves pasado continuó ayer en el Juzgado Penal de Juicios de Granada, a cargo de la judicial María de los Ángeles Solano Zavala, quien anunció que la sentencia de este caso será leída el 20 de julio a las 12:30 del mediodía. Mora Mena mostró tranquilidad cuando el jurado dio a conocer su veredicto.
Al juicio se presentaron los familiares más cercanos de Mora y de Lezama Suazo. Algunos miembros de organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres estuvieron presentes para acompañar a la familia de la víctima.
Cabe recordar que Mora Mena era el compañero de vida de Lezama Suazo y el pasado 20 de abril en la noche un disparo segó la vida de la jefa de la Comisaría de la Mujer, cuyo proyectil calibre 38, según lo investigado, salió del arma de reglamento, serie 156142, que usaba Mora en su trabajo como vigilante de la empresa Envusa.
El hecho de sangre ocurrió en las oficinas de Visión Mundial, ubicadas en el kilómetro 44 y medio de la carretera Catarina-Diriomo, donde prestaba el servicio de vigilante Mora Mena.
ESTABA EN DESVENTAJA
Lezama Suazo murió de un disparo en el cuello y, según lo investigado, la detonación se hizo a 50 centímetros de distancia.
Según las investigaciones presentadas ante la juez, el suceso se registró luego de una acalorada discusión entre la pareja, no obstante, la fiscal Ligia Solís, que representó a la víctima, dejó claro que esa noche Lezama llegó desarmada a dejarle la cena a su compañero, como de costumbre, al lugar de trabajo, lo que demuestra que ella no se imaginaba el desenlace fatal.
ABUNDANTES PRUEBAS
Durante el juicio la Fiscalía presentó pruebas periciales, científicas y testificales, que indicaban que Lezama Suazo era víctima de maltrato psicológico, verbal y físico de parte de su compañero de vida.
Por su parte el defensor de Mora, Elvin Ernesto Morales Barquero, alegó que también su cliente era víctima de violencia intrafamiliar y mantuvo hasta el final que esa noche el disparo resultó en un momento de pleito entre ambos.
“Mi defendido no planificó este hecho, no hay dolo, por eso considero que no se trata de un parricidio si no de un homicidio imprudente”, dijo Morales, tras solicitar entre uno y cuatro años de pena para su defendido, por el delito en mención.