Periodismo
Hay un buen sector de la sociedad, e incluso colegas, que reclaman como “buen periodismo” lo que a mi criterio es su antítesis: la propaganda. Por ejemplo, oí a varios, incluso colegas, criticar agriamente el titular de LA PRENSA “Dos presidentes reclaman silla”. Según esta particular forma de entender el periodismo, éste sería “mal periodismo” porque no condena el hecho. Desde este punto de vista, la objetividad es tomar partido por el contrario. El hecho objetivo es que había dos personas reclamando la silla presidencial de Honduras. Ya desde nuestras propias convicciones podemos ponerle el apellido que queramos “presidente de mentira”, “presidente de facto”, “presidente legítimamente electo”, etc. Lo importante del periodismo, se ha dicho mil veces, no es decirle a la gente cómo debe pensar sino darle información importante sobre la qué pensar. Y ésa para mí es la gran diferencia entre el buen y el mal periodismo.
Tragando gordo
Hombré, le salió el tiro por la culata al canciller Samuel Santos. Don Emilio Álvarez Montalván le cantó sus cuatro verdades al mismo gobierno que lo estaba homenajeando en la Cancillería. Santos tragaba gordo y al final sólo le tocó reconocer que la libertad de opinión es un “logro más del gobierno de reconciliación nacional”. Esperemos, pues, que doña Rosario Murillo distribuya el discurso del doctor Montalván, como acostumbra hacer con todos los discursos de los actos partidarios y de gobierno.
Golazo
Según como pintan las cosas, parece que habrá que apuntarle partido ganado al presidente costarricense Oscar Arias. La ofensiva chavista para restituir a Zelaya en su cargo quedó en puras bravuconadas y Arias, que estaba calladito, aprovechando su nuevo cargo del SICA, les metió un golazo al aparecer como el amigable componedor de la crisis que vive Honduras.
Saldos
Con el golpe de Estado en Honduras, muchas cosas están cambiando en Latinoamérica. Quedó claro que la democracia es un asunto de todos los países y no está supeditado al concepto “soberanía”. Que la carta de la OEA “para algo sirve”, que si la intervención de otros países es buena para castigar un golpe, también lo debe ser para un fraude, porque en esencia buscan lo mismo: poner en el poder a alguien que no ha sido electo democráticamente. Y ya desde el lado anecdótico, que Chávez es el mismo fanfarrón de siempre. “Si Micheletti asume el poder, lo derrocaremos”, dijo, y al final no derrocó a nadie.
Desplantes
¿Qué le pasa al presidente Ortega que se le ve desmedido en atenciones cuando viene Hugo Chávez al país y se le olvida el protocolo cuando vienen otros como el presidente de Taiwán? Si fuera un problema personal de Ortega, qué importa que ande cayendo mal por el mundo, pero en estos momentos, por su cargo, él está representando a Nicaragua y los desplantes que hizo al presidente chino, técnicamente, se lo hicimos todos nosotros.
Lecciones
Quiero dar las gracias a todos los amigos que me han llamado o escrito para felicitarme por la publicación del libro Los días de Somoza que sólo busca mostrar una época difícil de nuestra historia a través de algunos de sus personajes, y si fuera posible, sacar algunas lecciones de ello. Se trata de recordar que la reelección presidencial, que los fraudes electorales, que el amasamiento de fortunas a la sombra del poder, que la restricción a las libertades nos condujeron una vez a una guerra que nos costó mucho y nos dejaron una factura que todavía no terminamos de pagar.